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René Cassin: sinónimo de Derechos Humanos

Por Luis Fernando Meneses

Hace 50 años, el mundo vivía revoluciones de orden en las cuales, la lucha por un orden más justo era tema de todos los días. Fue también en 1968 cuando el premio Nobel de la Paz fue otorgado a René Samuel Cassin, jurista francés recordado como el redactor principal de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

René Samuel Cassin nació el 5 de octubre de 1887 en Bayona, Francia. Durante la Primera Guerra Mundial resultó herido, por lo que promovió la creación de la Unión Federal de antiguos combatientes y víctimas de guerra.

En 1919 terminó la carrera de Derecho. Posteriormente fue profesor de leyes en Lille y París; y entre 1924 y 1938 fue elegido por Francia para representar a su país en la Sociedad de Naciones. Desde el inicio, Cassin expresó lo que significaba el nazismo para el pueblo judío y mostró su descontento en contra de las solicitudes de Adolfo Hitler, pues era un atentado en contra de los ideales de la Revolución Francesa: libertad, igualdad y fraternidad. Más tarde rechazó continuar en esta labor al expresar públicamente estar en contra de los Acuerdos de Múnich.

Su labor por la defensa de los derechos del hombre lo llevó a ser nombrado delegado en las Naciones Unidas por Francia y a ser uno de los principales inspiradores y redactores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948).

En 1968 le fue otorgado el Premio Nobel de la Paz  por toda su trayectoria , mismaque fue consagrada a la paz, la justicia y los derechos humanos; así como por sus trabajos como redactor de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Además, en este mismo año recibió el Premio de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, reconocimiento otorgado por la ONU.

René Cassin murió en París el 20 de febrero de 1976 y sus cenizas fueron depositadas en el Panteón de París, en el cual también se encuentran los restos de personajes como Voltaire, Jean-Jaques Rousseau, Victor Hugo o Marie Curie.

La conferencia del ABC y Estados Unidos: 5 de agosto de 1915

Luis Fernando Meneses

Luego de consolidarse como una nación a partir de 1880, Argentina comenzó a tener una fuerte presencia diplomática en el continente americano. Con dicha influencia, se manifestaba en contra de las agresiones en contra de cualquier país del continente americano, lo cual a la larga, llevó a dicho país a entenderse con sus dos principales vecinos: Brasil y Chile.

Estos tres países, decidieron formar una alianza llamada “Potencias ABC”, por las iniciales de éstos, para defender a los integrantes de América de agresiones por parte de otros países. Esta unión tuvo una gran importancia en la conferencia que tuvo lugar en Washington con el secretario de Estado americano John R. Silliman, para tratar la paz en México.

Además de las “Potencias ABC” y los Estados Unidos, acudieron a esta reunión representantes de Bolivia, Guatemala y Uruguay. En conjunto, trataron asuntos sobre la crisis desatada en México con el enfrentamiento de varias fracciones, que amenazaban con expandirse por todo el continente, luego de que marines estadounidenses ocuparan el puerto de Veracruz.

La conferencia de inauguración tuvo lugar el 5 de agosto de 1915, hace 103 años, en Washington, con el objetivo de ayudar a la población de México a restaurar la paz dentro de su territorio y además ayudar a poner los cimientos de un gobierno fuerte y honesto.

Sin embargo, a poco más de un mes de esta conferencia, Venustiano Carranza dirigió una carta al secretario John R. Silliman y a los representantes del ABC, en las cuales declaraba no consentir que los asuntos internos de México fueran tratados por gobiernos extranjeros.

Pero además, en el documento hacía una invitación para los asistentes en aquella conferencia, para acudir a una conferencia en el territorio nacional con el fin de atender asuntos de México, pero desde el punto de vista internacional únicamente. Tras esto, los objetivos de la conferencia no se cumplieron.

De esta forma, México hacía cabal su derecho a la autonomía como nación independiente, sin intervencionismo por parte de otros países para tratar asuntos internos de la República.