Romper la barrera entre la poesía y la vida: la obra de Ronny Someck

Por Luis Fernando Meneses

Uno de los invitados especiales a la Feria Internacional del Libro Judío 2018 fue el poeta israelí Ronny Someck (Bagdad, Irak, 1951), quien es considerado uno de los escritores israelíes más populares del mundo y ha sido traducido a más de 40 idiomas. A él, esto último le resulta gratificante: “es como romper las paredes de mi habitación y ver mis líneas alrededor del mundo”. En el marco del Día Mundial de la Poesía, te compartimos una semblanza de su vida.

Aunque nació en Irak, Someck llegó a Israel cuando tenía apenas dos años de edad, debido a la migración de su familia. Primero pasaron algún tiempo en los campos de tránsito para refugiados y finalmente se establecieron en Tel Aviv. Ahí creció y se decantó por las artes, lo que lo llevó a estudiar literatura y filosofía hebreas en la Universidad de Tel Aviv, además de dibujo en la Academia de Arte de Avni.

La obra de Someck ha sido fuertemente influenciada por las personas con las que ha trabajado durante su vida: ha sido asistente social de pandillas callejeras, enseña literatura en una escuela secundaria y ofrece talleres de escritura. Su poesía busca relatar aspectos de la vida cotidiana e intenta reflejar la tristeza y la felicidad de las personas con las que ha convivido, anécdotas que lo han marcado profundamente.

Además, Someck asegura que la poesía puede acoplarse a la vida cotidiana, pues sabe cuál es la clave para unir ambas: “El poeta necesita oler la calle, oler a la gente, para romper la barrera entre la poesía y la vida.”

Sus publicaciones incluyen poemarios y dos libros para niños. Además, ha grabado varios discos compactos con su poesía en colaboración con Elliot Sharp, músico estadounidense. “Mi poema favorito es el siguiente que escribiré”, aseguró Ronny Someck en una entrevista concedida a Enlace Judío en 2013, aunque una de sus frases favoritas está dentro del Poema de la Plenitud, que dice: “Estamos en el momento del pastel de nuestra boda, como dos muñecos: la novia y el novio. Si el cuchillo va a cortar, tratemos de mantenernos en la misma
rebanada”.

Someck ha sido merecedor de numerosos reconocimientos, entre los que destacan el Premio Hans Berghuis de poesía (Holanda), la Cruz de la Orden de los Caballeros por Servicios Distinguidos (Polonia) y la Corona de Oro (premio internacional de las Noches de Poesía en Struga, Macedonia); además, en 2013 fue condecorado como Caballero de la Orden de las Artes y las Letras en Francia. Pero, sin duda, el mayor reconocimiento es su gran popularidad entre los lectores más jóvenes, y el reconocimiento por parte de la crítica, que lo considera un trovador urbano de gran presencia escénica.

 

Te dejamos este poema de Ronny Someck: 

El Paraíso del Arroz

por Ronny Someck (versión del
hebreo: Manuel Forcano)


La abuela me prohibía dejar
arroz en el plato.
En vez de hablarme del hambre
de la India y de esos niños
de barriga hinchada y boca
abierta de par en par a cada
grano,
reunía los restos en el centro del
plato arañándolo
con el tenedor, y con casi
lágrimas en los ojos
me explicaba cómo el arroz no
comido subiría
a quejarse ante Dios.
Ahora ella ya murió, y me
imagino la alegría del
encuentro
entre su dentadura postiza y los
guardianes de espadas
alzadas
en la puerta del Paraíso del
Arroz.
Al pasar, le extenderían una
alfombra de arroz rojo
y un sol de arroz amarillo teñiría
la blancura hasta de los cuerpos
más bellos del Jardín.
Mi abuela frotaría con aceite de
oliva la piel de cada grano
y los haría resbalar uno a uno a
las cazuelas cósmicas de la
cocina de Dios.
Abuela, me apetece decirle, el
arroz es una concha bien
cerrada
y tú te has escapado como ella
del mar de mi vivir.

Publicado originalmente en la
revista Luvina (#73, invierno 2013).