A 103 de años del fallecimiento de Sholem Aleijem

Por Francisco Javier Acosta Martínez

El escritor ruso pero nacionalizado estadounidense Salomón Rabinowitz, mejor conocido como Sholem Aleijem, es considerado como uno de los pilares de la literatura en idish. Una de sus  obras destacadas, la novela Las hijas de Tevye, dio origen a la famosa historia de El violinista en el tejado.

Sholem Aleijem nació en Perieslav, Rusia en 1859. Recibió la educación tradicional ortodoxa, y destacó en las habilidades de las letras. Posteriormente, a los 16 años, ya impartía clases de dicha rama.

El escritor se casó con la hija de un terrateniente de Kiev, lo que hizo que su situación económica fuera mejor que la de la mayoría de sus compatriotas rusos. Sin embargo, perdió una gran parte de su fortuna luego de invertir en la bolsa de valores, un campo del que no tenía grandes dotes. Pero no todo fue perder: fue de este mundo relacionado al comercio de donde surgieron personajes como Menájem Mendl, de la obra Luftmensch (que literalmente significa ‘persona de aire’ y que se refiere a un ‘soñador’) .

En 1883, Sholem Aleijemrealizó su primer anuario literario en idish, demostrando su gran nivel literario. Desafortunadamente, su talento no se veía reflejado en su economía, por lo que decidió viajar a Estados Unidos en 1905. Ya instalado en América, se dedicó a narrar la vida de los judíos de Estados Unidos y en específico de los que vivían en Nueva York, en historias que se caracterizan por la sátira y el humor.

Luego de permanecer en el país norteamericano durante algún tiempo, regresó a Rusia, donde contrajo tuberculosis; posteriormente emigró a Italia y finalmente regresó a los Estados Unidos, donde murió el 13 de mayo de 1916.

En el CDIJUM mantenemos viva la memoria de Sholem Aleijem a través del resguardo de diversas publicaciones suyas, que van de colecciones literarias que se encuentran en su idioma original hasta algunas traducciones de su obra y artículos de periódicos y revistas sobre su vida y obra, publicaciones que son pequeños homenajes a uno de los pilares del idish.

Un dato curioso: una historia afirma que en 1906 Sholem Aleijem y Mark Twainse encontraron en un hotel de Manhattan y que cuando Twain escuchó que Aleijem era presentado como «el Mark Twain judío», debido a que ambos escribían bajo un seudónimo y a su estilo similar de escritura, pidió que le dijeran que él se consideraba como el «Sholem Aleijem estadounidense».