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Anna Seghers, defensora de la cultura judeo-alemana

Por José Carlos Guerrero García

El legado literario de Anna Seghers, una de las escritoras germanas más prominentes del siglo XX, es símbolo de la resistencia cultural judeo-alemana frente a la amenaza que representaba el antisemitismo de la Alemania nazi.

Anna Seghers nació el 19 de noviembre de 1900, en el seno de una familia judía, en Magnucia, Alemania. Su nombre real era Netty Reiling y su padre fue un comerciante y anticuario. Durante su juventud estudió en Colonia, donde se especializó sobretodo en historia universal, historia del arte y en sinología (disciplina que estudia el desarrollo de la lengua y la literatura china).

En 1924, obtuvo el doctorado en filosofía gracias a un trabajo de investigación sobre los judíos en las obras de Rembrandt, titulada Juden und Judentum im Werke Rembrandts. Al siguiente año contrajo nupcias con Laszlo Radványi, refugiado político, con quien tuvo dos hijos.

En 1928 publicó su libro La insurrección de los pescadores de Santa Bárbara (Der Aufstand der Fischer von St. Barbara), obra que fue reconocida como pionera dentro del género narrativo post-expresionista y por la que ganó el Premio Kleist.

Sin embargo, su carrera literaria y su vida fueron bruscamente frenadas durante la década  de los treinta debido al ascenso al poder del partido nazi. Hitler lanzó una política lacerante y totalmente antisemita que, desde luego, afectó también a escritores e intelectuales pacifistas judíos.

En ese sentido, el aporte cultural de Anna Seghers, junto a escritores y pensadores como Carl Marx, Freud, Einstein, Félix Salten o Franz Kafka fueron terriblemente condenados al rechazo y destrucción. Por lo tanto, ella forma parte del legado judío que estuvo a punto de desaparecer en la hecatombe cultural judía.

Exilio en Francia

Las agresiones en contra de los judíos como las quemas de libros públicas fueron sólo el inicio de lo que posteriormente se convertiría en persecuciones sistemáticas y violentas, por lo que Anna Seghers tuvo que exiliarse en Francia en 1933.

Ya instalada en París, trabajó como redactora de la revista Neue Deutsche Blátter, que puede traducirse como Nueva Hojas Alemanas, publicada y distribuida en Praga. A la par, su producción literaria no cesó y a partir de su exilio comenzó a usarla como herramienta para mantener una lucha ideológica-cultural en contra del nazismo durante la Segunda Guerra mundial.

Es en Francia donde se publicó su libro Der Weg durch den februar o El camino hasta el mes de febrero en español, que aborda la sublevación de las industrias que tuvo lugar en Viena entre 1934 y 1935.

Llegada a México

En 1941, Anna Seghers y sus dos hijos llegaron a tierras mexicanas como refugiados, donde permanecieron durante 6 años. Su labor cultural en nuestro país fue significativa, ya que apenas en noviembre de dicho año fundó el Club Heinrich Heine, sitio que sirvió como refugio a los escritores exiliados que habían logrado escapar de Europa.

Este club estaba integrado por literatos alemanes, austriacos, checos o suizos que habían sido perseguidos por su postura política o ideológica y aunque desde luego la mayor parte del grupo estaba conformada por judíos, también había escritores comunistas, pacifistas o socialistas.

En este sitio se organizaron muchas tertulias, debates y conferencias en torno a la verdadera cultura alemana y su lucha contra el fascismo. Cabe mencionar que muchos de los escritores que formaron parte de este grupo querían inicialmente llegar a Estados Unidos, sin embargo, este país los rechazó y México los recibió finalmente.

La séptima cruz

Al mismo tiempo, Seghers escribió su obra más importante, titulada Das siebte Kreuz (1942) o La Séptima Cruz, inicialmente publicada en alemán y más adelante traducida al español.

En esta novela se describe de forma sensible el destino azaroso de siete hombres que huyen de un campo de concentración nazi, historia con la que intenta hacer conciencia del destino fatídico que produjo la Segunda Guerra Mundial y en especial, el Holocausto.

En el año de 1944, La Séptima Cruz fue llevada a la pantalla grande por el director austriaco de origen judío Fred Zinnemann, quien fue ganador de 4 premios Óscar durante su carrera.

Regreso a Alemania

Para 1947, Anna Seghers regresó a Berlín. En 1951, recibió el Premio Nacional de la República Democrática Alemana y el Premio Lenin de la Paz por su activismo cultural durante el periodo de guerra. Además, realizó un viaje a China.

Ya en su tierra natal, continuó escribiendo. Su producción literaria comprende más de 30 títulos en géneros como ensayos, cuentos y novelas.

Anna Seghers falleció el 1 de junio de 1983 en Berlín, sin embargo, dejó un legado poco más que importante en la literatura alemana de todos los tiempos.

El CDIJUM pone a disposición del público la edición original de su gran novela Das siebte Kreuz, roman aus Hitlerdeutschland (La Séptima Cruz, novela de la Alemania de Hitler), impreso en 1942 en alemán de la editorial El Libro Libre, así como la primera traducción al español de este libro, impreso en México por la Editorial Nuevo Mundo apenas un año después.

La obra de Anna Seghers es un ejemplo de lucha ideológica y resistencia cultural, legado que ofrece apertura para la reflexión sobre el Holocausto judío, mismo en el que sucumbieron millones de personas, sin duda alguna, una etapa de la Historia que jamás podrá ser olvidada.

 

Referencia.

Bibliografía:

Enciclopedia Judaica Castellana. (1946). Seguers, Anna. Enciclopedia Judaica Castellana (v.6, p.521). México.

Cibergrafía:

Biografías. (2019). Anna Seghers. (s.l.): Busca Biografías. Recuperado de https://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/7447/Anna%20Seghers

Biografías y vidas. (2019). Anna Seghers. Biografías y vidas, la enciclopedia biográfica en línea: (s.l.). Recuperado de  https://www.biografiasyvidas.com/biografia/s/seghers.htm

Contexto periodistas correteados. (2017). El Club Heinrich Heine: los refugiados del fascismo en México. México: Contexto periodistas correteados. Recuperado de  https://contexto.mx/el-club-heinrich-heine-los-refugiados-del-fascismo-en-mexico/

Abril 2019

Selección de documentos: Arturo Agustín Díaz-Barriga Gutiérrez

Parte importante del acervo documental que resguarda el Centro de Documentación e Investigación Judío de México A. C. son los pasaportes. Actualmente, son 460 los documentos de este tipo. En nuestra galería del mes de abril, te mostramos algunos de nuestros pasaportes.

El Polifacético Marc Chagall

Por Luis Fernando Meneses

A lo largo de la historia, han vivido grandes artistas y personajes judíos dignos de reconocimiento; sin embargo, Marc Chagall ocupa un lugar privilegiado entre ellos, y aunque no se demerita el trabajo de los demás, no son reconocidos por el crítico Robert Hughes como “el artista judío por excelencia del siglo XX.”

Chagall nació el 7 de julio de 1887 en la antigua Rusia Blanca (ahora conocida como Bielorrusia). El pintor, escultor, paisajista, retratista, escenógrafo teatral y diseñador de vitrales, viene de una familia judía.

Primeros años y formación

Hijo de un comerciante de arenques, los primeros años de su vida creció en una pequeña casa de madera junto con sus hermanos en el pueblo de Vítebsk, localidad que lo marcaría para siempre al grado de plasmarla en una de sus pinturas titulada Yo y mi pueblo mágico (1911), donde se pueden ver la iglesia, algunas casas coloridas y también animales.

Pese a los obstáculos impuestos por el régimen al judaísmo, Chagall se inscribió en una escuela de lengua rusa, donde ya se notaba la atracción que sentía sobre las materias de geometría y dibujo. Más tarde, en 1906, estudió pintura en el taller de Pen, donde principalmente hizo paisajes y retratos.

En busca de trascendencia, abandonó el taller y decidió acudir a la Sociedad Imperial para el Apoyo a las Artes, mientras se ganaba la vida como camarero y pintando carteles publicitarios. Al respecto, mencionó que “era agradable ver oscilar en el mercado, bajo el dintel de una carnicería o de una frutería mis primeros carteles, cerca de los cuales, retozaban tiernamente un cerdo o una gallina”. (Corti, 1992, p:8).

Luego  de mantenerse un buen tiempo dentro de la Sociedad, decidió abandonarla e inscribirse en la escuela de Elisabetta Svanseva. Pero hasta este punto, su formación no estuvo completa, ya que posteriormente ocurrieron dos acontecimientos que marcarían su carrera como artista: su encuentro con Bella Rosenfeld, su futura esposa, y el viaje a París junto a León Bakst, su maestro.

De dicho viaje surge un nuevo estilo en su pintura, pues aunque seguía desarrollando su obra con los elementos recordados durante su vida en Rusia, esta vez los plasma con más juegos de luz y colores: “he traído mis objetos de Rusia; París ha vertido la luz en ellos.” (Corti, 1992, p:9).

Es también en esta ciudad donde tomó influencia de la pintura de Van Gogh, Vlaminck y Rouault, entre otros; estilo que se tradujo en el abandono del dibujo, dejando al color como único elemento a considerar en la composición de sus cuadros. Además, se relacionó con poetas como Apollinaire, Cendrars y Canudo.

Sin embargo, al no ser rentable la venta de sus cuadros, decidió aceptar la propuesta hecha por el comerciante y crítico Herwarth Walden, quien le organizó una exposición en Berlín en 1914. Durante ese mismo año, decidió regresar a Rusia, encontrando nuevamente a Bella Rosenbeld y, esta vez, casándose con ella.

De este matrimonio surgió nueva inspiración para Marc Chagall, pues fusionó el amor hacia Bella y el reencuentro que tuvo con su pequeño mundo judío, combinación presente en algunos de sus cuadros. Por otro lado, la Revolución Rusa fue una temática de algunos de sus trabajos como Soldado herido (1914).

Durante 1918, fue nombrado Comisario de Bellas Artes y director de la Academia de Vítebsk, donde promovió diversas actividades culturales. Sin embargo, hostigamiento y presión dentro de la Academia lo orillaron a viajar a Moscú en 1920. En la capital rusa trabajó haciendo escenografía teatral, así como vestuarios para las puestas en escena.

Dos años más tarde, en 1922, debido a las presiones económicas y el aislamiento cultural, decidió marcharse hacia Alemania; y para el año siguiente realizó una segunda visita a París.

Luego de pasar varios años en la incertidumbre sobre su futuro y recorriendo distintas ciudades, la década comprendida entre 1930 y 1940 es en la que tienen lugar sus grandes obras, entre las cuales destacan: Dedicado a mi mujer, Acróbatas, Luces de las bodas, En torno a ella, La caída del ángel y Sueño de una noche de verano. A la par, se dedicó a la ilustración del Antiguo Testamento, atraído por la historia bíblica.

En 1939, durante el inicio de la Segunda Guerra Mundial, Chagall recibió el premio Carnegie; sin embargo, su mente se encontraba ocupada en la angustia que le generó la persecución nazi y los alcances que un conflicto así podría tener. Dos años después viajó al continente americano, en busca de refugio debido a la Guerra. Uno de los países visitó durante esta etapa fue México, y es aquí donde creó el vestuario y la decoración del ballet Aleko, basado en el poema Gitanos de Alexander Pushkin. Sin embargo, continuó mostrando una gran preocupación por el futuro de su tierra durante la Segunda Guerra Mundial. 

Mientras todo esto sucedía, pintó En el crepúsculo (1943) y A mi esposa del mismo año, pero decidió hacer una pausa en su trabajo debida a la muerte de su compañera de vida.

Un año más tarde, volvió a pintar, con su esposa nuevamente como una de sus temáticas preferidas, haciendo evocación a la felicidad que perdió. A la par, trabajó nuevamente haciendo vestuarios para obras teatrales, pero esta vez en Nueva York para representaciones como  El pájaro de fuego de Stavinsky.

Regreso a Europa y últimos años

Una vez terminada la Guerra, decidió regresar a Europa y visitó distintos sitios como Israel, Roma o Nápoles, acompañado de su segunda esposa, Valentina Brodskaya. Además, Chagall se dedicó al diseño de vitrales para iglesias y sinagogas.

Años más tarde, en 1973, inauguró el Museo Nacional de Niza, recinto que guarda sus obras bíblicas; mientras que su máximo reconocimiento tuvo lugar en 1977, cuando le fue hecha una exposición en el Louvre de París (el museo de arte más grande del mundo).

Marc Chagall murió de causas naturales el 28 de marzo de 1985. Sin embargo, será recordado como uno de los pintores destacados de la historia. Sus trazos rápidos, así como los colores que utilizaba, seguían a sus emociones y sentimientos, jamás a una corriente definida.

En el Centro de Documentación e Investigación Judío de México (CDIJUM), se resguardan tres títulos que tratan sobre la vida y obra de Marc Chagall:

  • CHAGALL (1992), que pertenece a la colección Los Genios Universales de la Pintura, en el cual se puede ahondar un poco más en la vida y obra del artista, además del contexto cultural y social en el que vivió.
  • Entre Historia, Política y Arte: Marc Chagall en México: (2015), escrito por Maty Finkelman de Sommer y Francisco Javier Chávez Aguilar, Centro de Documentación e Investigación Judío de México A. C., México, en el que se habla sobre su vida y un poco sobre su estancia en México y Estados Unidos, incluyendo la entrevista que le realizó Jacobo Glantz.
  • Marc Chagall: The Jerusalem Windows (1988), que muestra algunas fotografías y litografías (hechas por Marc Chagall), en el que se describen algunos datos sobre los vitrales que el mismo Chagall creó.

 

Referencia:

Corti R., (1992), Los Genios Universales de la Pintura: Chagall, Valencia, España, Ediciones Rayuela.

Lucie Aubrac: símbolo de la resistencia francesa

Por Luis Fernando Meneses

Durante la ocupación nazi en el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial es sabido que existieron grupos de defensa en distintas regiones que intentaron frenar el avance de las tropas alemanas. En la resistencia francesa existió una pareja muy famosa: Raymond y Lucie Aubrac,  mujer que falleció el 14 de marzo de 2007.

Desde muy joven estableció contacto con militares comunistas y en 1930 conoció jóvenes polacos, húngaros, rumanos y alemanes que llegaban a París huyendo de los regímenes autoritarios que comenzaban a formarse, mismos que la sensibilizaron sobre el peligro que el fascismo representaría más adelante. Sin embargo, no fue sino hasta 1936 cuando dimensionó el verdadero peligro del régimen nazi y su antisemitismo cuando viajó a Berlín con motivo de los Juegos Olímpicos.

En junio de 1941, en plena Segunda Guerra Mundial, La Gestapo detuvo a su esposo Raymond Aubrac junto a Jean Moulin. Más tarde, también serían aprehendidos Fréderic Dogoujon y Bruno Larat. El 21 de octubre de 1943 en un plan organizado por Lucie, la resistencia francesa atacó un camión alemán donde eran trasladados su esposo y sus compañeros y consiguió liberarlos.

En 1997 se presentó la película “Lucie Aubrac: amor en tiempos de guerra, un filme en el que se cuenta la historia de cómo Lucie intenta rescatar a su esposo de la prisión.

En años siguientes, escribió algunos libros autobiográficos:

  • Ils partiront dans l’ivresse (Irán a la embriaguez) en 1984.
  • Cette exigeante liberté  (Esta exigente libertad) en 1997.
  • La résistance expliquée à mes petits enfants  (La resistencia explicada a mis nietos) en el 2000.

También recibió varias distinciones:

  • Gran oficial de la Legión de Honor.
  • Gran Cruz de la Nacional del Mérito.
  • Cruz de guerra 1939-1945.
  • Medalla de la Resistencia.
  • La Orden de las Palmas Académicas.

A continuación puedes ver el tráiler de la película basada en la vida de este gran personaje:

Sinónimo de literatura alemana: Heinrich Heine

Por Luis Fernando Meneses

Uno de los poetas alemanes más grandes del siglo XIX sin duda alguna fue Heinrich Heine, un escritor que debido a constantes persecuciones no pudo terminar su vida en Alemania, país al que dio tanto al otorgarle elegante sencillez al idioma alemán.

Christian Johann Heinrich Heine nació el 13 de diciembre de 1797 en Düsseldorf, Alemania, y es considerado el último poeta del romanticismo, debido a que después del gran éxito que tuvo con su Libro de Canciones en 1827, se dio por finalizado este periodo para dar paso al realismo. Además de la importancia de sus obras, es recordado por elevar la calidad literaria en géneros como el artículo periodístico o el folleto, que hasta entonces eran vistos como géneros menores. Otra de sus contribuciones importantes fue haber traducido el Quijote, a partir de la traducción en francés, al alemán.

Durante su infancia, Heinrich Heine creció bajo un continuo ejercicio de la Haskalá. Asistía a la escuela israelí Hein Hertz Rintelsohn; sin embargo, apenas un año después la ley permitió que los niños judíos pudieran asistir a las escuelas estatales, por lo que Heine fue cambiado de institución.

En 1807 ingresó en el Liceo Düsseldorf, pero no concluyó su preparación debido a que, siguiendo la tradición familiar, se dedicaría al comercio. Sin embargo, comenzó a perfilar su vida hacia la poesía gracias a que en 1815 comenzó a escribir poemas con regularidad.

Más tarde, el joven Heinrich quedó a cargo de su tío Salomon Heine, un banquero exitoso que lo sostuvo económicamente hasta su muerte en 1844.

Gracias a su prolífico trabajo como poeta, ensayista, periodista y crítico, Heinrich Heine se hizo amar y temer. Sin embargo, debido a su condición de judío y a su postura política, fue constantemente hostigado, situación que lo obligó a exiliarse, en 1831, en París, ciudad donde vivió hasta su muerte.

Con un poco de conocimiento adquirido durante su juventud para el comercio, Heinrich recibió de su tío Salomon la empresa familiar. Sin embargo, al poco tiempo se declaró en bancarrota debido a que siempre se enfocó más en su poesía que en el negocio. Al poco tiempo, el poeta sufrió a causa de un amor no correspondido por su prima Amelie, situación que es considerada por los estudiosos de su obra como la detonante para que escribiera su Libro de canciones.

Tiempo después, y debido a que las ganancias de su libro no le permitían vivir con comodidad, comenzó a trabajar como ensayista y articulista, géneros en los que trataba la situación política de Francia y Alemania. Ya en Francia, colaboraba con revistas alemanas y escribía en francés informes sobre la situación de su nación natal, textos que más tarde fueron censurados en el territorio alemán.

Murió el 17 de febrero de 1856 debido a envenenamiento con plomo; instantes previos a su defunción, dijo que quería que sus restos fueran depositados en Düsseldorf. 

En su natalicio número 221, recordamos a uno de los poetas judíos más traducidos e importantes de Alemania. Por otro lado, en el CDIJUM tenemos una obra biográfica suya escrita en idish, misma que puedes consultar en nuestras instalaciones.

1789: Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano

Luis Fernando Meneses

1789 fue un año importante para Francia. Además de la Revolución Francesa, tuvieron lugar otros acontecimientos que con el paso del tiempo serían importantes para toda la humanidad.

Gracias a los viajes que hacían distintos pensadores y otros personajes a países europeos, se daban cuenta de cómo estaba establecido el orden social y político en otras regiones y, en algunas ocasiones, qué tan diferente era del suyo, lo que significó el inicio de uno de los cambios que revolucionó un país como Francia y más aún, el mundo.

Una de las conclusiones que pudieron obtenerse de estos viajes fue que no era orden divina ser parte del gobierno de un país, lo cual fue una revelación para muchos pueblos, que como Francia, eran gobernados bajo este tipo de ideas. Esto marcó una delimitación entre cuestiones religiosas –que a partir de entonces se vieron como parte de la convicción personal y libertad de conciencia–, y lo relacionado con el gobierno de las sociedades.

Otras conclusiones o ideas generadas de dichas expediciones fueron: el plan de reconstrucción de nuevos órdenes bajo la razón, la justicia y la libertad; el reconocimiento de todas y cada una de las culturas existentes en el mundo, asegurando la libertad en todos los aspectos.

Estas ideas inspiraron la creación de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano en 1789. Este documento se creó en el contexto antes mencionado y fue rápidamente difundido por extranjeros participantes de la Revolución Francesa, que fueron los encargados de darlos a conocer en sus países de origen.

La Declaración, que fue aprobada por la Asamblea Nacional de Francia el 26 de agosto de hace 229 años, originalmente contenía 24 artículos, de los cuales solo se aprobaron 17; y que años después fueron retomados por las Naciones Unidas para promulgar la Declaración Universal de los Derechos del Hombre.

Algunos temas que contienen los artículos son individuales y colectivos, ya que reconocían al hombre como un ente individual, pero que también se desenvuelve dentro de las colectividades de la sociedad; que se debe respetar en todas las personas del mundo su derecho a nacer y permanecer libres, a un gobierno en beneficio de las sociedades y la autonomía de las naciones.

Además, se habla sobre los límites de la libertad (se estableció que la libertad de un hombre termina donde empieza la del otro), así como la igualdad de todos ante la ley; la libertad de expresión y de pensamiento y el derecho a exigir cuentas a los gestores  encargados de gobernar. Asimismo, se establecieron lineamientos sobre los deberes de los ciudadanos, como la contribución de impuestos en beneficio de la sociedad misma.

Diversos extranjeros como David Williams (de Inglaterra), Thomas Jefferson (de los Estados Unidos), o Francisco de Miranda (de Venezuela), estuvieron presentes en la Asamblea Nacional durante la Declaración de los Derechos del Hombre y Ciudadano y, además, cada uno llevó  estas ideas su región, para que de verdad fueran universales.

Por ejemplo, Francisco de Miranda jugó un papel muy importante en la parte sur del continente americano como líder de los movimientos den pro de la liberación de los países de esta región.

Como esta Declaración no hablaba expresamente sobre las mujeres, años más tarde la escritora inglesa Mary Wollstoncraft haría público un texto titulado: La defensa de los derechos de la mujer, que sentó las bases para la lucha por la equidad.

Sin duda, la aprobación de esta Declaración fue importante para sentar las bases de garantías individuales, derechos humanos y equidad de género que hoy se tienen en el mundo. Aunque en un principio fueron pensadas sólo para Francia, no fueron pocos los que se dieron cuenta de que debían tener el carácter de universal, pues había algo que creaba lazos entre los franceses y el resto del mundo: que todos son humanos.

Referencia:

Sin autor, Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, [formato pdf], recuperado de: https://www.conseil-constitutionnel.fr/sites/default/files/as/root/bank_mm/espagnol/es_ddhc.pdf

Sin autor, (2010), La Asamblea Constituyente francesa aprueba la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, Universia España, recuperado de: http://noticias.universia.es/vida-universitaria/noticia/2010/08/26/753749/asamblea-constituyente-francesa-aprueba-declaracion-derechos-hombre-ciudadano.html

 

 

Portada del libro La Grande rafle du Vel' d'hiv', de Claude Lévy y Paul Tillard

A 75 años de la redada del Velódromo de Invierno

El día de hoy, 16 de junio de 2017, se cumplen 75 años de uno de los hechos más vergonzosos de la historia moderna de Francia. La traductora Johana Rabinovich nos cuenta al respecto en este artículo:La placa conmemorativa que se encuentra donde estuvo el Velódromo de Invierno

 

La redada del Velódromo de Invierno

Johana Rabinovich

A partir de las cuatro de la madrugada del 16 de junio de 1942, y hasta el final del día siguiente, 17 de junio, tuvo lugar uno de los hechos más vergonzosos de la historia de Francia: la detención de más de 13 mil judíos de origen extranjero que radicaban en Paris. Durante estos dos días la policía francesa fue casa por casa con la orden de actuar con la máxima rapidez. Los detenidos fueron encerrados, en su mayoría, en el Velódromo de Invierno. Desde ahí fueron trasladados a varios campos de concentración, entre ellos Auschwitz, en el que serían todos aniquilados. En el Velódromo de Invierno los tuvieron en deplorables condiciones higiénicas, a pan y agua. De ellos sobrevivieron aproximadamente 8 mil personas.

A los solteros y a las parejas con hijos mayores se les trasladó al campo de Drancy. Al Velódromo fueron trasladadas las parejas con hijos menores de 16 años. En el lugar no había nada preparado para ellos: ni comida, ni sanitarios, ni dónde dormir, y tuvieron que vivir en esas condiciones por cinco días. Se separó a los padres de sus hijos y a los niños se los llevaron engañados a los campos de concentración con la promesa de que ahí encontrarían a sus padres. Una vez ahí, fueron asesinados de inmediato.

 

Transportes estacionados afuera del Velódromo de Invierno, 16-17 de junio de 1942

A este suceso se le conoce como La Redada del Velódromo de Invierno y se convirtió en una de las mayores vergüenzas en la historia de Francia, pues la operación fue organizada y llevada a cabo enteramente por franceses (policías, autoridades y colaboradores), con el fin de complacer a los nazis. Por supuesto, hay que resaltar que hubo franceses que ayudaron y escondieron a los judíos, permitiendo así que se salvaran.

 

La recuperación de un recuerdo casi ignorado

Este terrible episodio no entró en los libros escolares hasta la década de los ochenta, y fue hasta 1995 que el entonces presidente francés, Jacques Chirac, reconoció la responsabilidad de los franceses en la deportación de los judíos. Del gigantesco velódromo no queda ni rastro, ya que fue derruido en 1959. Únicamente hay una placa conmemorativa para dar constancia de lo que ocurrió.

Durante mucho tiempo hubo pocos testimonios consignados sobre este suceso, pero recientemente han aparecido novelas como Velódromo de Invierno, de Juana Salabert (2001) o películas como La llave de Sarah (de 2010 y basada en la novela de mismo título, de Tatiana de Rosnay). En el campo de la no ficción, probablemente el primer libro sobre el tema es  La Grande rafle du Vel’ d’hiv’, de Claude Lévy y Paul Tillard, publicado en 1967. (Por cierto, un ejemplar de la edición original, en francés, de esta crónica –que incluye testimonios de sobrevivientes y dieciséis páginas con fotografías– se encuentra disponible para consulta en la biblioteca del Centro de Documentación e Investigación Judío de México).

Portada del libro La Grande rafle du Vel' d'hiv', de Claude Lévy y Paul Tillard