México, Israel y Janucá de 1958

Por Francisco Javier Acosta Martínez

En 1958, México se caracterizó por una serie de eventos culturales y políticos que marcaron el rumbo que siguió el país desde entonces: por un lado, terminaba la presidencia de Adolfo Ruíz Cortines a la par de que Adolfo López Mateos resultaba victorioso en las elecciones presidenciales. Desde luego, en los diarios judíos se hablaba de dicho triunfo electoral.

Durante la toma de propuesta del nuevo presidente se invitó a una delegación israelí, que estuvo representada por el General Shaltiel y Shimeón Amir, quienes acudieron a la cena que organizó la presidencia nacional en el Palacio Nacional. Otro de los invitados fue Itzhak Levy de Aliat Hanoar, colaborador de Prensa Israelita encargado de la cobertura de los eventos relacionados con el cambio de administración.

Por otro lado, las páginas de la prensa judía en México hablaban del festejo de Januka, de hecho, el 6 de diciembre, justo a un lado de la nota del presidente López Mateos en la primera plana se anunciaba un programa de radio el domingo 7 de diciembre, es decir, al día siguiente:

Asimismo, se anunciaba una “bella velada en el Centro Deportivo Israelita”, programada para el 11 de diciembre.

En números siguientes, Prensa Israelita publicó algunas caricaturas relacionadas con Januka y la situación de Israel y el Medio Oriente, las cuales invitaban a realizar una reflexión sobre el rescate de la tradición judía y el judaísmo en sí.

Por su parte, Israel celebraba Januka realizando el desfile de antorchas por todo el país. Inclusive, algunos gobernantes presidían la celebración, como fue el caso del alcalde de Jerusalén, en el Monte Scopus, en las linesa jornadas, las unidades de guardia de la Universidad Hebrea y del Hospital Hadassa encendieron un candelabro gigantesco, que derramó su luz sobre ‘la tierra de nadie’ entre Israel y su vecino árabe, tal como lo describió la Jewish Telegraphic Agency el 13 de diciembre de 1958.

En el marco de esta festividad que se celebra del 2 a 10 de diciembre de 2018, te deseamos ¡Feliz Januka!

4 de diciembre de 1860: se ratifica la libertad de cultos en México

Por Luis Fernando Meneses

Un día como hoy, pero de 1860, el presidente Benito Juárez ratificó la Ley sobre la Libertad de Cultos en México, en la cual se establecían 24 artículos principales.

Entre los puntos más importantes que contenía dicha ley se encuentran aquellos que se refieren a garantizar el ejercicio de culto de las distintas religiones que se establecieran en el país, como una muestra de expresión y efecto de la libertad religiosa, viendo la práctica de éstas como un derecho del hombre.

Además, se estableció que no habría límites para llevar la vida religiosa, excepto por el derecho de terceros y las exigencias de orden público, así como establecer la independencia entre el Estado y las creencias y prácticas religiosas en dos ámbitos distintos.

Asimismo, se definió como una sociedad religiosa a la que estuviera conformada por aquellas personas que hayan decidido de forma voluntaria, o por medio de sus padre o tutores, profesar los cultos de alguna de las religiones.

Por otro lado, a partir de aquella fecha, la única forma en la que aplicara la autoridad hacia los hombres por parte de los líderes de la religión sería de forma espiritual y no existirían más las faltas o delitos religiosos en el orden civil; y también se estableció que en los sitios donde se realizaran los cultos o ceremonias de carácter religiosas (iglesias, sinagogas o templos) debían de tener los mismos derechos y obligaciones que cualquier otra asociación ante la ley.

De esta forma, recordamos que un día como hoy, hace 158 años, se estableció una de las leyes más importantes de la historia de México.

A 71 años de la partición de Palestina

Por Luis Fernando Meneses

Tras la fundación de Naciones Unidas el 24 de octubre de 1945 luego del término de la Segunda Guerra Mundial, tuvo una de sus primeras tareas propuesta por el Reino Unido y fue que se sometiera a consideración de la Asamblea la cuestión de Palestina, es decir, cuál sería el destino de esta zona. 

En el primer periodo extraordinario de sesiones de la Asamblea General en abril de 1947 se constituyó una comisión especial conformada por 11 miembros, para tratar dicho asunto. La mayoría de dicho grupo recomendó que Palestina se dividiera en un Estado árabe y un Estado judío y que en el territorio de Jerusalén hubiera un estatuto internacional bajo la autoridad de Naciones Unidas. 

Posteriormente, el 29 de noviembre de 1947 con 33 votos a favor, 13 en contra, 10 abstenciones (entre ellas México) y una ausencia, se aprobó el Plan de Partición de Palestina, un documento que estaba conformado por cuatro partes en las que se preveía la terminación del mandato del Reino Unido en dicho territorio, así como la retirada del ejército británico y finalmente la fijación de fronteras entre los dos Estados y Jerusalén. 

En esencia, el documento establecía: 

  • La creación de los Estados árabe y judío a más tardar el 1° de octubre de 1948. 
  • La división de Palestina en ocho partes: tres para el Estado árabe y tres para el Estado judío, una más que sería la ciudad de Jaffa y la octava que sería Jerusalén y estaría a cargo de Naciones Unidas. 
  • Otras medidas que también debían tomarse antes de consumarse la independencia eran sobre cuestiones de ciudadanía, tránsito y economía, así como fijar un gobierno provisional para ambas naciones. 

Por un lado, el nuevo Estado judío aceptó las condiciones en las que se había tomado dicha decisión. En cambio, el Estado árabe no y comenzaron a desatarse algunas muestras de violencia en Palestina. 

Luego de meses de conversaciones y conflicto entre ambos Estados, el 14 de mayo de 1948 el Reino Unido retiró a sus fuerzas armadas de dicho territorio, con lo cual daba por terminado su mandato. Ese mismo día, el Organismo judío proclamó la creación del Estado de Israel en el territorio que le habían adjudicado en el Plan de Partición.

León Poliakov: el historiador judío por excelencia

Por Luis Fernando Meneses

No son pocos los historiadores que han investigado sobre el Holocausto, pero ninguno es tan reconocido en este tema como León Poliakov, un estudioso que nació en San Petersburgo, Rusia, y se naturalizó francés en 1947, y que es muy respetado por sus investigaciones además sobre antisemitismo, fascismo y nacionalsocialismo.

Sus padres decidieron ponerle León en honor al gran escritor ruso León Tolstói. Debido a la revolución bolchevique, sus padres decidieron emigrar. Primero se instalaron en Berlín, Alemania, donde fueron testigo del ascenso del Nazismo, y posteriormente radicaron en París. Ahí, León estudió en el Lycée Janson-de-Sailly y luego Derecho y Letras en la Soborna, donde además fue profesor.

De su etapa como catedrático se sabe que formó un grupo con sus estudiantes para estudiar el racismo, logrando descubrir que la mayor parte de los intelectuales del siglo de las luces y del XIX eran racistas y anti-judíos; entre los pocos que no lo eran se encontraba Nietzsche, gracias a su antipatía hacia los antisemitas germánicos.

En 1933, él y su padre iniciaron un proyecto muy arriesgado: un periódico antihitleriano para refugiados alemanes, el Pariser Tageblatt. Ya iniciada la Segunda Guerra Mundial, ingresó a las filas del ejército francés. Fue capturado el 13 de junio de 1940, pero logró escapar tres meses después.

Por otro lado, de acuerdo con el artículo ‘Lev Poliakov, historiador del antisemitismo’, publicado en el diario El País el 9 de diciembre de 1997, “durante la ocupación alemana se especializó en la falsificación de documentos, ayudando a escapar de la persecución a muchos judíos” (Martí, 1997:2). En 1943, aún con el conflicto vivo, trabajó como secretario del rabino Schneour Zalman Scheersohn, primo de Isaac Schneersohn, con quien Poliakov fundó ese mismo año el Centro de Documentación Judía Contemporánea.

Obras

Con diversas publicaciones sobre antisemitismo, racismo y el Holocausto, no es de sorprender que Abraham Bengio, catedrático de Letras Clásicas y ex alto funcionario del ministerio Francés de Madrid, lo haya descrito como “el máximo conocedor de la historia exterior del pueblo judío, en otras palabras, de las vicisitudes por las que éste ha pasado”.

Sin lugar a dudas, su obra es de importancia vital dentro de la historia. Uno de sus trabajos más elogiados es Auschwitz: documentos y testimonios del genocidio nazi, en la que reveló por ejemplo que la esperanza de vida promedio en el campo de concentración en 1944 era de poco más de seis meses y que en 1943 no alcanzaba ni cuatro. Asimismo, explica cómo dejaban morir a los judíos internados: se les obligaba a hacer trabajos forzados en un clima extremadamente frío, y la dieta que les asignaban no cubrían la porción de calorías que requerían para realizar dichos trabajos. Por otro lado, aquellos que eran calificados como “no aptos para el trabajo”, como niños, gente de la tercera edad o mujeres embarazadas, eran enviados de forma inmediata a las cámaras de gas.

En torno a dichas cámaras de gas, gracias a su estudio se sabe que los nazis usaron, para asesinar en las cámaras de gas, insecticida Zyklon B, un compuesto de cianuro que fue probado con prisioneros de guerra rusos desde septiembre de 1941.

Otro de sus libros destacados es La causalidad diabólica, en el que habla sobre las persecuciones que ha habido en la historia de la humanidad, y no sólo las que se refieren a los judíos, sino a todas las que se han realizado en contra de las minorías alrededor del mundo. Poliakov sostiene en esta obra que, en general, para las culturas mayoritarias, a lo largo de la historia, los grupos minoritarios representan la idea de lo diabólico.

Historia del antisemitismo es otro de sus trabajos más notables, ya que gracias a los cinco volúmenes de dicho título obtuvo el Premio Edmund Weil en 1960 y el Premio del Judaísmo Francés en 1981. Entre otras distinciones, destaca haber sido nombrado caballero de la Legión de Honor en 1989. (Por cierto: en la biblioteca del CDIJUM, se encuentran los cinco volúmenes de esta obra, en la edición de la colección argentina Raíces).

León Poliakov falleció el 8 de diciembre de 1997 en Orsay, París a los 87 años de edad.

 

Referencia.

Marti, O., Lev Poliakov, historiador del antisemitismo, El país, 1997, recuperado de: https://elpais.com/diario/1997/12/09/agenda/881622006_850215.html

Los soldados veteranos judeo-alemanes de la Primera Guerra Mundial

Por Francisco Javier Acosta Martínez

Al pensar en la Primera Guerra Mundial, podría asociarse a un acontecimiento que pasó hace ya mucho tiempo, sin embargo, hoy se cumplen apenas 100 años del fin de este conflicto que involucró a miles de personas de todas las razas y creencias.

Desde luego, sin un sector que no se viera inmerso en este conflicto, la comunidad judía no fue la excepción y algunos también participaron en la contienda. Judíos de todo el mundo apoyaron a los países en los que se encontraban asentados en aquel entonces.

Un grupo muy peculiar fueron los judeo-alemanes, quienes integraban batallones enteros, tal como está ilustrado en el Museo Judío de München con una fotografía de soldados alemanes que posan en torno a una menorá. Esta fotografía desde luego, muestra el grado de compromiso que tenía la comunidad judía con las causas alemanas durante la guerra.

Además, de acuerdo a un artículo publicado en CCNews, 100 mil judíos estuvieron en las filas del ejército alemán y alrededor de 31 mil de ellos fueron condecorados con la Cruz de Hierro y 12 mil cayeron en combate.

Asimismo, en las sinagogas eran comunes las oraciones que pedían la victoria e los alemanes en contra de los aliados. Sin embargo, también hubo muchos críticos de este suceso, que se mostraban en contra del movimiento militarizado, como el caso del muralista William Grooper, quien ilustró este rechazo en la revista Der Hammer, de Estados Unidos.

Dentro del selecto grupo de judíos que manifestaron rechazo ante el entusiasmo bélico fueron Albert Einstein y Rosa Luxemburg, mujer que inclusive se opuso a la participación socialdemócrata en la contienda.

Conforme avanzaba la guerra y llegaba a su término, la comunidad judía que pertenecía a las filas del ejército alemán iba siendo relegada en importancia y aun luchando para el mismo bando fue mal vista dentro de la milicia germana. Poco a poco, el nacionalismo nazi se fue apoderando de Alemania hasta que comenzó a existir rechazo hacia los judíos.

En 1919, tras el término de la ‘Gran Guerra’, se creó la asociación “Reichsbund Jüdischer Frontsoldaten”, (Federación del Reich de los solados judíos del frente) fundada por Leo Löwenstein. El propósito de la Federación era contrarrestar la propagan antisemita de 1920 en Alemania y evidenciar la participación de los judíos durante la Primera Guerra Mundial.

Dentro del registro de refugiados que tiene el Centro de Documentación e Investigación Judío de México (CDIJUM) se han identificado a soldados judeo-alemanes que ingresaron a nuestro país. Uno de ellos es Wolf Brom, quien se describió como una persona sin nacionalidad –al sentirse no identificado con el movimiento nacionalista de Hitler-, que además pudiera ser pariente del historiador Juan Brom.

Para finalizar, te compartimos esta canción de origen sefaradí de Jak Esim, misma que rememora la batalla de Galípoli en 1915.

La noche de los Cristales Rotos. Memoria y recuerdo

Por Francisco Javier Acosta Martínez

Algunas fechas específicas son recordadas por el mundo entero debido a la relevancia que cobran a nivel internacional o tal vez por los horrores que se vivieron. De esta forma, el 9 de noviembre de 1938 será siempre recordado por la terrible barbarie que ocurrió en la Alemania Nazi, conocida como Kristal Nacht o “la noche de los Cristales Rotos”.

Precisamente hoy hace 80 años que en las calles de Alemania muchos judíos fueron arrestados y humillados -algunos, incluso asesinados, además de que sus negocios fueron destruidos. Enrique Schwartz dejó un breve testimonio de aquella noche:

De la Noche del Cristal recuerdo que en la Bromstrasse No. 14, nosotros teníamos una casa en la parte del cuarto o quinto piso del edificio… [desde allí] yo vi caer la cúpula de la sinagoga. Al día siguiente,… yo recuerdo perfectamente, todos los vidrios… todo lo que se platicó en mi casa al respecto a esa noche, [en la que] la mayor parte de los judío-alemanes fuimos enviados a campos de concentración.

Durante los días siguientes fueron apresados cerca de 35 mil judíos, algunos fueron enviados a los campos de concentración y a otros sitios de encarcelamiento, dando paso a la siguiente fase del ‘problema judío’.

México ante y durante Kristal Nacht

Una coincidencia: el 9 de noviembre de 1938, es decir, el mismo día que en Alemania ocurría la Kristal Nacht, la comunidad judía de nuestro país fundó el Comité Central Israelita de México, institución que tenía por objetivo brindar ayuda a todas esas personas cuyas vidas peligraban en el continente europeo ante la amenaza hitleriana.

Por su parte, apenas un día después (es decir, el 10 de noviembre de 1938), el periódico mexicano en idish Der Weg hablaba del ataque a la comunidad judía alemana, así como de los brotes de antisemitismo que eran ya más que evidentes. Además, en su siguiente edición llamaba “Naziland” a dicho país europeo (en juego de palabras con Deutschland) y casi de forma inmediata difundió la organización de diversos mítines en contra del nazismo, a realizarse en la Ciudad de México.

 

Naftali Herz Imber: la esencia musical del sionismo

Por Luis Fernando Meneses

Israel es un Estado joven. El 14 de mayo de 1948 las tropas británicas abandonaron en su totalidad Palestina y los judíos radicados ahí, encabezados por David Ben-Gurión, declararon la fundación del país y se adoptó extraoficialmente como himno de la nueva nación Hatikva, una canción basada en el poema Tikvateinu, escrito por Naftali Herz Imber, quien falleció un día como hoy pero de 1909.

Naftali Herz Imber nació el 17 de diciembre de 1856 en Złoczów, actualmente parte de Ucrania (y en ese entonces del Imperio austrohúngaro). Desde niño mostró grandes dotes para la escritura, a tal grado que a la edad de 10 años ya era autor de varios poemas y años más tarde fue premiado por  el emperador austrohúngaro Francisco José por su poesía.

En 1882, luego de viajar por Europa, se mudó a la Palestina otomana y trabajó como secretario de Sir Laurence Oliphant. Cuatro años más tarde publicó su primer libro, que fue escrito en hebreo: Estrella de la mañana (יברקא – Barkai). Dentro de esta colección de poemas estaba Tikvateinu (“Nuestra esperanza”). En 1887 regresó a Europa y se estableció en Inglaterra por un tiempo, antes de viajar a la India y a los Estados Unidos, donde murió.

Sin embargo, la memoria de Herz Imber perduró gracias a su poesía: al año siguiente de su muerte, el arreglista de origen rumano Samuel Cohen le puso música a Tikvateinu con base en una melodía folclórica de su tierra (que a su vez se basaba en una antigua composición italiana). Y  diez años después del fallecimiento de Imber, en 1897, la pieza, ya con el título de Hatikva, fue elegida como el himno oficial del sionismo durante el primer congreso sionista realizado en Basilea, Suiza. Dicha reunión, que convocó a judíos de todo el mundo, tenía por objetivo regresar a Eretz Israel para fundar ahí una nación libre e independiente; pero tuvieron que pasar 51 años desde entonces para que, en 1948, la fundación del Estado de Israel como nación independiente fuera una realidad.

Aquí te dejamos un video con una conmovedora versión de Hatikva:

 

Mexicano por convicción: Vladimir Kaspé

Luis Fernando Meneses 

El periodo de guerras de la primera mitad del siglo XX en Europa obligó a una gran cantidad de personas a refugiarse en el continente americano y, entre ellas, muchas fueron arquitectos. Por ejemplo, Antoni Boneti Castellana migró hacia Argentina tras estallar la Guerra Civil Española, mientras que Walter Gropius (considerado el padre de la arquitectura modernista), llegó a los Estados Unidos tras el avance de la ocupación Nazi en Alemania. 

Desde luego, México no fue la excepción y recibió un gran número de refugiados; entre ellos, Vladimir Kaspé, uno de los arquitectos más sobresalientes en el país durante el siglo XX, y quien llegó al país en 1942 gracias a la amistad que tenía con su colega mexicano Mario Pani. 

Originario de Harbin, Manchuria (ahora China), Vladimir Kaspé nació el 3 de mayo de 1910 en el seno de una familia rusa. Sin embargo, en 1946 decidió adquirir la nacionalidad de México, país al que aportó mucho en el campo de la arquitectura, desempeñándose además como profesor y escritor. 

Su formación académica comenzó cuando tenía 16 años, edad a la que junto a su hermano viajó a Francia, donde estudió en la Escuela de Bellas Artes de París de 1929 a 1935. En una entrevista realizada por el canal 22, aseguró que no fue fácil entrar a estudiar a dicha escuela, ya que “la admisión era por concurso y sólo se quedaba el 10% de los aspirantes por intento, de hecho, yo logré entrar en mi tercera prueba”. 

Ahí, en la Escuela de Bellas Artes de París, conoció a Mario Pani, quien años más tarde lo invitó a trabajar como redactor de su revista Arquitectura México, para que además saliera de Europa que estaba en medio de la Segunda Guerra Mundial. En sus primeros años en nuestro país, Kaspé comenzó con varias construcciones de carácter privado. Desde estos primeros trabajos, se sintió más cómodo en México que en Francia, ya que “en México encontré mucha libertad, clientes muy entusiastas, audaces”. 

Posteriormente, trabajó en edificios más grandes, entre los cuales destacan la Escuela Secundaria Albert Einstein (1949), el Liceo Franco-Mexicano (1950), la Facultad de Economía de Ciudad Universitaria (en colaboración con José Hanhausen), el Súper Servicio Lomas (que en 2011 fue demolido de forma parcial para construir la Torre Bicentenario) y el Centro Deportivo Israelita (1955-1958). 

La obra de Kaspé siempre se caracterizó por ser austera y sencilla pero elegante, ya que en el periodo que se desempeñó no había una gran disponibilidad de materiales de construcción; sin embargo, siempre puso valor en lo esencial y realizó construcciones importantes. Además, de acuerdo con él mismo, la peculiaridad su trabajo era “la búsqueda de líneas grades”. 

Entre 1943 y 1973 Kaspé fue profesor en la Facultad de Arquitectura de la UNAM, la Universidad  Anáhuac, la Universidad Iberoamericana y Universidad La Salle, siendo fundador de estas dos últimas. 

Entre los reconocimientos que recibió se encuentran: La Gran Medalla de la Sociedad de Arquitectos, por parte del gobierno francés, en 1939; las Palmas Académicas del gobierno de Francia en 1957, y en 1980 fue elegido como socio emérito de la Sociedad de Arquitectos Mexicanos, institución de la cual formó parte desde 1954. 

Además, como reconocimiento a su gran trayectoria, Alejandro Aguilera González y José Alejandro Avilón Ortiz publicaron el libro Vladimir Kaspé, Arquitecto Racionalista, obra que muestra la obra y pensamiento del arquitecto; y también se creó el Centro Cultural Vladimir Kaspé, ubicado en la Colonia Condesa de la Ciudad de México. 

Sin embargo, su legado no termina ahí, ya que también escribió un libro titulado Arquitectura como un todo. Aspectos teóricos-prácticos, el cual está escrito para todos aquellos que se sientan atraídos por la arquitectura. 

Además de la arquitectura, una de sus pasiones era la música, y en especial el piano (instrumento que tocaba de forma semiprofesional). De hecho, sobre estas artes, él opinaba que “La arquitectura y la música son las únicas manifestaciones de carácter plástico que son inventadas por el hombre”. 

Vladimir Kaspé falleció el 7 de octubre de 1996 en la Ciudad de México; pero, sin lugar a dudas, será recordado como uno de los mejores arquitectos mexicanos, cuyo legado perdurará como parte importante de la arquitectura en el país.

A 45 años de la Guerra de Yom Kippur

Luis Fernando Meneses

Un día como hoy, pero de 1973, comenzó un conflicto armado entre Israel por un lado y Egipto y Siria por el otro; el cual se conoce con el nombre de Guerra de Yom Kippur debido a que, en aquel año, dicha celebración judía fue celebrada en este día del calendario gregoriano.

La guerra de Yom Kippur fue provocada por dos factores principales: el fracaso en la resolución de los problemas derivados de la Guerra de los Seis Días (1967) y el ataque de parte de Siria y Egipto en contra de Israel el 6 de octubre de ese mismo año.

El contraataque israelí comenzó el 10 de octubre, fecha para la cual tanto la URSS como los Estados Unidos habían enviado ayuda a Egipto e Israel respectivamente (hay que recordar que dicha guerra se desarrolló de la Guerra Fría y el país norteamericano no quería la victoria de los egipcios por ser aliados de la Unión Soviética).

Las hostilidades duraron 19 días: el 25 de octubre se dieron por terminados los actos violentos luego de que la ONU solicitara un alto al fuego de forma inmediata. El saldo estimado de muertos tras el enfrentamiento fue de 15000 personas (8500 árabes y 6000 israelíes).

De alguna manera, el resultado fue favorable para ambas partes: Egipto recuperó la península de Sinaí y, por otro lado, dicha nación –el país árabe más grande-, a su vez reconoció la existencia del Estado de Israel. En 1979, ambos países firmaron un acuerdo de paz.

René Cassin: sinónimo de Derechos Humanos

Por Luis Fernando Meneses

Hace 50 años, el mundo vivía revoluciones de orden en las cuales, la lucha por un orden más justo era tema de todos los días. Fue también en 1968 cuando el premio Nobel de la Paz fue otorgado a René Samuel Cassin, jurista francés recordado como el redactor principal de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

René Samuel Cassin nació el 5 de octubre de 1887 en Bayona, Francia. Durante la Primera Guerra Mundial resultó herido, por lo que promovió la creación de la Unión Federal de antiguos combatientes y víctimas de guerra.

En 1919 terminó la carrera de Derecho. Posteriormente fue profesor de leyes en Lille y París; y entre 1924 y 1938 fue elegido por Francia para representar a su país en la Sociedad de Naciones. Desde el inicio, Cassin expresó lo que significaba el nazismo para el pueblo judío y mostró su descontento en contra de las solicitudes de Adolfo Hitler, pues era un atentado en contra de los ideales de la Revolución Francesa: libertad, igualdad y fraternidad. Más tarde rechazó continuar en esta labor al expresar públicamente estar en contra de los Acuerdos de Múnich.

Su labor por la defensa de los derechos del hombre lo llevó a ser nombrado delegado en las Naciones Unidas por Francia y a ser uno de los principales inspiradores y redactores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948).

En 1968 le fue otorgado el Premio Nobel de la Paz  por toda su trayectoria , mismaque fue consagrada a la paz, la justicia y los derechos humanos; así como por sus trabajos como redactor de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Además, en este mismo año recibió el Premio de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, reconocimiento otorgado por la ONU.

René Cassin murió en París el 20 de febrero de 1976 y sus cenizas fueron depositadas en el Panteón de París, en el cual también se encuentran los restos de personajes como Voltaire, Jean-Jaques Rousseau, Victor Hugo o Marie Curie.