¡Feliz aniversario al Comité Central!

El 9 de noviembre de 1938, es decir, hace exactamente 79 años, se firmó la primer acta del Comité Central de la Comunidad Judía de México. Este acto coronó los esfuerzos sostenidos de crear una representación judía en la Ciudad de México, propuesta surgida en 1927 (¡hace noventa años!).

El acta, que se encuentra en el archivo del CDIJUM, dice a la letra:

Acta no. 1. Junta celebrada el día 9 de noviembre de 1938, a la que asisten los representantes de veintisiete sociedades de todas las Colonias Israelitas en México, y algunas personas más, invitadas por la Comisión Organizadora.
Todos los representantes en esta asamblea están de acuerdo en formar un “Comité Central” de todas las Colonias Israelitas en México, uyo acuerdo es aprobado por mayoría de votos.
Este Comité queda integrado por las siguientes personas:
Wolfovich, Jacobo Leandau, Gregorio Shapiro, León Bejar, P. Lisker, M. Corona, Víctor Mitram, Jacobo Katz, Teófilo Sacal, Y. Dabali, Kaiser, León Souracky, Dr. Frenk, Y. Warman, Alejandro Walerstein, L. Jorge Knopfler, Kalach, G. Shimanovich, Sam Rosen, Jacobo Glantz y Sam Wishnak. Después de tomar dicho acuerdo, se ciera la sesión.

Como dato curioso, el mismo 9 de noviembre de 1938, en Alemania, acaeció la Noche de los Cristales Rotos, acción con la que inició el horror nazi y de la que pueden leer en esta liga: http://www.yadvashem.mx/la-noche-de-los-cristales-rotos.html.

Por cierto, en esta liga puede consultarse el inventario de los archivos del Comité Central resguardados por el CDIJUM: https://cdijum.mx/acervos/inventarios/comite-central/

(Si detectan ustedes que alguno de los nombres no está bien transcrito, les agradeceremos nos lo informen para corregirlo).

 

Texto: Raquel Castro, con información de Francisco Javier Acosta

45 años de la masacre en Munich.

Poema sobre el atentado, publicado en Prensa Israelita en septiembre de 1972

Prensa Israelita del 23 de septiembre de 1972

 Hoy, 5 de septiembre, se cumplen 45 años del ataque terrorista perpetrado en Munich durante los Juegos Olímpicos. En el Centro de Documentación e Investigación Judío de México tenemos algunos periódicos de la época, en los que puede verse el sentir de la comunidad judía de México ante el terrible suceso. Cabe resaltar que las publicaciones son de dos semanas posteriores al incidente debido a que éste acaeció pocos días antes de Rosh Hashaná y Yom Kipur, días en los que no se podía publicar.

En esta liga pueden leer el testimonio de uno de los sobrevivientes del atentado, el atleta israelí Shaul Ladani, publicado en el periódico La Nación en 2012, al conmemorarse 40 años del suceso.

(Selección de imágenes: Francisco Acosta)

 

 

 

 

Ejemplar de Der Weg del 23 de septiembre de 1972.

Invitación a conferencia

Conferencia: sobrevivientes del Holocausto en Argentina

Al terminar la Segunda Guerra Mundial muchos sobrevivientes del Holocausto encontraron refugio en Argentina. ¿Por qué eligieron ese país? ¿Cómo los recibió la comunidad judía que ya estaba establecida y de qué manera facilitó la integración de los recién llegados?

Para hablar al respecto contaremos con el académico argentino Ariel Raber, quien ha dedicado sus estudios de doctorado a este tema y estará brevemente de visita en nuestro país.

No se pierdan su conferencia Gritando en silencio: Argentina, la comunidad judía y los sobrevivientes del Holocausto en tiempos de posguerra.

Fecha: 6 de julio a las 19:00 horas.

Lugar: CDIJUM, Acapulco 70, col. Roma Norte.

La entrada es libre pero el cupo es limitado, por lo que los invitamos a llamar para reservar sus lugares en los números que aparecen en el cartel.

 

Invitación a conferencia

Portada del libro La Grande rafle du Vel' d'hiv', de Claude Lévy y Paul Tillard

A 75 años de la redada del Velódromo de Invierno

El día de hoy, 16 de junio de 2017, se cumplen 75 años de uno de los hechos más vergonzosos de la historia moderna de Francia. La traductora Johana Rabinovich nos cuenta al respecto en este artículo:La placa conmemorativa que se encuentra donde estuvo el Velódromo de Invierno

 

La redada del Velódromo de Invierno

Johana Rabinovich

A partir de las cuatro de la madrugada del 16 de junio de 1942, y hasta el final del día siguiente, 17 de junio, tuvo lugar uno de los hechos más vergonzosos de la historia de Francia: la detención de más de 13 mil judíos de origen extranjero que radicaban en Paris. Durante estos dos días la policía francesa fue casa por casa con la orden de actuar con la máxima rapidez. Los detenidos fueron encerrados, en su mayoría, en el Velódromo de Invierno. Desde ahí fueron trasladados a varios campos de concentración, entre ellos Auschwitz, en el que serían todos aniquilados. En el Velódromo de Invierno los tuvieron en deplorables condiciones higiénicas, a pan y agua. De ellos sobrevivieron aproximadamente 8 mil personas.

A los solteros y a las parejas con hijos mayores se les trasladó al campo de Drancy. Al Velódromo fueron trasladadas las parejas con hijos menores de 16 años. En el lugar no había nada preparado para ellos: ni comida, ni sanitarios, ni dónde dormir, y tuvieron que vivir en esas condiciones por cinco días. Se separó a los padres de sus hijos y a los niños se los llevaron engañados a los campos de concentración con la promesa de que ahí encontrarían a sus padres. Una vez ahí, fueron asesinados de inmediato.

 

Transportes estacionados afuera del Velódromo de Invierno, 16-17 de junio de 1942

A este suceso se le conoce como La Redada del Velódromo de Invierno y se convirtió en una de las mayores vergüenzas en la historia de Francia, pues la operación fue organizada y llevada a cabo enteramente por franceses (policías, autoridades y colaboradores), con el fin de complacer a los nazis. Por supuesto, hay que resaltar que hubo franceses que ayudaron y escondieron a los judíos, permitiendo así que se salvaran.

 

La recuperación de un recuerdo casi ignorado

Este terrible episodio no entró en los libros escolares hasta la década de los ochenta, y fue hasta 1995 que el entonces presidente francés, Jacques Chirac, reconoció la responsabilidad de los franceses en la deportación de los judíos. Del gigantesco velódromo no queda ni rastro, ya que fue derruido en 1959. Únicamente hay una placa conmemorativa para dar constancia de lo que ocurrió.

Durante mucho tiempo hubo pocos testimonios consignados sobre este suceso, pero recientemente han aparecido novelas como Velódromo de Invierno, de Juana Salabert (2001) o películas como La llave de Sarah (de 2010 y basada en la novela de mismo título, de Tatiana de Rosnay). En el campo de la no ficción, probablemente el primer libro sobre el tema es  La Grande rafle du Vel’ d’hiv’, de Claude Lévy y Paul Tillard, publicado en 1967. (Por cierto, un ejemplar de la edición original, en francés, de esta crónica –que incluye testimonios de sobrevivientes y dieciséis páginas con fotografías– se encuentra disponible para consulta en la biblioteca del Centro de Documentación e Investigación Judío de México).

Portada del libro La Grande rafle du Vel' d'hiv', de Claude Lévy y Paul Tillard

Especial: 50 años de la Guerra de los Seis Días – Día 6

CRISIS DIPLOMÁTICA EN LOS ALBORES DE LA GUERRA DE LOS SEIS DÍAS

José Carlos Guerrero García

 

Mucho se ha escrito sobre la Guerra de los Seis Días, librada del 5 al 11 de junio de 1967, entre las fuerzas armadas de Israel y los países árabes, a partir de un ataque unilateral organizado por Egipto, Jordania, Irak y Siria. El fin de estos países era nada menos que la aniquilación del Estado judío de Israel como entidad soberana e independiente.

Un aluvión de amenazas de los estados árabes era público y explicito desde sus capitales. Sus maniobras militares, el bloqueo marítimo, las incursiones terroristas, las declaraciones de guerra abierta de los países del Medio Oriente y su anuncio formal desde el Cairo fueron el preludio de los combates en el verano de 1967. Israel emergió victorioso al defender su soberanía, libertad y su existencia colectiva como una nación sólida y unida. Sin embargo, además de estas causas de la gestación del conflicto bélico, existe una detonante más, poco conocida, del casus belli.

Elie de Benveniste, periodista oriundo de Israel, fue un corresponsal enviado para cubrir los acontecimientos ocurridos en la guerra relámpago de junio de 1967 y compartió sus impresiones en de una serie de artículos que en México fueron publicados en el periódico Novedades. En ellos, Benveniste abordó diversos temas, entre los que están la juventud de Israel, el idealismo social de los Kibutzim, la situación de Gaza y otros, y realizó comentarios juiciosos, concisos y objetivos sobre la situación de Israel en el Medio Oriente después de su victoria sobre la coalición árabe.

Un dato interesante se encuentra en uno de sus artículos, titulado “Como se explica una guerra”. En él se detalla que un factor esencial que dio origen a la Guerra de los Seis Días fue un problema diplomático internacional del Medio Oriente, en el que se involucraron diplomáticos de Jordania e Israel y otras potencias.

El 30 de agosto de 1966, se inauguró la nueva sede de la Knesset (Parlamento de Israel) ubicado en el barrio de Givat Ram en el centro de Jerusalén[1]. meses antes de su creación, un embajador occidental acreditado en Israel, cuyo nombre no se menciona en el artículo, dijo haber realizado una intensa actividad para exacerbar y propagar desconfianza entre tres diplomáticos occidentales enviados a la inauguración, creando un sentimiento de rechazo a la nueva sede del parlamento israelí. El gobierno francés fue el primero en negarse a asistir a la ceremonia inaugural del Knesset. Los embajadores ingleses y americanos se presentaron a pesar del libelo diplomático fraguado por el embajador anónimo, pero Francia envió a un encargado de negocios como su representante en la inauguración.

En esos días de extrema tensión, durante los que los dirigentes árabes se manifestaban contra Israel, los líderes israelís estaban inmersos en la incertidumbre y el nerviosismo por la coacción árabe. El país se veía olvidado por sus aliados, y en especial por el presidente de Francia, Charles De Gaulle, quien pedía a Israel que no hiciera la guerra. Tras el bloqueo del Paso de Tirán, los israelís habían expresado al gobierno frances que consideraban una agresión ese acto de la unión árabe. La respuesta fue que los derechos de Israel por el puerto de Elat estaban sujetos a discusión y subestimaba las amenazas constantes de los países árabes.

En enero de 1967, siempre según el artículo de Benveniste, el embajador en cuestión continuó con su ardua labor de suscitar la aversión y rechazo de la diplomacia internacional en Medio Oriente y de crear tensiones entre los países árabes y el Estado de Israel. Esta vez aprovechó el desfile militar tradicional que celebra el Día de Fiesta Nacional, que tuvo lugar en Jerusalén el 15 de mayo del mismo año, bajo los convenios del armisticio realizado años antes en otras ciudades. El embajador de marras aprovechó esta oportunidad para hacer campaña con sus diatribas al resto de los diplomáticos en contacto con el Estado Israel, insistiendo en que su gobierno no asistiría a la ceremonia militar y convenciendo al resto representantes susceptibles de países del occidente, los cuales tampoco se presentaron. La excepción fueron los embajadores latinoamericanos, que asistieron al evento a pesar de la crisis diplomática. El objetivo del diplomático pérfido fue aclarado por un cónsul extranjero que brindó la información a Elie de Benveniste en una entrevista:

“Se nos dijo que asistir a la parada sería infligir al gobierno del rey Hussein Bin Talal de Jordania un golpe mortal, pero negarse a asistir a la modesta ceremonia militar del Día de Independencia seria herir doblemente a Israel”.

De esta forma la estratagema del diplomático tuvo un objetivo doble: por un lado catalizar en el Estado de Israel el sentimiento de aislamiento y desprecio frente la animadversión de los países árabes en armas, y por el otro brindar la impresión a los árabes que Israel era abandonado por sus aliados occidentales y estaba listo para ser eliminado por la unión árabe. De inmediato, tras la abertura de aquella brecha diplomática entre Israel y sus aliados occidentales, Egipto, Siria, Jordania e Irak comenzaron con sus planes beligerantes para aniquilar el Estado de Israel, bajo la dirección militar de Gamal Abdel Nasser militar, estadista y presidente de Egipto en ese entonces. Nasser dio la orden de “adelante” durante el mes de mayo de 1967, confiado del apoyo recibido de material de guerra por la URSS: 1,300 tanques, 1,200 semi-orugas, 700 cañones pesados, 360 aviones caza M57 y 70 bombarderos, entre otros, constituían el armamento de que Nasser disponía para llevar a cabo su plan y garantizar la victoria, la cual había esperado 19 años desde la campaña del Sinaí en 1956.

El resto es historia. Egipto, con el pretexto de ayudar a Siria y de que había sido amenazada por Israel, desplegó y concentró sus tropas en la frontera del Sinaí, como pudo confirmarse a través de una emisión de Radio El Cairo que anunció que el Ministerio de Relaciones Exteriores de Egipto remitía una carta al Secretario General de las Naciones Unidas –U-Thant, diplomático de origen birmano– informándole de la decisión egipcia de poner fin a la presencia de la Fuerza de Emergencia de la Organización de la ONU en territorio egipcio en la Franja de Gaza, solicitando su evacuación.[2]

El 19 de mayo, tras la retirada de la Primera Fuerza de Emergencia de las Naciones Unidas (UNEF) –organismo establecido desde 1956 para garantizar y supervisar el cese de hostilidades–, las tropas egipcias se establecieron sobre la frontera israelí. A través de un anunció oficial en el diario Al-Aharam de El Cairo se difundió en los países árabes un comunicado dirigido al Mariscal de Campo Abdel Hakim Amer:

“Egipto está ahora en posición de asestar un golpe sobre la cabeza del enemigo, mientras que al mismo tiempo el ejército egipcio en el Yemen continua su labor en apoyo en la revolución del Sur de Arabia”.

El mismo día, el comandante egipcio del frente israelí, el General Murtaji, declaró que las fuerzas egipcias recibieron las posiciones de la UNEF y estaban listas para llevar la campaña más allá de la frontera de Egipto, concentrándose en la Franja de Gaza, en la frontera del Sinaí y en Estrecho de Tirán en el Sharm el-Sheik, bloqueando las vías marítimas comerciales conectadas con el puerto de Eliat para estrangular la economía del Estado de Israel y presionarlo a emprender la guerra. El siguiente paso de Egipto fue firmar acuerdos bélicos con Jordania, Irak y Siria, encabezando la formación de un frente árabe unido contra Israel. Durante 90 horas el ejercito israelí Tzáhal combatió a las tropas árabes, y tras una lucha asidua y constante los venció, conquistando la península del Sinaí, territorios de la franja occidental del Iardén, incluyendo la Jerusalén oriental y la meseta del Golán y parte del monte Hermón.[3]

Gracias al análisis profuso y riguroso de Elie de Benveniste como corresponsal diplomático al concluir la Guerra de los Seis días en el verano de 1967 –con la victoria decisiva del ejercito del Estado de Israel sobre las fuerzas armadas de los países árabes– se puede tener una mirada distinta sobre otro motivo de los que causaron aquel conflicto breve pero crucial entre Israel y los países del Medio Oriente: la ayuda de un diplomático que con destreza y elocuencia causó animadversión entre sus colegas occidentales en la diplomacia del Medio Oriente, y dio la impresión de que el Estado de Israel estaba completamente solo por sus aliados del occidente, listo para ser exterminado por la sinergia árabe.

Como sabemos, sin embargo, y a pesar de la desventaja del ejército israelí en cuanto a recursos humanos y materiales de guerra, Israel venció gracias a la fortaleza y unión de su pueblo, asegurando su libertad, soberanía y su existencia como un país que conserva y evoca el devenir histórico del pueblo judío.

 

 

Listas de referencias

De Benveniste, Elie (1968), Tribuna Israelita, Misión en Israel, Como se explica una guerra, México.

Ministerio de Relaciones Exteriores, División de Información, (1967), De palabras a cañones, el plan de guerra de Nasser, Jerusalén.

Zadoff, Efraím, (1999), Enciclopedia de la historia y la cultura del pueblo judío, Jerusalén, E.D.Z. Nativ Ediciones.

Knesset, (2012), La apa, Knesset. Recuperado mayo 09, 2017 de http://www.knesset.gov.il/review/ReviewPage2.aspx?kns=6&lng=1

[1] (Knesset, 2017.)

[2] (Ministerio de Relaciones Exteriores, División de Información, 1967: p. 24)

[3] (Enciclopedia de la historia y la cultura del pueblo judío, 1999: p. 238).

Especial: 50 años de la Guerra de los Seis Días – Día 5

Consecuencias de la Guerra de los Seis Días

Raymundo Hernández

(continúa desde aquí)

En los años que siguieron a la guerra, el gobierno laborista israelí implementó una política de colonización en los territorios que consideraba indispensables para la seguridad de su soberanía –si no de jure, sí de facto-,  que se manifestó con la creación de colonias israelíes en la Franja de Gaza, en Cisjordania, y, principalmente, a los alrededores de la ciudad de Jerusalén; así como la extensión de la legislación y la administración israelí hacia dichos territorios.  La política adoptada por el gobierno de Israel buscaba asegurar la integridad del Estado, pues aunque los árabes habían sido derrotados, esto no significaba que fueran a reconocer la derrota y otorgar el reconocimiento al Estado de Israel; por el contrario, la victoria israelí abrió la posibilidad de un nuevo conflicto con los árabes. La postura israelí estaba justificada en los hechos, pues algunos meses después de la guerra, la Unión Soviética ya había prometido a los gobiernos de Egipto y Siria nuevo armamento.

La política que aplicó el gobierno de Israel se basó en una iniciativa presentada por el ministro Yigar Allon. En el mes de julio de 1967, Yigar Allon presentó un plan para los territorios ocupados; dicho documento se conoce como el Plan Allon y proponía la incorporación de una amplia área del Valle del Jordan a territorio israelí; mientras que las zonas del Banco Occidental, con población mayoritariamente árabe, debían regresar a la soberanía jordana o dotárseles de autonomía. Este plan respondía a la necesidad de preservar la seguridad de la sociedad y la soberanía del Estado de Israel ante un eventual ataque árabe.

El gobierno laborista mostró cautela en las acciones emprendidas en la península del Sinaí y los Altos del Golán. En el Sinaí se desarrollaron algunos proyectos para la colonización del territorio, así como la creación de un puerto y el desarrollo de la industria petrolera; aunque estos proyectos se detuvieron una vez que se llegó al acuerdo de paz con el gobierno egipcio y la firma de los Acuerdos de Camp David, tras la guerra del Yom Kipur. En los Altos del Golán, como contrapeso a la comunidad árabe de siria, que se negaba a reconocer la soberanía israelí, se apoyó a la comunidad drusa que vivía en la zona.

Una consecuencia de la Guerra de los Seis Días, y una de las más controversiales hasta la fecha, es la población árabe desplazada por la guerra; en la actualidad esta problemática es denominada como el problema de los refugiados. El desarrollo de la guerra provocó que una parte considerable de la población árabe que habitaba las zonas en conflicto se trasladara hacia los países vecinos como Jordania, Líbano, Egipto y Siria; muchos otros se trasladaron a la Franja de Gaza. Aunado al problema migratorio producido por la guerra, también es menester considerar los desplazamientos poblacionales forzados: aquellos en los que el gobierno israelí intervino directamente. Los traslados forzados obedecieron a razones de seguridad interna ya que, aunque la guerra abierta entre los países árabes e Israel concluyó en los primeros días de junio, continuó desarrollándose una “guerra de desgaste”, en la que participaron organizaciones guerrilleras árabes que trataban de revertir el resultado del conflicto bélico. Cuando las acciones guerrilleras comenzaron a afectar seriamente la seguridad de la población israelí, el gobierno israelí decidió expulsar a todos aquellos árabes que se vieran involucrados o que mostraran algún apoyo a los grupos rebeldes.

Los movimientos migratorios forzados propiciaron la desestabilización demográfica de las regiones que recibieron a los refugiados pues hubo zonas en las que se concentró una amplia población; tal es el caso de la Franja de Gaza, de algunas franjas del Banco Occidental y de la frontera jordana y libanesa. Las altas concentraciones de población derivaron en problemáticas de otra índole: vivienda, trabajo, servicios públicos y de salud; así como la aglomeración poblacional.

Aunado a los problemas anteriormente señalados, hubo un auge en el movimiento de resistencia palestino encabezado por la Organización para la Liberación de Palestina, que comenzó a llevar acabo sus operaciones guerrilleras desde el reino de Jordania, lo que generó una disputa diplomática entre Jordania e Israel. Éste último exigía que el país vecino se ocupara de los grupos rebeldes que operaban en la frontera, antes de que el gobierno israelí se viera en la necesidad de intervenir directamente. El desenlace de estas eventualidades culminó con el bombardeo jordano de las poblaciones donde operaba la guerrilla palestina, acontecimiento que se conoce como el “Septiembre Negro”. Éste fue decidido por el rey Hussein I, ante el inminente derrocamiento de su gobierno por parte de la OLP.

La Guerra de los Seis Días marca un punto de inflexión en el desarrollo de las relaciones entre palestinos e israelíes y se expresa en las distintas posturas que manifiestan los grupos sociales –ya sea de apoyo o de renuencia– hacia ciertas facciones políticas. En conclusión, ha  propiciado que el conflicto palestino-israelí se vuelva aún más complejo y se ha reflejado en el sinuoso y difícil camino de las posteriores negociaciones para el proceso de paz.

 

Especial: 50 años de la Guerra de los Seis Días – Día 4

 

Consecuencias de la Guerra de los Seis Días

Raymundo Hernández

Han transcurrido cincuenta años desde la Guerra de los Seis Días y, aunque fue un conflicto bélico de corta duración, sus consecuencias se perciben hasta nuestros días. El estudio de dicho acontecimiento ha generado una amplia gama de bibliografía desde diferentes perspectivas de análisis y ha contribuido al desarrollo de un extenso debate –por demás, polémico– considerando la posición o el enfoque con que se aborde el tema. Sin embargo, la importancia de dicho suceso radica en el significado que tuvo, y que aún tiene, en el desarrollo de las relaciones políticas, sociales, económicas y culturales de la población israelí y palestina.

Es necesario contextualizar la Guerra de los Seis Días desde dos perspectivas: una regional y otra internacional. En el ámbito regional, se debe considerar que el conflicto está enmarcado en la disputa entre israelíes y árabes tras la creación del Estado de Israel, y la negativa de éstos últimos para reconocer la legitimidad del nuevo estado. En el ámbito internacional, el conflicto se enmarca en el ambiente de la Guerra Fría, de las alianzas internacionales en bloques, de la querella ideológica y política entre capitalismo y socialismo, y de la lucha entre las potencias hegemónicas –Estados Unidos y la Unión Soviética– por mantener su influencia sobre naciones o territorios que consideran de gran importancia geoestratégica. En este sentido, el caso del conflicto árabe-israelí y la Guerra de los Seis Días ejemplifica claramente la disputa geopolítica entre las potencias por consolidar su influjo en la región del Medio Oriente.

El conflicto armado se inició con un ataque preventivo lanzado por los israelíes, esto tras sospechar que la coalición árabe –Egipto, Siria y Jordania– estaba preparando una arremetida militar contra Israel; pero la ofensiva israelí sólo debe considerarse como el casus belli que desató la batalla entre ambos bandos ya que, desde algunos días atrás, se habían complicado las relaciones entre Israel y los países vecinos árabes, y que abrieron la puerta a la guerra total.

La victoria israelí sobre las tropas árabes causó un ambiente de furor en el estado anímico de la sociedad israelí, y no era para menos: las Fuerzas de Defensa de Israel habían triunfado de manera apabullante sobre los ejércitos de tres naciones árabes. Es posible que ni los israelíes hubieran calculado una victoria tan rápida; sobre todo, después de los comentarios que hizo Gamal Abdel Nasser sobre “la oportunidad de arrojar a los judíos al mar”. Además se debe tomar en consideración que los ejércitos egipcio y sirio, habían sido recientemente equipados con el armamento más moderno por parte de la Unión Soviética, por lo que se esperaba que la contienda fuera altamente destructiva.

En sólo seis días cambió el mapa geopolítico del Oriente Medio. El resultado inmediato del triunfo israelí fue la expansión territorial sobre regiones que habían estado bajo dominio árabe. Cisjordania y Jerusalén Este le fueron retirados al reino Hachemí; la Franja de Gaza y la península del Sinaí, a Egipto; y los Altos del Golán, a Siria. La incorporación de los nuevos territorios generó un debate dentro del gobierno y la sociedad israelí respecto a las acciones que debían emprenderse en las zonas recién incorporadas; aunque la opinión generalizada era que no se debía de regresar a las fronteras anteriores a la guerra.

En opinión del general Moshe Dayan, Israel debía utilizar la península del Sinaí y los Altos del Golán como una medida de presión hacia Egipto y Siria para alcanzar el reconocimiento del Estado de Israel por dichas naciones y, finalmente, conseguir un acuerdo de paz para la región. Para Cisjordania y la Franja de Gaza, proyectó una política de “Puentes Abiertos” que permitiera el desarrollo de la vida civil a través de la cooperación económica y el flujo de mercancías desde Cisjordania hasta Israel y viceversa; dicha política continuó desarrollándose hasta 1977, año en que el Partido Likud llegó al poder en Israel.

El caso de Jerusalén Oriental es muy particular, ya que una vez que las fuerzas árabes fueron derrotadas en la ciudad, el ejército israelí tomó el control de la mismas; la sociedad y las autoridades israelíes mostraron gran emoción por el regreso a los lugares santos y, principalmente, al Muro de las Lamentaciones, que posee una gran valor espiritual para el judaísmo. Es el valor simbólico y espiritual que tiene la ciudad de Jerusalén para el pueblo judío lo que llevó a las autoridades israelíes a tomar la decisión de anexar Jerusalén Oriental a la soberanía israelí. La prensa mostraba su apoyo a las decisiones gubernamentales comentando y citando las expresiones del Primer Ministro Levi Eskhol: “Israel nunca retornará a las condiciones que existían antes de que estallara la tercera guerra árabe-israelí… Israel está dispuesto a discutir todas las cuestiones territoriales, con la excepción de la Vieja Jerusalén”. Por su parte, el Ministro de Defensa Móshe Dayan anunciaba: “Israel no retrocederá del territorio que ha ocupado desde Kantar hasta Kuneitra”.

(continúa aquí)

Especial: 50 años de la Guerra de los Seis Días – Día 3

 

La Guerra de los Seis Días vista por la prensa idish en México

Recopilado y traducido por Johana Rabinovich

 

Al examinar los periódicos de habla idish publicados entre el 30 de mayo y el 30 de junio de 1967, es decir, desde unos días antes hasta casi un mes después de que ocurrió el conflicto armado que nos ocupa, resulta interesante que aún no se menciona el conflicto con el nombre de La Guerra de los Seis Días y que, de hecho, antes de que ésta estallara, los mismos gobernantes de Israel no creían que se fuera a suscitar una guerra, a pesar de las amenazas de los árabes. Por otra parte, también es una constante digna de resaltarse que los judíos mexicanos mostraron una gran preocupación cuando la guerra era inminente y desplegaron un gran apoyo a Israel, consistente sobre todo en mítines informativos, colectas y donando sangre.

A continuación, las notas más relevantes:

 

Eshkol cree que el pleito se puede solucionar a través de medios diplomáticos.

Eshkol explicó en la Knesset que este pleito serio, principalmente con Egipto y provocado por Nasser, se puede solucionar diplomáticamente. Sin embargo, al mismo tiempo que Eshkol hablaba sobre el conflicto, una patrulla del ejército israelí se dio cuenta de que una parte del ejército egipcio estaba cruzando la frontera. Los soldados israelíes arrestaron a los egipcios.

Der Weg, 30 de mayo de 1967, p. 1

 

Otra vez los periódicos mexicanos con su “sensacionalismo” barato sobre Israel

Los periódicos mexicanos se ocupan en estos días sobre la situación que se ha creado en el Estado de Israel y las amenazas de guerra de los árabes; y explotan la situación en todos los frentes. Los encabezados de ciertos periódicos son de verdad muy escandalosos.

Tomemos como ejemplo el periódico popular La Prensa: el sábado pasado fue publicado en un encabezado a todo lo ancho “Destrucción de judíos”. La Prensa mantiene una pelea mortal en contra de Israel.

En otro periódico, nuestro viejo conocido periodista, Agustín Barrios Gómez, escribe sobre los judíos gaseados en Auschwitz “que este es su camino al cielo” y pone unas ilustraciones que hielan la sangre y que se pueden prestar a malas interpretaciones para los lectores que no son judíos.

Der Weg, 30 de mayo de 1967, p.p. 1, 6

 

A toda la Comunidad Judía en México

Hoy, martes 30 de mayo, a los 8 de la noche en los grandes salones de la Kehilá, ubicada en Acapulco # 70, P.B. se va a llevar a cabo

UNA GRAN MANIFESTACIÓN DE SOLIDARIDAD

de todos los sectores de nuestras Comunidad para el Estado de Israel en este momento tan tremendo.

Vengan a una demostración masiva

Comité Central Israelita de México

Federación Sionista en México

Der Weg, 30 de mayo de 1967, p. 6

 

La ONU hace un debate porque los árabes amenazan con una guerra

Se propone un debate encubierto y se habla de las dificultades para tomar una decisión. Estados Unidos llama a los dos lados a ser cautelosos y Rusia culpa a Israel. Los árabes instigan a la guerra y a la destrucción.

Di Shtime, 31 de mayo de 1967, p. 1

 

Israel ya tiene un gobierno de unión nacional

El General Moshé Dayan fue designado como ministro de defensa y la coalición engloba a todos los partidos desde derecha hasta la izquierda.

El Ministro Eshkol dice que el haber creado un gobierno de coalición va a traer mucha satisfacción a todo Israel y los judíos del mundo.

Di Shtime, 3 de junio de 1967, p. 1

 

Se dona sangre para los combatientes del TZAHAL

Momentos de emergencia en Tel Aviv para recolectar sangre en caso de necesidad.
Churchill y su nieto donan sangre.

Di Shtime, 3 de junio de 1967, p. 1

 

Israel derrota al enemigo en su propio territorio

La aviación egipcia fue aplastada: Las fuerzas del Tzahal marchan hacia el Canal de Suez

Las fuerzas del Tzahal obligaron a Nasser y a su ejército a retirarse con una gran pérdida de armamento.

El ejército israelí entró a la Península del Sinaí y tomó muchos prisioneros.

El Ministro Eshkol, en una junta especial de la Knesset, explicó que las fuerzas israelíes derribaron 374 aviones.

El Ministro de Defensa, General Moshé Dayan, dijo que el ejército israelí se adentró 170 kilómetros hacia el Canal de Suez

Di Shtime, 7 de junio de 1967, P.1

 

Gran púbico en Acapulco 70

Cientos quieren cooperar para donar sangre al TZAHAL.

En el cuarto piso de Acapulco 70, donde se encuentran todas las organizaciones sionistas, se llevó a cabo una gran movilización de los judíos de México y de todos los activistas para llevar a cabo acciones para ayudar a Israel en estos momentos de guerra.

Di Shtime, 7 de junio de 1967, P.1

 

El Kotel Hamaaraví de regreso para los judíos

La Ciudad Vieja de Jerusalem ocupada después de una lucha muy difícil.

Después de una ardua lucha en la que hubo 500 víctimas, las fuerzas israelís vencieron a las fuerzas jordanas en la Puerta de Mandelbaum y ocuparon la Ciudad Vieja de Jersualem.

“El Kotel Haaaraví y el viejo edificio de la universidad están en nuestras manos y se quedarán en Israel”, anunció en un programa especial la estación de radio Kol Israel.

 

Israel ya ganó la guerra, se dice en Inglaterra

En los círculos militares ingleses se explicó que Israel aplastó a las fuerzas egipcias durante el primer día de la lucha y que, de hecho, ya ganó la guerra en contra del ejército de Nasser.

Di Shtime, 7 de junio de 1967, P.1

 

La victoria de Israel crea un ánimo de asombro

Israel obtuvo una rápida victoria sobre Egipto y Jordania.

Conmovedoras escenas en el Kotel Hamaaraví. El rabino principal del ejército, Shlomó Giren, fue el primero en rezar en el Kotel con una Torá.

El General Rabin proclamó un alto al fuego y llama a permanecer en las posiciones ocupadas.

Di Shtime, 10 de junio de 1967, p. 1

 

Israel acuerda que cada religión cuide sus lugares santos.

Esto lo explicó el Ministro del Exterior en un encuentro con los representantes de los países latinoamericanos ante la ONU. Los lugares santos estarán bajo el mandato de tres religiones. Israel quiere un tratado de paz con los árabes.

Di Shtime, 24 de junio de 1967, p. 1

 

Mitin de masas de la juventud israelita en Acapulco 70

El 6 de junio de 1967 tuvo lugar en Acapulco 70 un magno mitin de masas de carácter juvenil en cuya organización participaron varios dirigentes de la comunidad y promotores juveniles.

Contaron con la presencia del Embajador de Israel , Shimshon Arad.

En esta asamblea de solidaridad con Medinat Israel se congregaron unos tres mil jóvenes.

Como un gesto de cohesión con el pueblo judío y con Medinat Iasrael estuvo presente el gran poeta y humanista León Felipe.

Prensa Israelita, 10 de junio de 1967, p. 2

 

Nota en Di Shtime sobre las labores en Acapulco 70

 

Especial: 50 años de la Guerra de los Seis Días – Día 1

Seis días de apuesta

Una visión económica de la Guerra de los Seis Días

Diana Orozco

Israel es un Estado relativamente joven, pero marcado por el conflicto desde que comenzó la idea de su creación. Tuvo que luchar por su supervivencia ante los ataques de sus vecinos al mismo tiempo que intentaba lograr su consolidación como nación y su crecimiento económico. Entre estos conflictos, fue decisiva en el cambio del mapa geopolítico la llamada tercera guerra árabe o guerra de los seis días que, aunque breve, tuvo grandes implicaciones económicas para las naciones participantes.

La consolidación de un nuevo estado

Para comprender plenamente el tema que nos ocupa es importante conocer algunos puntos clave que nos ayudarían a explicar tanto la situación económica de Israel previa a la guerra, así como la situación territorial que estuvo en pugna.

Desde 1948, si bien Israel consiguió mediante la Organización de las Naciones Unidas que se frenaran las invasiones, no pudo imponer condiciones sobre el Canal de Suez, Amman o Damasco. Aunque había un armisticio de por medio, los países árabes, principalmente Siria y Egipto, bloqueaban las vías comerciales tratando de impedir la competencia de las exportaciones (en su mayoría agrícolas) de Israel en los mercados del Medio Oriente. A esto hay que sumarle los constantes choques en las fronteras, que causaban fuertes pérdidas económicas a las poblaciones israelíes fronterizas debido a los robos armados.

Sin embargo, contrario a lo que podría esperarse, esto no afectó el crecimiento económico del estado de Israel. En primer lugar, el joven país tenía como prioridad desarrollar su propia economía y asimilar a las oleadas de inmigrantes. No buscaba ponerse en riesgo con acciones militares en territorios vecinos para no comprometer más su situación con las grandes potencias, ni buscaba distraer la atención de sus habitantes de las dificultades económicas y políticas que vivían.

Por otro lado, las grandes sumas de dinero que llegaban a Israel, no llegan a los países limítrofes del recién creado estado. Las empresas que se fundaron casi al mismo tiempo que el nuevo Estado, comenzaban a prosperar casi diez años después. Por algunos años hubo cierta prosperidad económica, pero la expansión de la agricultura y la industria israelíes pusieron en alerta a Siria, Jordania y Líbano, pues cada aumento en la producción de ambas ramas significaba que también aumentaba la potencia militar del nuevo Estado.

 

Mapa de Iarael antes y después de la Guerra de los Seis Días

Una situación difícil

Ante las constantes amenazas vecinas, Israel creó una Fuerza de Defensa unificada con un comando único para ejército, marina y aviación. Israel no podía soportar la carga de un ejército permanente, así que, para reducir costos, se propuso el servicio militar obligatorio y se equiparon las fronteras del país con armamento para reducir el número de puestos permanentes de defensa. Además, como entre la población se desconfiaba de los árabes, para evitar el apoyo de éstos a los grupos que atacaban las fronteras, fueron replegados hacia el centro del país y no se les admitió en el ejército, aunque gozaban de todos los servicios que la ley otorga a los ciudadanos.

La situación entre los estados árabes e Israel era difícil: Jordania, a pesar de que temía a Siria, deseaba la paz con Israel, pero también el uso del puerto de Haifa. Israel estaba dispuesto, pero el miedo de la población árabe y aldeanos de Samaria y Judea lo impidieron. Líbano también deseaba la paz con Israel pero se sentía amenazado por Siria.

Irak, si bien no tiene frontera natural con Israel, se negaba a enviar petróleo a este país y a dar paso a inmigrantes provenientes de Persia. Por su parte, Egipto sentía un profundo malestar hacia Israel por la derrota de 1948 y por el ataque a Suez en 1956.

Siria e Israel disputaban el control sobre las zonas límites y los recursos hídricos del Jordán y el lago Kinneret o Mar de Galilea: Israel quería desviar el agua de dicho lago hacia el sur, hasta el desierto del Néguev, donde el agua era escasa, ya que le era vital desarrollar esa área, que era la más despoblada y contenía recursos valiosos como uranio.

(continuará…)

 

El día de la victoria

Francisco Acosta

Hoy hace 72 años el Ejército Rojo venció, definitivamente, a la tropas alemanas: el Mariscal de Campo Wilhelm Keitel firmó la rendición incondicional de las pocas fuerzas de la Whermacht que quedaban en Berlín.

El Mariscal Gueorgui Zhúkov fue el encargado de llevar las tropas rusas hasta la capital alemana y fue también quien recibió la carta de rendición.

Periódicos judíos de México anunciaban el fin de la guerra en Europa, como fue el caso del Fraiwelt, que el 11 de mayo anunciaba en su primera plana: “La Guerra en Europa ha llegado a su fin”. Este periódico alababa las acciones del Ejército Rojo, pues su editorial se había formado con la Liga Israelita Pro ayuda a la Unión Soviética, que más tarde se cambió el nombre por la Liga Popular Israelita de México.

Los festejos continuaron durante los siguientes días y el 12 de mayo se hizo una celebración en honor a los vencedores, organizada por la Liga Popular Israelita de México, en la que se eligió a la reina de la victoria mundial.