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1 de septiembre de 1939: Estalla la Segunda Guerra Mundial

Luis Fernando Meneses 

La Segunda Guerra Mundial comenzó oficialmente el 1 de septiembre de 1939. Un año antes, Alemania había firmado el acuerdo de München – con el cual anexó a su dominio una región de Checoslovaquia-. Con esto, Francia y Gran Bretaña creían que se había evitado la guerra. Sin embargo, Adolfo Hitler tenía otros planes. 

Alemania, de a poco, fue tomando el control de sus nuevos territorios y los ministros francés y británico volvieron a sus países con la confianza de que todo había concluido y de que la guerra jamás pasaría. 

El 23 de agosto de 1939, la URSS y Alemania firmaron un pacto de no agresión, en el cual además se establecían el reparto de Europa Oriental. Tan sólo tres días después, Hitler invadió Polonia usando como pretexto un supuesto ataque de las tropas polacas a una antena de radio. 

El 1 de septiembre los alemanes bombardearon la ciudad de Wileun, destruyendo el 75% de la región. De esta manera, comenzaron las hostilidades del conflicto bélico más sangriento de la historia. 

Regina Jonas: de cuando un sueño se cumple

Luis Fernando Meneses

El 3 de agosto de 1902 nació Regina Jonas, la primera mujer en ser ordenada como rabino. Su historia permaneció olvidada hasta hace poco, pero a partir de su redescubrimiento comenzó a ocupar el lugar que merece.

Jonas nació en Berlín y creció en Scheunenviertel, un barrio humilde en aquel entonces y que en su mayoría era habitado por judíos. Cuando ella tenía apenas 11 años,  su padre murió a causa de una tuberculosis, dejando sin su apoyo a Regina, su hermano Abraham y su madre.

Desde muy joven, Jonas se interesó por atender temas religiosos, siendo una de sus principales influencias el profesor Max Weyl, un rabino ortodoxo que se caracterizó por ser de los primeros en llevar a cabo ceremonias de bar-mitzvah para niñas, quien además la ayudó para ingresar en una escuela de instrucción judía. Este rabino oficiaba en la sinagoga a la que Regina junto a su madre y su hermano asistían a menudo.

En 1924, Jonas se inscribió en la Academia para la Ciencia del Judaísmo, institución liberal que también aceptaba a mujeres como estudiantes y, desde los primeros días, ella se distinguió de sus compañeras al ser la única que aspiraba a ordenarse como rabino.

Este objetivo la llevó a concluir sus estudios en 1930 al presentar una tesis con el tema: “¿Puede una mujer ser rabino de acuerdo con la Halajá?” En este texto, intentó demostrar que la equidad de género era parte de las fuentes legales judías y que, por lo tanto, sí era posible.

Su tesis fue respaldada por el profesor Eduard Baneth, quien falleció antes de que Regina Jones se titulara.  Su trabajo quedó a cargo de otro reconocido profesor de Talmud, Hanoch Albeck, quien no compartía el punto de vista de Baneth sobre la ordenación femenina, situación por la cual Regina Jonas solo pudo graduarse como profesora de religión.

Sin embargo, en 1935, Max Dienemann, Director Ejecutivo del Congreso de Rabinos Liberales, aceptó ordenarla. Poco a poco, ella comenzó a predicar en congregaciones y ofició servicios religiosos en el Hospital Judío; pero esto le fue cada vez más complicado tras el inicio de la persecución por parte de los nazis.

Pese a ello, Jonas ofrecía servicios en sinagogas liberales de Berlín y daba clases en la WIZO y otras organizaciones. Tras la Noche de los Cristales Rotos (1938), se ocupó también de personas vulnerables y visitó muchas comunidades judías en Alemania en distintas ciudades como Frankfurt, que habían quedado sin rabino.

CAPTURA, ESTANCIA  EN THERESIENSTADT Y MUERTE

El 6 de noviembre de 1942, Regina Jonas y su madre fueron enviadas al campo de Teheresienstadt, donde continuó trabajando al servicio de la comunidad judía con el famoso psicólogo Viktor Frankl. Ambos se encargaban de aliviar el sufrimiento emocional y espiritual de los prisioneros, intentando evitar los suicidios dentro del campo. Durante casi dos años, Regina Jonas se desempeñó en oficios religiosos dentro de Teheresienstadt, hasta que el 12 de octubre de 1944 ella y su madre fueron trasladadas al campo de Auschwitz, donde fueron asesinadas.

SU ESPACIO EN LA HISTORIA

Hasta 1990, nada se sabía de Regina Jonas pese a lo importante que había sido: no había registros sobre ella ni fue mencionada por ninguno de los sobrevivientes al Holocausto, incluyendo al doctor Viktor Frankl (es probable que la razón de que él jamás mencionara a Jonas fuera lo que escribió en el prólogo de su libro El hombre en busca de sentido, donde aseguraba que borró de su memoria todo lo que sucedió antes de que él ingresara a las puertas de Auschwitz). De hecho, se pensaba que la primera mujer ordenada como rabino era Sally Priesand, que fue la primera rabino americana, ordenada en 1972.

La historia de Jonas se conoció gracias a la doctora Katerina von Kellenbach, que viajó a la Alemania Oriental luego de la caída del muro de Berlín para investigar en el Archivo Central de los Judíos sobre las mujeres que buscaban ser rabino en Alemania durante los años 30.

Ahí, Kellenbach encontró un sobre con el Certificado de Enseñanza de Regina Jonas, además de una foto suya vistiendo una túnica rabínica y sosteniendo un libro y un documento firmado por Max Dienemann, y a partir de este descubrimiento comenzó a buscar más información sobre ella.

LEGADO

Regina Jonas ha sido la inspiración de muchas mujeres dentro y fuera de la comunidad judía para defender la equidad de género. Por ejemplo, Judy Nowominski, la décima rabino ordenada en Argentina, y que desde 2015 está a cargo de la comunidad judía de Bet-Hilel, en Palermo. Nowominski asegura que las diferencias de su rabinato con el de los hombres se debe a que todos tienen un estilo distinto y no al hecho de que ella sea mujer.

En honor de Jonas se han develado placas y hay un sendero en Alemania con su nombre; además, en 2013, Diana Groó dirigió la película Regina, un documental biográfico. Por su parte, Elisa Klapheck (primera mujer rabino en los Países Bajos) escribió un libro titulado Fraulein Rabbiner Jonas: la historia de la primera mujer rabino y también estableció la  Casa Deborah en Berlín, un espacio comunitario diseñado para servir como lugar de encuentro de feministas judías de todo el mundo, y en el cual hay una enorme foto de Jonas acompañada de la frase: Historias como las de Regina Jonas, hoy inspiran la renovación de la vida judía en Alemania.

Nunca se sabrán las causas por las cuales aquellas personas que conocieron a Regina Jonas decidieron no mencionarla durante tanto tiempo. Sin embargo, la historia a veces devuelve el lugar que se merecen a aquellos que parecían haber sido olvidados para siempre. Quizá en el futuro, sabremos de otros casos como el de Regina Jonas: casos de personajes admirables que aún caminan en las penumbras de la historia.

 

Referencia: 

Dayan, A., (2004), A Forgotten Myth, HAARETZ, Israel, recuperado de: https://www.haaretz.com/1.4679285

Grau, C., (2015), JUDY NOWOMINSKI: “MI RABINATO ES DISTINTO AL DE LOS HOMBRES, NO PORQUE SEA MUJER, SINO PORQUE TODOS SOMOS DIFERENTES”, Hombres y Mujeres, Buenos Aires, recuperado de: https://reciprocidadhym.wordpress.com/2015/06/05/mi-rabinato-es-distinto-al-de-los-hombres-no-porque-sea-mujer-sino-porque-todos-somos-diferentes/

Klapheck E., (sin año), Regina Jonas, Jewish Women’s Archive, recuperado de: https://jwa.org/encyclopedia/article/jonas-regina