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León Poliakov: el historiador judío por excelencia

Por Luis Fernando Meneses

No son pocos los historiadores que han investigado sobre el Holocausto, pero ninguno es tan reconocido en este tema como León Poliakov, un estudioso que nació en San Petersburgo, Rusia, y se naturalizó francés en 1947, y que es muy respetado por sus investigaciones además sobre antisemitismo, fascismo y nacionalsocialismo.

Sus padres decidieron ponerle León en honor al gran escritor ruso León Tolstói. Debido a la revolución bolchevique, sus padres decidieron emigrar. Primero se instalaron en Berlín, Alemania, donde fueron testigo del ascenso del Nazismo, y posteriormente radicaron en París. Ahí, León estudió en el Lycée Janson-de-Sailly y luego Derecho y Letras en la Soborna, donde además fue profesor.

De su etapa como catedrático se sabe que formó un grupo con sus estudiantes para estudiar el racismo, logrando descubrir que la mayor parte de los intelectuales del siglo de las luces y del XIX eran racistas y anti-judíos; entre los pocos que no lo eran se encontraba Nietzsche, gracias a su antipatía hacia los antisemitas germánicos.

En 1933, él y su padre iniciaron un proyecto muy arriesgado: un periódico antihitleriano para refugiados alemanes, el Pariser Tageblatt. Ya iniciada la Segunda Guerra Mundial, ingresó a las filas del ejército francés. Fue capturado el 13 de junio de 1940, pero logró escapar tres meses después.

Por otro lado, de acuerdo con el artículo ‘Lev Poliakov, historiador del antisemitismo’, publicado en el diario El País el 9 de diciembre de 1997, “durante la ocupación alemana se especializó en la falsificación de documentos, ayudando a escapar de la persecución a muchos judíos” (Martí, 1997:2). En 1943, aún con el conflicto vivo, trabajó como secretario del rabino Schneour Zalman Scheersohn, primo de Isaac Schneersohn, con quien Poliakov fundó ese mismo año el Centro de Documentación Judía Contemporánea.

Obras

Con diversas publicaciones sobre antisemitismo, racismo y el Holocausto, no es de sorprender que Abraham Bengio, catedrático de Letras Clásicas y ex alto funcionario del ministerio Francés de Madrid, lo haya descrito como “el máximo conocedor de la historia exterior del pueblo judío, en otras palabras, de las vicisitudes por las que éste ha pasado”.

Sin lugar a dudas, su obra es de importancia vital dentro de la historia. Uno de sus trabajos más elogiados es Auschwitz: documentos y testimonios del genocidio nazi, en la que reveló por ejemplo que la esperanza de vida promedio en el campo de concentración en 1944 era de poco más de seis meses y que en 1943 no alcanzaba ni cuatro. Asimismo, explica cómo dejaban morir a los judíos internados: se les obligaba a hacer trabajos forzados en un clima extremadamente frío, y la dieta que les asignaban no cubrían la porción de calorías que requerían para realizar dichos trabajos. Por otro lado, aquellos que eran calificados como “no aptos para el trabajo”, como niños, gente de la tercera edad o mujeres embarazadas, eran enviados de forma inmediata a las cámaras de gas.

En torno a dichas cámaras de gas, gracias a su estudio se sabe que los nazis usaron, para asesinar en las cámaras de gas, insecticida Zyklon B, un compuesto de cianuro que fue probado con prisioneros de guerra rusos desde septiembre de 1941.

Otro de sus libros destacados es La causalidad diabólica, en el que habla sobre las persecuciones que ha habido en la historia de la humanidad, y no sólo las que se refieren a los judíos, sino a todas las que se han realizado en contra de las minorías alrededor del mundo. Poliakov sostiene en esta obra que, en general, para las culturas mayoritarias, a lo largo de la historia, los grupos minoritarios representan la idea de lo diabólico.

Historia del antisemitismo es otro de sus trabajos más notables, ya que gracias a los cinco volúmenes de dicho título obtuvo el Premio Edmund Weil en 1960 y el Premio del Judaísmo Francés en 1981. Entre otras distinciones, destaca haber sido nombrado caballero de la Legión de Honor en 1989. (Por cierto: en la biblioteca del CDIJUM, se encuentran los cinco volúmenes de esta obra, en la edición de la colección argentina Raíces).

León Poliakov falleció el 8 de diciembre de 1997 en Orsay, París a los 87 años de edad.

 

Referencia.

Marti, O., Lev Poliakov, historiador del antisemitismo, El país, 1997, recuperado de: https://elpais.com/diario/1997/12/09/agenda/881622006_850215.html

Resumen del 24 de octubre en la FILJU.

Por Luis Fernando Meneses

¡Ya ha pasado más de la mitad de la FILJU 2018! Te compartimos un resumen de actividades de ayer.

Más visitas en la FILJU 2018…

 

Durante la mañana, la Libería Rosario Castellanos recibió la visita del Colegio Hebreo Monte Sinaí, donde recibieron una plática del director del Centro de Documentación e Investigación Judío de México (CDIJUM), Enrique Chmelnik. Más tarde, el grupo de segundo de secundaria recibió una visita guiada en la nueva sede del CDIJUM, donde tuvieron la oportunidad de acceder a nuestra biblioteca y el área de archivo.

 

 

 

La música de Mordejai Gebirtig…

 

Fue presentado el emotivo documental musical sobre la vida y obra de Mordejai Gebirtig, quien fuera asesinado a tiros en el gueto de Cracovia el 4 de junio de 1942. Durante la proyección, los asistentes disfrutaron de la música del compositor, que fue acompañada por una serie de imágenes de distintas etapas de su vida.

 

 

 

 

 

Sobre autores judeoconversos…

 

Becky Rubinstein y Herlinda Dabbah presentaron en la galería de la FILJU su libro “Autores judeoconversos en la Ciudad de México”, un libro que habla de la obra de 11 autores del mundo literario que posiblemente son judíos conversos.

 

 

 

 

 

El barrio de la Merced a través del tiempo…

 

Mónica Unikel nos hizo una reconstrucción de los negocios que iniciaron los judíos en la capital del país en la primera mitad del siglo pasado a través de los anuncios que eran publicados en el periódico “Der Weg”. Desde una farmacia y droguería, hasta una barbería o tiendas ferreteras, fueron algunos de los comercios que se anunciaban hace años y, gracias a lo cual, los asistentes pudieron recrear la ciudad en el pasado.

 

 

 

 

 

Jonathan Peled nos compartió qué está leyendo…

 

Jonathan Peled nos compartió qué está leyendo…
El embajador de Israel en México, Jonathan Peled, compartió con el público de la galería de la FILJU cuáles son las lecturas que le entretienen en sus pocos ratos libres. Además, confesó que también le gustaría en algún punto de su vida escribir un libro, ya que “todo hombre debe tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro, y sólo me falta el último”.

 

 

 

La música que escuchan los judíos…

 

Irving Gatell hizo un gran análisis sobre la música judía, estilo de la cual corresponde a la comunidad en la que está hecha.
Así, por ejemplo: “la música de los ashkenazim está marcada por los constantes exilios de esta comunidad, por lo que está envuelta de melancolía. Por otro lado, la música sefardí ofrece tintes aristocráticos”.

 

 

 

¡Piratas judeoportugueses en la FILJU!

Angelina Muñiz-Huberman, reconocida en horas previas a su participación en la FILJU como Premio Nacional de Artes y Literatura 2018, presentó su libro “Los esperandos. Piratas judeoportugueses… y yo”, una novela que, aunque pudiera no parecerlo, está basada en hechos reales.
De acuerdo con la doctora Muñiz Huberman, sí hubo piratas judíos, que se unieron a los ingleses para surcar los mares. Desde luego, con el tiempo que se pasa en un barco, necesitaban de un cocinero kosher que pudiera preparar comida para los integrantes de la tripulación judía, por lo cual, el cocinero Oseas, protagonista de la historia, es producto de la realidad.

Asimismo, aunque todo se trata de la crónica de los días del cocinero, tomó la decisión de dejar algunas hojas en blanco, para que Muñiz-Huberman escribiera en ellas.

 

Recuerda que nuestras actividades son de entrada libre. ¡Asiste a la FILJU 2018!

El mayor caza nazis de la historia: Simon Wiesenthal

Por Luis Fernando Meneses

Luego del término de la Segunda Guerra Mundial, la mayoría de las personas que fueron víctimas del horror nazi no quería más que olvidar lo sucedido, regresar a sus lugares de origen o buscar a sus familiares con la esperanza de que estuvieran vivos. Por otro lado, el resto del mundo puso la vista en un nuevo conflicto que partía ideológicamente al planeta en dos grandes bloques: la Guerra Fría.

Sin embargo, hubo quienes no quisieron olvidar lo que vivieron en los campos de concentración. Entre ellos, hubo un hombre que, a partir de su liberación, hizo todo lo posible para que los responsables pagaran por lo que habían hecho: Simon Wiesenthal , quien llegó a ser conocido como ‘el caza nazis’.

Wiesenthal, a quien hoy recordamos por su aniversario luctuoso número 13, nació el 31 de diciembre de 1908 en el antiguo Imperio Austrohúngaro, hoy Ucrania. Fue arquitecto, contador, investigador y, desde luego, cazador de nazis.

Simon Wiesenthal estudió en la Universidad Técnica de Praga la carrera de arquitectura. Posteriormente, vivió en Leópolis, que entonces pertenecía a Polonia. Tras estallar la Segunda Guerra Mundial fueron asesinados su padrastro y su hermanastro, y él fue forzado a cerrar su firma de arquitectos y a trabajar para el Estado.

Sin embargo, en 1941, tras la ocupación de la Unión Soviética por alemanes, él y su familia fueron arrestados en Checoslovaquia. Simon Wiesenthal fue internado en cinco campos de concentración en cuatro años. Durante este periodo, en uno de los momentos de mayor desesperación, intentó suicidarse cortándose las venas de las muñecas; pero los guardias de la Gestapo a cargo lo curaron con la intención de ejecutarlo después. Sin embargo, poco después un avión ruso cayó en el área del edificio donde estaba preso, y Wiesenthal aprovechó la confusión para mezclarse con los otros prisioneros.

Después de varios intentos de escape, en febrero de 1945 fue trasladado de Buchenwald a Mauthausen, campo que fue liberado por tropas norteamericanas tres meses después. Luego de recuperar la salud y reencontrarse con Cyla, su esposa (quien había escapado en 1942 usando papeles falsos), Simon Wiesenthal se dio a la tarea de recoger documentación que pudiera ayudar en contra de los nazis en los Juicios de Núremberg.

Apenas dos años más tarde, él, junto con treinta voluntarios, fundó el Centro de Documentación Judía en Austria, con el fin de recolectar más información que sirviera en futuros procesos; sin embargo, con el inicio de la Guerra Fría se perdió un poco el interés general por promover los juicios en contra de los crímenes de guerra. Pese a ello, Wiesenthal continuó con su labor y llevó a muchos nazis ante las autoridades: se estima que consiguió que enjuiciaran a más de 1100 criminales con ayuda del Servicio de Inteligencia de Israel. 

En 2003, Simon Wiesenthal anunció su retiro luego de 58 años de trabajo y de asegurar que había encontrado a todos los nazis que se había propuesto buscar. Sin embargo, su dedicación dejó un legado: en 1977, en la Universidad Yeshiva de Los Ángeles se fundó el Centro Simon Wiesenthal, institución dedicada a documentar las víctimas del holocausto y a llevar registros de los criminales de guerra nazis y sus respectivas actividades. Actualmente tiene más de 400 mil miembros y distintas sedes en Toronto, Buenos Aires, Jerusalén y París.

Para muchos, Simon Wiesenthal será recordado como ‘La memoria del Holocausto’ por su incansable trabajo para obtener justicia, mas no venganza. Como él solía decir, “cuando se mire atrás en la Historia quiero que la gente sepa que los nazis no fueron capaces de matar a millones de personas y huir como si nada”.

Regina Jonas: de cuando un sueño se cumple

Luis Fernando Meneses

El 3 de agosto de 1902 nació Regina Jonas, la primera mujer en ser ordenada como rabino. Su historia permaneció olvidada hasta hace poco, pero a partir de su redescubrimiento comenzó a ocupar el lugar que merece.

Jonas nació en Berlín y creció en Scheunenviertel, un barrio humilde en aquel entonces y que en su mayoría era habitado por judíos. Cuando ella tenía apenas 11 años,  su padre murió a causa de una tuberculosis, dejando sin su apoyo a Regina, su hermano Abraham y su madre.

Desde muy joven, Jonas se interesó por atender temas religiosos, siendo una de sus principales influencias el profesor Max Weyl, un rabino ortodoxo que se caracterizó por ser de los primeros en llevar a cabo ceremonias de bar-mitzvah para niñas, quien además la ayudó para ingresar en una escuela de instrucción judía. Este rabino oficiaba en la sinagoga a la que Regina junto a su madre y su hermano asistían a menudo.

En 1924, Jonas se inscribió en la Academia para la Ciencia del Judaísmo, institución liberal que también aceptaba a mujeres como estudiantes y, desde los primeros días, ella se distinguió de sus compañeras al ser la única que aspiraba a ordenarse como rabino.

Este objetivo la llevó a concluir sus estudios en 1930 al presentar una tesis con el tema: “¿Puede una mujer ser rabino de acuerdo con la Halajá?” En este texto, intentó demostrar que la equidad de género era parte de las fuentes legales judías y que, por lo tanto, sí era posible.

Su tesis fue respaldada por el profesor Eduard Baneth, quien falleció antes de que Regina Jones se titulara.  Su trabajo quedó a cargo de otro reconocido profesor de Talmud, Hanoch Albeck, quien no compartía el punto de vista de Baneth sobre la ordenación femenina, situación por la cual Regina Jonas solo pudo graduarse como profesora de religión.

Sin embargo, en 1935, Max Dienemann, Director Ejecutivo del Congreso de Rabinos Liberales, aceptó ordenarla. Poco a poco, ella comenzó a predicar en congregaciones y ofició servicios religiosos en el Hospital Judío; pero esto le fue cada vez más complicado tras el inicio de la persecución por parte de los nazis.

Pese a ello, Jonas ofrecía servicios en sinagogas liberales de Berlín y daba clases en la WIZO y otras organizaciones. Tras la Noche de los Cristales Rotos (1938), se ocupó también de personas vulnerables y visitó muchas comunidades judías en Alemania en distintas ciudades como Frankfurt, que habían quedado sin rabino.

CAPTURA, ESTANCIA  EN THERESIENSTADT Y MUERTE

El 6 de noviembre de 1942, Regina Jonas y su madre fueron enviadas al campo de Teheresienstadt, donde continuó trabajando al servicio de la comunidad judía con el famoso psicólogo Viktor Frankl. Ambos se encargaban de aliviar el sufrimiento emocional y espiritual de los prisioneros, intentando evitar los suicidios dentro del campo. Durante casi dos años, Regina Jonas se desempeñó en oficios religiosos dentro de Teheresienstadt, hasta que el 12 de octubre de 1944 ella y su madre fueron trasladadas al campo de Auschwitz, donde fueron asesinadas.

SU ESPACIO EN LA HISTORIA

Hasta 1990, nada se sabía de Regina Jonas pese a lo importante que había sido: no había registros sobre ella ni fue mencionada por ninguno de los sobrevivientes al Holocausto, incluyendo al doctor Viktor Frankl (es probable que la razón de que él jamás mencionara a Jonas fuera lo que escribió en el prólogo de su libro El hombre en busca de sentido, donde aseguraba que borró de su memoria todo lo que sucedió antes de que él ingresara a las puertas de Auschwitz). De hecho, se pensaba que la primera mujer ordenada como rabino era Sally Priesand, que fue la primera rabino americana, ordenada en 1972.

La historia de Jonas se conoció gracias a la doctora Katerina von Kellenbach, que viajó a la Alemania Oriental luego de la caída del muro de Berlín para investigar en el Archivo Central de los Judíos sobre las mujeres que buscaban ser rabino en Alemania durante los años 30.

Ahí, Kellenbach encontró un sobre con el Certificado de Enseñanza de Regina Jonas, además de una foto suya vistiendo una túnica rabínica y sosteniendo un libro y un documento firmado por Max Dienemann, y a partir de este descubrimiento comenzó a buscar más información sobre ella.

LEGADO

Regina Jonas ha sido la inspiración de muchas mujeres dentro y fuera de la comunidad judía para defender la equidad de género. Por ejemplo, Judy Nowominski, la décima rabino ordenada en Argentina, y que desde 2015 está a cargo de la comunidad judía de Bet-Hilel, en Palermo. Nowominski asegura que las diferencias de su rabinato con el de los hombres se debe a que todos tienen un estilo distinto y no al hecho de que ella sea mujer.

En honor de Jonas se han develado placas y hay un sendero en Alemania con su nombre; además, en 2013, Diana Groó dirigió la película Regina, un documental biográfico. Por su parte, Elisa Klapheck (primera mujer rabino en los Países Bajos) escribió un libro titulado Fraulein Rabbiner Jonas: la historia de la primera mujer rabino y también estableció la  Casa Deborah en Berlín, un espacio comunitario diseñado para servir como lugar de encuentro de feministas judías de todo el mundo, y en el cual hay una enorme foto de Jonas acompañada de la frase: Historias como las de Regina Jonas, hoy inspiran la renovación de la vida judía en Alemania.

Nunca se sabrán las causas por las cuales aquellas personas que conocieron a Regina Jonas decidieron no mencionarla durante tanto tiempo. Sin embargo, la historia a veces devuelve el lugar que se merecen a aquellos que parecían haber sido olvidados para siempre. Quizá en el futuro, sabremos de otros casos como el de Regina Jonas: casos de personajes admirables que aún caminan en las penumbras de la historia.

 

Referencia: 

Dayan, A., (2004), A Forgotten Myth, HAARETZ, Israel, recuperado de: https://www.haaretz.com/1.4679285

Grau, C., (2015), JUDY NOWOMINSKI: “MI RABINATO ES DISTINTO AL DE LOS HOMBRES, NO PORQUE SEA MUJER, SINO PORQUE TODOS SOMOS DIFERENTES”, Hombres y Mujeres, Buenos Aires, recuperado de: https://reciprocidadhym.wordpress.com/2015/06/05/mi-rabinato-es-distinto-al-de-los-hombres-no-porque-sea-mujer-sino-porque-todos-somos-diferentes/

Klapheck E., (sin año), Regina Jonas, Jewish Women’s Archive, recuperado de: https://jwa.org/encyclopedia/article/jonas-regina