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Mayo 2019

Selección de imágenes por Diana Sánchez Orozco, Francisco Javier Acosta Martínez y José Carlos Guerrero García.

El Día Internacional de los Trabajadores, que se celebra el 1 de mayo, es un día festivo que tiene su origen de 1986, cuando tuvo lugar una manifestación obrera en Chicago que terminó en represión.

En México, dicha fecha se comenzó a conmemorar en 1913; sin embargo, no fue sino hasta 1923 cuando el Día del Trabajo fue retomado por el Gobierno Federal al ser declarado como un día de descanso obligatorio.

Este mes, Diana Orozco, integrante del área de archivo del CDIJUM; José Carlos Guerrero García, encargado del área de biblioteca y Francisco Javier Acosta Martínez, encargado de hemeroteca, prepararon una galería sobre distintos archivos que resguarda la casa de la memoria judía en México para conmemorar esta celebración tan importante a nivel mundial.

Los soldados veteranos judeo-alemanes de la Primera Guerra Mundial

Por Francisco Javier Acosta Martínez

Al pensar en la Primera Guerra Mundial, podría asociarse a un acontecimiento que pasó hace ya mucho tiempo, sin embargo, hoy se cumplen apenas 100 años del fin de este conflicto que involucró a miles de personas de todas las razas y creencias.

Desde luego, sin un sector que no se viera inmerso en este conflicto, la comunidad judía no fue la excepción y algunos también participaron en la contienda. Judíos de todo el mundo apoyaron a los países en los que se encontraban asentados en aquel entonces.

Un grupo muy peculiar fueron los judeo-alemanes, quienes integraban batallones enteros, tal como está ilustrado en el Museo Judío de München con una fotografía de soldados alemanes que posan en torno a una menorá. Esta fotografía desde luego, muestra el grado de compromiso que tenía la comunidad judía con las causas alemanas durante la guerra.

Además, de acuerdo a un artículo publicado en CCNews, 100 mil judíos estuvieron en las filas del ejército alemán y alrededor de 31 mil de ellos fueron condecorados con la Cruz de Hierro y 12 mil cayeron en combate.

Asimismo, en las sinagogas eran comunes las oraciones que pedían la victoria e los alemanes en contra de los aliados. Sin embargo, también hubo muchos críticos de este suceso, que se mostraban en contra del movimiento militarizado, como el caso del muralista William Grooper, quien ilustró este rechazo en la revista Der Hammer, de Estados Unidos.

Dentro del selecto grupo de judíos que manifestaron rechazo ante el entusiasmo bélico fueron Albert Einstein y Rosa Luxemburg, mujer que inclusive se opuso a la participación socialdemócrata en la contienda.

Conforme avanzaba la guerra y llegaba a su término, la comunidad judía que pertenecía a las filas del ejército alemán iba siendo relegada en importancia y aun luchando para el mismo bando fue mal vista dentro de la milicia germana. Poco a poco, el nacionalismo nazi se fue apoderando de Alemania hasta que comenzó a existir rechazo hacia los judíos.

En 1919, tras el término de la ‘Gran Guerra’, se creó la asociación “Reichsbund Jüdischer Frontsoldaten”, (Federación del Reich de los solados judíos del frente) fundada por Leo Löwenstein. El propósito de la Federación era contrarrestar la propagan antisemita de 1920 en Alemania y evidenciar la participación de los judíos durante la Primera Guerra Mundial.

Dentro del registro de refugiados que tiene el Centro de Documentación e Investigación Judío de México (CDIJUM) se han identificado a soldados judeo-alemanes que ingresaron a nuestro país. Uno de ellos es Wolf Brom, quien se describió como una persona sin nacionalidad –al sentirse no identificado con el movimiento nacionalista de Hitler-, que además pudiera ser pariente del historiador Juan Brom.

Para finalizar, te compartimos esta canción de origen sefaradí de Jak Esim, misma que rememora la batalla de Galípoli en 1915.

Vidal Sassoon: más que un estilista

 

El 17 de enero de 1928 nació Vidal Sasson, hoy recordado sobre todo por ser un gran estilista, el «padre de la peluquería moderna». A algunos les podría parecer algo trivial, pero realmente estamos ante un personaje complejo, interesante y que fue ejemplo e inspiración para muchos.

Sassoon nació en Inglaterra en el seno de una familia judía muy pobre. La familia de Jack, su padre, provenía de Salónica y la de Betty, su madre, de Ucrania. Cuando Jack dejó a su familia, ella tuvo que mantener sola a sus dos hijos y, en un momento de extrema dificultad económica, envió a los niños a un orfanato judío donde estuvieron siete años, cuando, vuelta a casar, pudo volver a encargarse de ellos. Betty fue quien recomendó a Vidal (cuando éste era aún un muchachito) que entrara como aprendiz a la peluquería de Adolph Cohen, para que tuviera un oficio estable.

A los 17 años de edad, dado que era demasiado joven para entrar al ejército y pelear en la Segunda Guerra Mundial, Vidal ingresó en una asociación clandestina antifascista. A los 20, se fue a Israel y se enroló en la Haganá (antecesora de las Fuerzas Armadas Israelíes) y luchó en la guerra del 48. Más adelante volvió a Londres, donde continuó su preparación como estilista y abrió su propio salón 1954. Desde entonces, Sassoon decidió crear cortes de cabello de fácil mantenimiento, lo que en su momento fue revolucionario y considerado transgresor, aliado del feminismo y de la búsqueda de la equidad en una época en la que era poco común que las mujeres no estuvieran encadenadas a peinados complicados y productos de belleza caros. Uno de sus cortes más influyentes fue el “pixie” que hizo para Mia Farrow en El bebé de Rosemary.

Con el paso del tiempo, los negocios de Sassoon se diversificaron e incluyeron salones en Estados Unidos y una línea de productos de belleza. A la par, realizó una importante labor humanitaria a través de su propia fundación y fundó un Centro Internacional para el estudio del Antisemitismo, que sigue funcionando en la Universidad Hebrea de Jerusalén.

Sassoon falleció en 2012 a causa de una leucemia, pero su legado, tanto estético como filantrópico, permanecen hasta hoy.

(En esta liga, el obituario de Sassoon en Diario Judío).