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Die Tzukunft: el periódico en idish más longevo del mundo

El Tzukunft es un periódico de izquierda, publicado en idish, que surgió en Nueva York en 1892 como órgano del partido Socialista del Trabajo. Con el tiempo modificó su rumbo y bajo la dirección de Avrom Walt Liessin se convirtió en uno de las publicaciones literarias en idish más importantes del siglo XX. Actualmente se le considera el periódico en idish más longevo: todavía saca alrededor de dos números al año, en los que se publica poesía, ensayos y reseñas literarias, todo en idish. Actualmente sus editores son Boris Sandler y Gennady Estraikh, y la publicación se ha convertido en el órgano impreso del Congreso para la Cultura Judía, una organización que busca promover la cultura idish en el mundo.

En el CDIJUM hay una colección con ejemplares publicados entre 1892 y la década de 1980. Actualmente, en el Centro se está trabajando en la digitalización de los números más antiguos, para asegurar su conservación.

En las imágenes: un artículo de julio de 1894, titulado “¿Qué es el amor?”, con un epígrafe en inglés, tomado de Romeo y Julieta, de William Shakespeare, y otro en alemán, de Schiller; y un artículo sobre la lucha de clases, publicado en enero de 1904.

 

 

Selección de imágenes y traducción de los títulos en idish: Francisco Acosta.

Texto: Raquel Castro

Reflexiones sobre la lengua en un manuscrito

Fragmento de manuscrito de Michal Weichert, en los archivos del Instituto YIVO.

Fragmento de manuscrito de Michal Weichert, en los archivos del Instituto YIVO.

La foto que pueden apreciar sobre estas líneas es un fragmento de un manuscrito en ídish: la reseña de una presentación de la obra El dybbuk, de S. Anski, a cargo de Habimah, una compañía de teatro en hebreo fundada en 1918 en Moscú. En 1926, Habimah salió de Rusia para una gira por Polonia y alrededores (después de la gira, Habimah se separó y algunos de sus integrantes se fueron a Palestina, donde establecieron Habimah como le teatro nacional de Israel).
La reseña, escrita por el director de teatro e historiador Michal Weichert, no empieza con una crítica detallada de la puesta en escena de Habimah, sino con un manifiesto acerca de la importancia del idioma en las artes performáticas. El documento está marcado para su publicación, probablemente en el Vilner Tog, el diario en ídish editado por Zalmen Reisen entre 1919 y 1939 (en la esquina superior derecha hay una nota: “Amigo Zalmen. Pon atención a las marcas de fin de párrafo. Están señaladas así: ]”).

A continuación, la traducción del texto al español:

El Dybbuk de Habimah
Michal Weichert
Director: E. Vakhtangov [Evgenii Vakhtangov, director artístico de Habimah y una importante figura en la historia del teatro ruso].
Escenografía y vestuario: N Altman [Natan Al’tman, notable artista judío ruso].
Música: Y. Engel [Yo’el Engel, reputado compositor y etnógrafo].
Coreografía: L. Lashchilin [Lev Lashchilin, conocido bailarín y coreógrafo para el Ballet Bolshoi].

Ustedes son teatro hebreo. Nosotros somos teatro ídish. Tenemos algunas cosas que decirles, puras y duras, pero lo dejaremos para después.
Hoy, sólo hablaremos de este asunto en particular. Sin sentimentalismo, sin odio. Lávense los ojos. Abran el corazón. Aclaren la cabeza.
Ha-Dybbuk no es Der dibek. El lenguaje no es sólo exterior. No es sólo “forma”. El lenguaje en el escenario es contenido, es alma, es sangre.

[Tachado en el manuscrito] El lenguaje, en la mano del artista, a veces es algo parecido a la madera, que el artista talla; y a veces algo parecido a la piedra, que el artista esculpe. Un idioma puede compararse con la madera, que uno talla; otro puede ser como piedra, que uno esculpe; y otro más como colores con los que uno pinta. El mismo trabajo en una lengua es talla en madera; en una segunda, una escultura; y en una tercera, una pintura. El idioma es esencial. El idioma genera estilo.

Es irrelevante balbucear acerca de quién hace mejores o peores representaciones; sea quien sea de quien hablemos: el [Teatro Estatal Ídish] Moscú, [la troupé] Vilna, Habimah o Szkarlatna Maska [La Máscara Escarlata, una compañía de teatro en Varsovia que fue la primera en montar El dybbuk en polaco].
¿Quién está más en lo correcto? Todos podrían estar en lo correcto. Y todos podrían estar equivocados. Está enlo correcto aquel que tiene algo auténtico que decir y lo expresa. O trata de expresarlo. O lo busca: lo auténtico. Lo escondido. Lo que aún está por revelarse. Y equivocado está…

Hasta aquí lo escrito en la hoja (que es simplemente fascinante. ¡Qué ganas de leer lo que seguía!).

Este fragmento, por cierto, es una de las 44,000 páginas digitalizadas de documentos que estuvieron escondidos, primero de los nazis y luego de las autoridades soviéticas. La historia de estos documentos puede leerse, en inglés, en esta liga .

No sabemos qué más decía la reseña, pero sí quién era Michel Weichert, su autor:

Michal Weichert

Michal Weichert, o Mikhl Vaykhert, fue director de teatro, historiador, crítico y activista comunitario. Nació en 1890 en Podhajce (Galitzia oriental), se crió en Stanisławów y recibió su educación en el jéder y en escuelas polacas. Estudió leyes y humanidades en las universidades de Lwow, Viena y Berlín. En esta última, estudió además teatro avant-garde con Max Reinhardt. En 1918, Weichert se estableció en Varsovia.

Weichert dirigió obras para importantes compañías de teatro en ídish, incluyendo la Vilner Trupe (la Troupe de Vilna, que se menciona en el fragmento de arriba). Entre sus producciones destacan su propia dramatización del texto Kidush ha-Shem (Santificación del Nombre), de Sholem Asch (1928); Shaylok (Shylock; 1929); el drama histórico contemporáneo de Arn Zeitlin Yidn-shtot (Ciudad de judíos; 1929); y la comedia A mayse mit Hershele Ostropolyer (Un cuento de Hershele Ostropoyler; 1930), de Moyshe Lifshits. Centradas en temas judíos, las producciones de Weichert se montaban en un estilo épico que usaba iluminación, música y diseño de escenario para crear una visión teatral coherente. El compositor Henekh Kon y el escenógrafo Władisław Weintraub colaboraron frecuentemente con él.

Weichert fundó una escuela de actuación en Varsovia en 1922–1924 y otra, de nuevo, en 1929–1932. Los graduados de esta última, jóvenes idealistas comprometidos con el activism politico y el arte experimental, se convirtieron en el centro de Yung-teater (Teatro Joven), compañía que Weichert dirigió de 1932 a 1939. Yung-teater dramatizó temas favoritos de la izquierda internacional, incluidos los juicios de Sacco-Vanzetti y Scottsboro. Weichert también produjo obras basadas en trabajos literarios en ídish que fueron aclamadas por la prensa polaca e ídish por su energía e innovación. A menudo montadas en espacios reducidos, sus producciones incluían secuencias de rápidos cambios de escena, fugazmente iluminados, a veces de forma simultánea, y muchas veces escenificadas de modo que rodeaban a la audiencia. Por medio de estas técnicas, el público era provocado a abandonar la neutralidad y actuar. La compañía enfrentó constante presión del gobierno, que exigía que alteraran el repertorio de activismo; en 1937 fue obligada a mudarse a Vilna y cambiar su nombre a Nay-teater (Nuevo Teatro), con el que siguieron trabajando hasta 1939.

Weichert publicó numerosos artículos sobre drama contemporáneo e historia del teatro. También hizo reseñas de obras en polaco y en ídish para importantes periódicos en idish, incluyendo el Literarishe bleter. Una colección de dos volúmenes de sus escritos, Teater un drame (Teatro y drama) apareció entre 1922 y 1926. Además, Weichert editó los periódicos Ringen (1921–1922), Yidish teater (1921–1922), Teater (1925–1926), Yidish teater (1927), y Teater yedies fun yidishn artistn-fareyn in Poyln (Noticias de teatro para el Sindicato de Actores Ídish de Polonia, un suplemento en Literarishe bleter; 1927–1928). De 1925 a 1927, Weichert estuvo al frente del Sindicato de Actores Ídish en Polonia. Debido a las continuas dificultades que enfrentaban las compañías de teatro ídish, él impulsó un modelo de teatro con fondos comunales inspirado en la organización alemana de teatro social democráta Volksbühne.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Weichert estuvo en los guetos de Varsovia y Cracovia. De 1940 a 1942, dirigió una organización legal judía de auto-ayuda, la Yidishe Sotsyale Aleynhilf, que organizaba la ayuda para judíos en campos de concentración y guetos. Cuando los nazis disolvieron esta organización en julio de 1942, Weichert obtuvo permiso para seguirla operando bajo el nombre Jüdische Unterstützungsstelle (Oficina de Ayuda Judía; JUS). Esta cerró en diciembre de 1942, y Weichert fue enviado a trabajo forzado. En marzo de 1943 fue soltado y se le permitió abrir una nueva oficina de JUS en Cracovia. Dicha actividad lo llevó a enfrentar cargos de colaboración con los nazis. A pesar de que fue exonerado en un juicio en Cracovia en 1946, siguió siendo una figura controversial. En 1958, se fue de Polonia a Israel, donde escribió una autobiografía de cuatro volúmenes que fue publicada entre 1960 y 1970. Weichert falleció en Israel en 1967.

Fotografía de una puesta en escena en ídish de "El dybbuk". De los archivos Esther-Rachel Kaminska Yiddish Theater Museum.

Fotografía de una puesta en escena en ídish de “El dybbuk”. De los archivos Esther-Rachel Kaminska Yiddish Theater Museum.

Con información del YIVO Institute for Jewish Research (Instituto de Investigación Judío). El artículo completo sobre el fragmento de reseña puede leerse en inglés aquí

[El texto original sobre Weichert, en polaco, es de Mirosława M. Bułat y está aquí. La traducción al inglés es de Michael C. Steinlauf. La versión en español (del inglés) es de Raquel Castro]

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Mesa redonda: Inmigración, diáspora y exilio

mesa jueves

Ayer, jueves 23, de junio de 2016, tuvimos la tercera y última mesa redonda en el marco del seminario Ciudadanía, exilio y deber de memoria. En esta ocasión, el tema fue Inmigración, diáspora y exilio, y contamos con la participación de Francisco Acosta, Luis Felipe Estrada y Enrique Chmelnik Lubinsky, presentados por Javier Chávez.

De izquierda a derecha: Luis Felipe Estrada, Francisco Acosta, Javier Chávez y Enrique Chmelnik

De izquierda a derecha: Luis Felipe Estrada, Francisco Acosta, Javier Chávez y Enrique Chmelnik

El primero en tomar la palabra fue el Lic. Francisco Acosta, quien labora aquí en el CDIJUM, y que habló de Los ashkenazis de España: el periódico Botwin durante la Guerra Civil Española 1937 – 1938.

El Lic. Acosta comenzó picando la curiosidad del auditorio con una cuestión muy interesante: la constancia de que, durante la Guerra Civil Española, hubo en España un nutrido número de hablantes de ídish. De entrada, precisó, eso podría parecer extraño, ya que lo común es asociar la Península Ibérica con los judíos sefaradís; pero luego explicó que, durante este periodo turbulento, llegaron a luchar con los republicanos judíos de diversos lugares de Europa y que un gran número de ellos tenía como lengua materna el ídish.

Con esta introducción, el Lic. Acosta describió un panorama para mucha gente poco conocido: el de los voluntarios judíos que participaron en la Guerra Civil, principalmente en el Batallón Bodwin (llamado así en honor de un activista judío polaco). La Compañía Botwin, integrada por 152 combatientes, estaba conformada sobre todo por judíos, pero contó en sus filas incluso con musulmanes palestinos, por lo que fue un ejemplo de inclusión y solidaridad.

A continuación, el Lic. Acosta habló sobre el periódico Botwin, editado por miembros de la Compañía de mismo nombre, y disertó acerca de este tipo de publicaciones como símbolos de identidad de los combatientes.

El Lic. Acosta leyendo su ponencia.

El Lic. Acosta leyendo su ponencia.

Luego tomó la palabra el Mtro. Luis Felipe Estrada, quien habló de El mundo desde México. Españoles y judíos en la prensa mexicana. Su ponencia dio a conocer en detalle las posturas más representativas de la prensa mexicana a fines de la década de 1930 y principios de la década de 1940, resaltando la postura nacionalista de muchos medios como respuesta al comunismo y el fascismo.

El Mtro. Estrada dio ejemplos precisos de cómo los periódicos de la época reflejaban el sentir de sus patrocinadores, y reflexionó acerca de la función de la prensa, que, aunque en general se piensa que lo que hace es generar opiniones, la realidad es que es leída por quienes ya tienen una opinión afín. Entre los periódicos de los que leyó extractos estuvieron La Prensa, El Yunque (de Pachuca) y Excélsior, lo que permitió al auditorio conocer un amplio panorama de opiniones, desde las simpatizantes con el fascismo o el comunismo, hasta las de nacionalismo más exacerbado.

Una interesante participación de Luis Felipe Acosta.

Una interesante participación de Luis Felipe Acosta.

El cierre de las ponencias corrió a cargo del Mtro. Enrique Chmelnik Lubinsky, director del Centro de Documentación e Investigación Judío de México, quien leyó un ensayo titulado México en la Segunda Guerra Mundial: Refugio, migración y política exterior. Comenzó con la descripción de la situación de México al terminar la Revolución Mexicana (periodo en el que murió el 10% de la población del país), lo que explica la política favorable a la recepción de exiliados que hubo durante la década de 1920, que permitió la llegada de exiliados de Estados Unidos (que huían del Macarthismo), de España y de muchos otros países; y a continuación analizó las causas de que esta política de apertura cediera paso rápidamente a una restricción discrecional, que alentó la llegada de españoles pero se cerró a otros grupos.

El Mtro. Chmelnik analizó cuidadosamente la situación económica, política y social de México en esa época, y reflexionó acerca de varias aparentes contradicciones, como el que, por un lado, México fuera el único país en condenar a Alemania por la anexión de Austria, a pesar de que en esos momentos Alemania era prácticamente el único comprador de su petróleo; mientras que, por otra parte, las políticas migratorias no se relajaron a pesar de que la situación en Europa era cada vez peor.

Participación de Enrique Chmelnik, director del CDIJUM.

Participación de Enrique Chmelnik, director del CDIJUM.

Como en los dos días anteriores, al terminar la participación de los panelistas hubo una nutrida y entusiasta participación del público asistente, lo que permitió un diálogo enriquecedor para todos. ¡Muchas gracias por haber estado al pendiente!