Entradas

Lucie Aubrac: símbolo de la resistencia francesa

Por Luis Fernando Meneses

Durante la ocupación nazi en el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial es sabido que existieron grupos de defensa en distintas regiones que intentaron frenar el avance de las tropas alemanas. En la resistencia francesa existió una pareja muy famosa: Raymond y Lucie Aubrac,  mujer que falleció el 14 de marzo de 2007.

Desde muy joven estableció contacto con militares comunistas y en 1930 conoció jóvenes polacos, húngaros, rumanos y alemanes que llegaban a París huyendo de los regímenes autoritarios que comenzaban a formarse, mismos que la sensibilizaron sobre el peligro que el fascismo representaría más adelante. Sin embargo, no fue sino hasta 1936 cuando dimensionó el verdadero peligro del régimen nazi y su antisemitismo cuando viajó a Berlín con motivo de los Juegos Olímpicos.

En junio de 1941, en plena Segunda Guerra Mundial, La Gestapo detuvo a su esposo Raymond Aubrac junto a Jean Moulin. Más tarde, también serían aprehendidos Fréderic Dogoujon y Bruno Larat. El 21 de octubre de 1943 en un plan organizado por Lucie, la resistencia francesa atacó un camión alemán donde eran trasladados su esposo y sus compañeros y consiguió liberarlos.

En 1997 se presentó la película “Lucie Aubrac: amor en tiempos de guerra, un filme en el que se cuenta la historia de cómo Lucie intenta rescatar a su esposo de la prisión.

En años siguientes, escribió algunos libros autobiográficos:

  • Ils partiront dans l’ivresse (Irán a la embriaguez) en 1984.
  • Cette exigeante liberté  (Esta exigente libertad) en 1997.
  • La résistance expliquée à mes petits enfants  (La resistencia explicada a mis nietos) en el 2000.

También recibió varias distinciones:

  • Gran oficial de la Legión de Honor.
  • Gran Cruz de la Nacional del Mérito.
  • Cruz de guerra 1939-1945.
  • Medalla de la Resistencia.
  • La Orden de las Palmas Académicas.

A continuación puedes ver el tráiler de la película basada en la vida de este gran personaje:

Breve biografía de Yehudi Menuhin

El 12 de marzo de 1999 falleció uno de los violinistas más destacados del Siglo XX: Yehudi Menuhin. Hoy, en su aniversario luctuoso número veinte, lo recordamos con una breve semblaza de su vida:

Menuhin nació el 22 de abril de 1916 en Nueva York, Estados Unidos, aunque recibió la nacionalidad inglesa y suiza. Su talento comenzó a notarse desde que tenía cuatro años, cuando era alumno del violinista Sigmund Anker.

Su primera actuación como solista fue en 1923, a los siete años de edad, con la Sinfónica de San Francisco. A partir de este momento, hizo varias presentaciones a través de los años y grabó algunas piezas clásicas.

Durante la Segunda Guerra Mundial realizó conciertos para los soldados aliados y posteriormente tocó para los judíos liberados del campo de concentración de Bergen-Belsen. Fue el primer músico judío en tocar con la Orquesta Filarmónica de Berlín después del Holocausto, bajo la dirección de Wilhelm Furtwängler.

Premios y distinciones

Entre los muchos reconocimientos que recibió a lo largo de su carrera, podemos destacar los siguientes:

  • En 1979 recibió el Premio de la Paz de los libreros alemanes, reconocimiento que se otorga “a una personalidad que haya aportado algo a favor de la realización de la idea de la paz, principalmente en el campo de la literatura, las ciencias y el arte”
  • En 1991, el Premio de la Fundación Wolf de las Artes de Jerusalén.
  • Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1997.

¿De dónde viene el nombre ‘Yehudi’?

De acuerdo con una entrevista publicada por la revista New Internationalist en octubre de 2004, ‘Yehudi’ significa “judío” en hebreo, y fue elegido por su madre debido a que en una ocasión, mientras sus padres buscaban un apartamento y su madre estaba embarazada de él, encontraron uno en el que la dueña comentó “se alegrarán de saber que no acepto judíos”. Acto seguido, ella se negó a dar en alquiler el espacio al saber que ellos lo eran. Al caminar por la calle, su madre aseguró que el hijo que llevaba en el vientre llevaría un nombre con el cual sería proclamada su raza, llamándolo así Yehudi.

Aquí te dejamos un pequeño fragmento del concierto de Mendelssohn interpretado por Yehudi Menuhin:

Marzo 2019

Selección de imágenes: Francisco Javier Acosta Martínez – Texto: Luis Fernando Meneses

William Groper (1897 – 1977) fue dibujante, pintor, litógrafo y muralista y es recordado por el trabajo político que desarrolló en distintas publicaciones. Este mes te compartimos algunas de las ilustraciones de Groper en revistas como Fraiwelt y Der Hammer, revistas que resguarda el CDIJUM.

Savielly Tartakower: el ajedrecista de la guerra

Por Luis Fernando Meneses

Dentro de la historia del ajedrez, muchos ajedrecistas judíos han recibido gran fama debido a la calidad de juego que poseen. Sin embargo, Savielly Tartakower resalta entre todos ellos por además haber participado en la Primera y en la Segunda Guerra Mundial.

Savielly (o Xavier) Tartakower nació el 22 de febrero de 1887 en Rusia, aunque a lo largo de su vida obtuvo también las ciudadanías francesa y polaca.

Estudió derecho en las Universidades de Ginebra y Viena; pero, a la par frecuentaba los cafés vieneses, donde conoció a ajedrecistas famosos como Carl Schlechter, Milan Vidmar o Richard Réti, siendo con éste último con quien perdió en la final del torneo de ajedrez de Viena en 1909, una de las primeras competiciones a las que asistió.

Durante los años 30, Tartakower representó a Polonia en seis Olimpiadas de Ajedrez, en las cuales consiguió tres medallas de forma individual (una de oro y dos de bronce) y cinco más de forma colectiva (una de oro, dos de plata y dos de bronce).

En la Olimpiada de Hamburgo en 1930, el equipo de Polonia (conformado, además del propio Tartakower, por Akiba Rubinstein, Dawid Przepiórka, Kazimierz Makarczyk y Paulino Frydman como suplente), ganó el primer lugar al conseguir 48.5 puntos al final de la competición – 1.5 más que el segundo puesto, Hungría-.

Además, en ese mismo año ganó el primer premio del torneo de Lieja, superando a otros ajedrecistas consagrados como Mir Sultan Khan, Akiba Rubinstein y Frank Marshall.

Tartakower no sólo era fanático de jugar al ajedrez: también le gustaba comentarlo; y fue un destacado cronista de torneos en periódicos y revistas. Inclusive se llegó a considerar como el mejor periodista de la disciplina durante el Siglo XX.

Participaciones en guerras

Durante la Primera Guerra Mundial, fungió como oficial del ejército austro-húngaro, y fue al finalizar dicho conflicto que obtuvo la nacionalidad polaca. Años después, al estallar la Segunda Guerra Mundial, Tartakower se encontraba en la Olimpiada de la especialidad celebrada en Argentina, donde decidió quedarse hasta 1940. Más tarde, se unió a las filas del general Charles de Gaulle bajo el apellido falso de “Cartier”.

Luego de terminada la guerra, adoptó la ciudadanía francesa e incluso representó al país en las Olimpiadas de 1950 en Dubrobik, consiguiendo un noveno lugar por equipos.

Fue precisamente en Francia donde se quedó de forma permanente hasta el final de su vida y donde escribió algunos de sus libros. Entre sus obras se encuentran:

  • El juego de ajedrez hipermoderno.
  • Quinientos juegos magistrales de ajedrez.
  • Bréviaire des échecs, uno de los textos más prestigiosos sobre ajedrez.
  • Mis mejores partidas de ajedrez 1905-1954

Savielly Tartakower murió el 4 de febrero de 1956 en París, a la edad de 68 años; pero sin duda dejó un gran legado en el mundo del ajedrez, en el que, además de su desempeño, sus crónicas y sus libros, aportó incontables aforismos y frases como las siguientes:

“Un peón aislado dispersa tristeza por todo el tablero”.

“El ajedrez es una lucha contra los errores de uno mismo”.

L. L. Zamenhof, el hombre que creó un idioma

Por Luis Fernando Meneses

Es usual conocer gente que tiene una gran facilidad para aprender idiomas; sin embargo, no todos podrían presumir de haber inventado uno. Alguien que sí habría podido nació un día como hoy pero de 1859: L. L. Zamenhof, el creador del esperanto.

Desde muy chico, Zamenhof se vio rodeado de una gran cantidad de idiomas, ya que nació en la ciudad de Bialystok (entonces perteneciente al imperio ruso y ahora parte de Polonia), donde había comunidades de polacos, judíos, rusos, alemanes y lituanos. Ahí vio las dificultades de comunicación y los problemas que se daban debido a la diversidad de lenguas y religiones.

Este fue el impulso que lo llevó a crear un idioma que pudiera usarse en todo el mundo, dando como resultado el esperanto, hoy en día la lengua internacional más hablada y difundida en el mundo.

Durante el desarrollo del esperanto, en 1879 fue presentado el volapük, una lengua que tenía por objetivo el mismo que el esperanto. En lugar de que el interés por inventar una lengua universal cesara tras la invención del volapük, fue una gran fuente de inspiración para Zamenhof, ya que, al encontrar diversos defectos en éste, se esforzó aún más por concluir su obra.

Finalmente, en 1887, publicó un folleto que exponía los principios del esperanto, gracias al financiamiento de su suegro. Dicha obra estaba firmada por el “Doktoro Esperanto” (que en español puede leerse como Doctor Esperanzado), de donde viene el nombre del nuevo idioma.

En los siguientes años, publicó una gran cantidad de folletos que explicaban el nuevo idioma, varios de los cuales envió a críticos expertos, revistas, gacetas, sociedades y periódicos europeos. A la par, publicaba anuncios del esperanto en periódicos rusos y polacos y continuaba con la difusión de su gran obra. Debido a esto, en 1905 quedó arruinado y la divulgación quedó en manos de los primeros seguidores del idioma.

Ese mismo año, se celebró el primer Congreso Universal de Esperanto, donde se aprobó el Fundamento de Esperanto, es decir, el reglamento esencial para hablar la lengua.

Sin embargo, en 1908 hubo una gran crisis que puso en riesgo la existencia misma de la lengua, ya que un grupo de seguidores presentó una reforma con el objetivo de crear un esperanto nuevo. Zamenhof no logró resistir la presión y decidió presentar cambios en el idioma, mismos que fueron rechazados porque muchos de los hablantes consideraron que sería difícil desarraigarse de lo que ya habían aprendido. 

La crisis duró casi dos décadas; sin embargo, mientras tanto el idioma mostró un buen avance  en su expansióna nivel internacional.

En 1909, durante el V Congreso Universal de Esperanto, el rey español Alfonso XIII, nombró a Zamenhof Comendador de la Orden de Isabel.

Más sobre el esperanto

Como explicó varias veces su creador, el esperanto no era un intento por sustituir las lenguas existentes, sino una alternativa internacional para que todos pudieran comunicarse de forma sencilla.

Por otro lado, aunque no es un idioma que se use de forma oficial en ninguna nación ni territorio, sí tiene un buen número de seguidores. A finales del siglo XX, se estimaba que la comunidad mundial esperantista era de 100000 a 2000000 de personas, de las cuales entre 1000 y 10000 son hablantes nativos, es decir que lo aprendieron en su entorno social.

Actualmente, dicho idioma es utilizado en viajes, correspondencia, redes sociales, chats, reuniones internacionales, encuentros culturales y científicos, literatura (original y traducida), teatro, cine, música y medios de comunicación.

Inicialmente, muchas personas habían aprendido el volapük, sin embargo, terminaron por mudarse al esperanto por encontrarlo más sencillo. Asimismo, luego de que Leopold Einstein fundó en Alemania la primera gaceta en esperanto La Esperantisto, muchos personajes importantes mostraron su apoyo a la lengua, como Antoni Grabowski o el mismo León Tolstoi, ambos colaboradores de la publicación.

Con el inicio del siglo XX, vinieron también diversas complicaciones para el idioma, ya que durante la Primera Guerra Mundial fue suspendido el X Congreso Universal de Esperanto, que se celebraría en París. Además, en 1917 falleció Zamenhof.

Por otro lado, España fue el país que más activo se mostró en los primeros años del siglo XX en el aprendizaje del esperanto; pero se tienen registros de quedurante la Guerra Civil Española algunos esperantistas fueron ejecutados o tomados presos. Posteriormente, durante en la Segunda Guerra Mundial, los esperantistas fueron perseguidos debido a que Hitler consideraba que, al ser una lengua desarrollada por un judío, podía ser usada para la dominación del mundo por parte de dicho pueblo.

Entretanto, en la Unión Soviética el esperanto fue acusado de ser “una lengua de espías” y fue prohibido desde 1937 hasta 1956; mientras que Estados Unidos hizo uso del idioma entre 1950 y 1960 como parte de su entrenamiento militar.

Hoy en día, la Asociación Universal de Esperanto tiene relaciones oficiales con la Organización de las Naciones Unidas y la UNESCO.

Con respecto a la relación del esperanto con el judaísmo, el mismo Ludwik Zamenhof llegó a mencionar que el esperanto era un parte del Homaranismo, nombre que le dio a su interpretación de la doctrina religiosa y filosófica judía. En esta interpetación pretendía eliminar la parte religiosa del judaísmo y neutralizar al máximo el concepto; pero esta parte de su proyecto jamás tuvo éxito.

Paul Celan, el poeta de la post-guerra

Por Luis Fernando Meneses

El 23 de noviembre de 1920 nació quien sería recordado por siempre como el mejor poeta alemán después del término de la Segunda Guerra Mundial: Paul Celan.

Celan nació en Czernowitz, una región que se encuentra en los límites de Rumania con Ucrania, donde durante mucho tiempo convivieron cuatro culturas distintas: la alemana, la judía, la latina y la eslava, razón por la que Celan hablaba de forma fluida el rumano, el alemán, ruso, francés y hebreo.

En su juventud, él no se imaginaba siendo poeta. En 1938 ingresó a estudiar medicina en París, ya que la escuela de la especialidad en Bucarest no admitía estudiantes judíos. Sin embargo, al estallar la Segunda Guerra Mundial regresó a Rumania, donde fue obligado a realizar trabajos forzados.

Paul Celan y sus padres fueron internados en un campo de concentración que se había instalado allí, pero salieron pronto gracias al alcalde de Czernowitz, que les consiguió la libertad. En 1942 volvieron las olas de deportaciones del pueblo judío a manos de los nazis, dando pie al suceso que marcaría el resto de la vida del poeta:

Al inicio, Celan y sus padres supieron burlar a los nazis quedándose en casas de sus amistades. Posteriormente, Paul consiguió un escondite en la fábrica de cosméticos de su amigo Valentin Alexandrescu; un fin de semana acordó con sus padres que se refugiarísn ahí; pero ellos decidieron no ocultarse más y no acudieron a la cita. El lunes siguiente, Paul regresó a buscarlos, sólo para descubrir que habían sido capturados. Poco después, su padre murió de tifoidea, mientras que su madre fue asesinada por un oficial alemán.

Al término  de la guerra, Paul Celan trabajó como traductor y editor en Bucarest y Viena. Posteriormente se trasladó a París, donde finalmente decidió quedarse a vivir, aunque entre 1945 y 1947 regresó a Bucarest donde escribió sus primeros poemas para la revista Agora.

En 1950 obtuvo la Licenciatura en Filología y Literatura por la L’Ecole Normale Sperieure y más tarde obtuvo la nacionalidad francesa. En París continuó su trabajo como traductor, llegando a traducir a Shakespeare, Nerval, Rimbaud, Paul Valéry o Apollinaire, por mencionar a algunos.

En 1952 publicó Amapola y memoria, libro gracias al cual ganó fama por el lenguaje innovador en el que estaba escrito. Los poemas del libro están fuertemente influidos por los traumas que le causó la persecución nazi, así como la muerte de sus padres.

Para el año de 1960, los éxitos continuaron para Celan, ya que recibió el premio Georg Büchner. Sin embargo, en años posteriores comenzó a tener fuertes problemas emocionales. En 1965 se internó en un asilo psiquiátrico y, a partir de entonces, salía y entraba de ese tipo de instituciones debido a que sufría de depresión y otros trastornos mentales.

Finalmente, el 20 de abril de 1970 se suicidó arrojándose al Río Sena desde el puente de Mirabeau. Su cadáver fue encontrado por un pescador a las orillas del río a dos kilómetros de distancia desde donde se lanzó.

Si quieres escuchar su poema “Fuga de muerte”, te compartimos el enlace: 

León Poliakov: el historiador judío por excelencia

Por Luis Fernando Meneses

No son pocos los historiadores que han investigado sobre el Holocausto, pero ninguno es tan reconocido en este tema como León Poliakov, un estudioso que nació en San Petersburgo, Rusia, y se naturalizó francés en 1947, y que es muy respetado por sus investigaciones además sobre antisemitismo, fascismo y nacionalsocialismo.

Sus padres decidieron ponerle León en honor al gran escritor ruso León Tolstói. Debido a la revolución bolchevique, sus padres decidieron emigrar. Primero se instalaron en Berlín, Alemania, donde fueron testigo del ascenso del Nazismo, y posteriormente radicaron en París. Ahí, León estudió en el Lycée Janson-de-Sailly y luego Derecho y Letras en la Soborna, donde además fue profesor.

De su etapa como catedrático se sabe que formó un grupo con sus estudiantes para estudiar el racismo, logrando descubrir que la mayor parte de los intelectuales del siglo de las luces y del XIX eran racistas y anti-judíos; entre los pocos que no lo eran se encontraba Nietzsche, gracias a su antipatía hacia los antisemitas germánicos.

En 1933, él y su padre iniciaron un proyecto muy arriesgado: un periódico antihitleriano para refugiados alemanes, el Pariser Tageblatt. Ya iniciada la Segunda Guerra Mundial, ingresó a las filas del ejército francés. Fue capturado el 13 de junio de 1940, pero logró escapar tres meses después.

Por otro lado, de acuerdo con el artículo ‘Lev Poliakov, historiador del antisemitismo’, publicado en el diario El País el 9 de diciembre de 1997, “durante la ocupación alemana se especializó en la falsificación de documentos, ayudando a escapar de la persecución a muchos judíos” (Martí, 1997:2). En 1943, aún con el conflicto vivo, trabajó como secretario del rabino Schneour Zalman Scheersohn, primo de Isaac Schneersohn, con quien Poliakov fundó ese mismo año el Centro de Documentación Judía Contemporánea.

Obras

Con diversas publicaciones sobre antisemitismo, racismo y el Holocausto, no es de sorprender que Abraham Bengio, catedrático de Letras Clásicas y ex alto funcionario del ministerio Francés de Madrid, lo haya descrito como “el máximo conocedor de la historia exterior del pueblo judío, en otras palabras, de las vicisitudes por las que éste ha pasado”.

Sin lugar a dudas, su obra es de importancia vital dentro de la historia. Uno de sus trabajos más elogiados es Auschwitz: documentos y testimonios del genocidio nazi, en la que reveló por ejemplo que la esperanza de vida promedio en el campo de concentración en 1944 era de poco más de seis meses y que en 1943 no alcanzaba ni cuatro. Asimismo, explica cómo dejaban morir a los judíos internados: se les obligaba a hacer trabajos forzados en un clima extremadamente frío, y la dieta que les asignaban no cubrían la porción de calorías que requerían para realizar dichos trabajos. Por otro lado, aquellos que eran calificados como “no aptos para el trabajo”, como niños, gente de la tercera edad o mujeres embarazadas, eran enviados de forma inmediata a las cámaras de gas.

En torno a dichas cámaras de gas, gracias a su estudio se sabe que los nazis usaron, para asesinar en las cámaras de gas, insecticida Zyklon B, un compuesto de cianuro que fue probado con prisioneros de guerra rusos desde septiembre de 1941.

Otro de sus libros destacados es La causalidad diabólica, en el que habla sobre las persecuciones que ha habido en la historia de la humanidad, y no sólo las que se refieren a los judíos, sino a todas las que se han realizado en contra de las minorías alrededor del mundo. Poliakov sostiene en esta obra que, en general, para las culturas mayoritarias, a lo largo de la historia, los grupos minoritarios representan la idea de lo diabólico.

Historia del antisemitismo es otro de sus trabajos más notables, ya que gracias a los cinco volúmenes de dicho título obtuvo el Premio Edmund Weil en 1960 y el Premio del Judaísmo Francés en 1981. Entre otras distinciones, destaca haber sido nombrado caballero de la Legión de Honor en 1989. (Por cierto: en la biblioteca del CDIJUM, se encuentran los cinco volúmenes de esta obra, en la edición de la colección argentina Raíces).

León Poliakov falleció el 8 de diciembre de 1997 en Orsay, París a los 87 años de edad.

 

Referencia.

Marti, O., Lev Poliakov, historiador del antisemitismo, El país, 1997, recuperado de: https://elpais.com/diario/1997/12/09/agenda/881622006_850215.html

El mayor caza nazis de la historia: Simon Wiesenthal

Por Luis Fernando Meneses

Luego del término de la Segunda Guerra Mundial, la mayoría de las personas que fueron víctimas del horror nazi no quería más que olvidar lo sucedido, regresar a sus lugares de origen o buscar a sus familiares con la esperanza de que estuvieran vivos. Por otro lado, el resto del mundo puso la vista en un nuevo conflicto que partía ideológicamente al planeta en dos grandes bloques: la Guerra Fría.

Sin embargo, hubo quienes no quisieron olvidar lo que vivieron en los campos de concentración. Entre ellos, hubo un hombre que, a partir de su liberación, hizo todo lo posible para que los responsables pagaran por lo que habían hecho: Simon Wiesenthal , quien llegó a ser conocido como ‘el caza nazis’.

Wiesenthal, a quien hoy recordamos por su aniversario luctuoso número 13, nació el 31 de diciembre de 1908 en el antiguo Imperio Austrohúngaro, hoy Ucrania. Fue arquitecto, contador, investigador y, desde luego, cazador de nazis.

Simon Wiesenthal estudió en la Universidad Técnica de Praga la carrera de arquitectura. Posteriormente, vivió en Leópolis, que entonces pertenecía a Polonia. Tras estallar la Segunda Guerra Mundial fueron asesinados su padrastro y su hermanastro, y él fue forzado a cerrar su firma de arquitectos y a trabajar para el Estado.

Sin embargo, en 1941, tras la ocupación de la Unión Soviética por alemanes, él y su familia fueron arrestados en Checoslovaquia. Simon Wiesenthal fue internado en cinco campos de concentración en cuatro años. Durante este periodo, en uno de los momentos de mayor desesperación, intentó suicidarse cortándose las venas de las muñecas; pero los guardias de la Gestapo a cargo lo curaron con la intención de ejecutarlo después. Sin embargo, poco después un avión ruso cayó en el área del edificio donde estaba preso, y Wiesenthal aprovechó la confusión para mezclarse con los otros prisioneros.

Después de varios intentos de escape, en febrero de 1945 fue trasladado de Buchenwald a Mauthausen, campo que fue liberado por tropas norteamericanas tres meses después. Luego de recuperar la salud y reencontrarse con Cyla, su esposa (quien había escapado en 1942 usando papeles falsos), Simon Wiesenthal se dio a la tarea de recoger documentación que pudiera ayudar en contra de los nazis en los Juicios de Núremberg.

Apenas dos años más tarde, él, junto con treinta voluntarios, fundó el Centro de Documentación Judía en Austria, con el fin de recolectar más información que sirviera en futuros procesos; sin embargo, con el inicio de la Guerra Fría se perdió un poco el interés general por promover los juicios en contra de los crímenes de guerra. Pese a ello, Wiesenthal continuó con su labor y llevó a muchos nazis ante las autoridades: se estima que consiguió que enjuiciaran a más de 1100 criminales con ayuda del Servicio de Inteligencia de Israel. 

En 2003, Simon Wiesenthal anunció su retiro luego de 58 años de trabajo y de asegurar que había encontrado a todos los nazis que se había propuesto buscar. Sin embargo, su dedicación dejó un legado: en 1977, en la Universidad Yeshiva de Los Ángeles se fundó el Centro Simon Wiesenthal, institución dedicada a documentar las víctimas del holocausto y a llevar registros de los criminales de guerra nazis y sus respectivas actividades. Actualmente tiene más de 400 mil miembros y distintas sedes en Toronto, Buenos Aires, Jerusalén y París.

Para muchos, Simon Wiesenthal será recordado como ‘La memoria del Holocausto’ por su incansable trabajo para obtener justicia, mas no venganza. Como él solía decir, “cuando se mire atrás en la Historia quiero que la gente sepa que los nazis no fueron capaces de matar a millones de personas y huir como si nada”.

1 de septiembre de 1939: Estalla la Segunda Guerra Mundial

Luis Fernando Meneses 

La Segunda Guerra Mundial comenzó oficialmente el 1 de septiembre de 1939. Un año antes, Alemania había firmado el acuerdo de München – con el cual anexó a su dominio una región de Checoslovaquia-. Con esto, Francia y Gran Bretaña creían que se había evitado la guerra. Sin embargo, Adolfo Hitler tenía otros planes. 

Alemania, de a poco, fue tomando el control de sus nuevos territorios y los ministros francés y británico volvieron a sus países con la confianza de que todo había concluido y de que la guerra jamás pasaría. 

El 23 de agosto de 1939, la URSS y Alemania firmaron un pacto de no agresión, en el cual además se establecían el reparto de Europa Oriental. Tan sólo tres días después, Hitler invadió Polonia usando como pretexto un supuesto ataque de las tropas polacas a una antena de radio. 

El 1 de septiembre los alemanes bombardearon la ciudad de Wileun, destruyendo el 75% de la región. De esta manera, comenzaron las hostilidades del conflicto bélico más sangriento de la historia. 

La Conferencia de Potsdam: el destino de Alemania

Luis Fernando Meneses, con información de Francisco Acosta

A lo largo de la historia, el mundo ha sido testigo de diversos acuerdos, reuniones internacionales y decisiones que han elegido el rumbo a seguir en el contexto mundial. Uno de estos grandes actos que marcó la historia fue la Conferencia de Potsdam, una reunión llevada a cabo precisamente en Potsdam, Alemania, entre el 17 de julio y el 2 de agosto de 1945.

Durante estos días, los líderes de la Unión Soviética, el Reino Unido y los Estados Unidos – el secretario general del Partido Comunista, Iósif Stalin, el primer ministro Clement Attlee y el presidente Harry S. Truman, respectivamente–, tomaron decisiones referentes al futuro de Europa, luego de terminada la Segunda Guerra Mundial. Se decidió que fueran estos los participantes ya que se consideraron como los más poderosos aliados que derrotaron a las potencias del Eje (Alemania, Italia y Japón), aunque posteriormente Francia participó en la Conferencia.

Fue allí que se determinó entre otras cosas el destino de Alemania y Austria como naciones (vale la pena recordar que este país fue considerado como “el primer país libre que fue objeto de la típica política de la agresión de Hitler y debería ser liberado del dominio alemán”, de acuerdo con la Declaración de Moscú el 1 de noviembre de 1943).

Luego de la rendición de Alemania el 8 de mayo de 1945, se inició esta conferencia con el objetivo de decidir la administración del territorio de aquel país, además de alcanzar un orden mundial de posguerra por medio de tratados de paz y el estudio de los efectos que había tenido la guerra. Los acuerdos alcanzados fueron los siguientes:

  • La devolución de todos los territorios europeos anexados a la Alemania nazi desde 1938, incluyendo la separación de Austria.
  • Las llamadas 5 ‘D’: desmilitarización, desnazificación, descentralización, desindustrialización y democratización. Esto tendría que llevarse a cabo en Alemania lo antes posible y consistía en desarmar al país, además de desaparecer toda muestra de nacionalismo, pues seguía considerándose como un peligro para todo el mundo.
  • La división del territorio alemán en cuatro zonas de ocupación que serían repartidas entre la Unión Soviética -con una mayor parte de territorio otorgado luego de que fuera la nación más dañada-, Gran Bretaña, Estados Unidos y Francia.
  • La persecución de los criminales de guerra nazis, y la instauración de un tribunal internacional para que los responsables fueran juzgados por crímenes de guerra.
  • El establecimiento temporal de la frontera del territorio entre Polonia y Alemania.
  • El reasentamiento de las minorías alemanas dentro de los nuevos límites del territorio de la nación.
  • La creación de un fondo para la reconstrucción. Los aliados estimaron los daños dentro de su territorio en 200 mil millones de dólares, de los cuales, solo se obligó a Alemania pagar 20 mil millones en productos industriales y mano de obra (sin embargo, esta deuda fue evitada por la Guerra Fría).
  • La declaración de los términos de la rendición de Japón.
  • El compromiso de tratar el resto de los asuntos en una conferencia de paz.
  • La oposición de que España entrara a la Organización de las Naciones Unidas debido a la ruptura de la relación que quería Stalin con el gobierno de Francisco Franco.
  • Un ultimátum para Japón, que debía rendirse sin condiciones.

Aunque en un principio las naciones integrantes de esta negociación estaban dispuestas a colaborar para cumplir los acuerdos, muchos se incumplieron en el plazo de un año, quizá debido a la tensión y alejamiento de la Unión Soviética con los gobiernos de Europa Central y Estados Unidos, lo que más tarde daría como resultado el comienzo de la Guerra Fría.

Referencia:
Sin autor, Se llevó a cabo la Conferencia de Potsdam, History Channel, recuperado de: https://mx.tuhistory.com/hoy-en-la-historia/se-llevo-cabo-conferencia-de-postdam
Sin autor, Comienza la Conferencia de Potsdam, History Channel, recuperado de: https://mx.tuhistory.com/hoy-en-la-historia/comienza-la-conferencia-de-potsdam