Centro de Documentación e Investigación Judío de México

La vida, el miedo y la soledad: 5 poemas de Alejandra Pizarnik

En sus poemas, en los que vemos temas como el miedo, la vida, la soledad o el dolor, son capaces de atraparte en una atmósfera de melancolía y tristeza.

Por Luis Fernando Meneses

Flora Alejandra Pizarnik, nacida el 29 de abril 1936 en Avellaneda (ciudad portuaria de la provincia de Buenos Aires, en Argentina), fue una escritora para la que “escribir un poema es reparar la herida fundamental, la desgarradura. Porque todos estamos heridos”.

Ella vio en la poesía un refugio seguro ante una existencia que le resultaba difícil debido los problemas de autoestima surgidos desde una edad temprana y que la seguirían durante toda la vida.

Obra y legado

Con un gran interés en la escritura desde que era pequeña, así como con una fuerte atracción hacia el surrealismo, sus textos la llevaron a ser reconocida como una de las voces más importantes de dicho movimiento artístico en nuestro continente.

Su legado literario va desde los trabajos periodísticos con los que colaboró en diversas revistas literarias en París -donde vivió durante cuatro años-, los poemas que publicó e incluso relatos y novelas cortas de su autoría.

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Al respecto, algunos escritores  reconocieron el valor de su obra:

  • Octavio Paz, a quien conoció en París, menciona en el prólogo de Árbol de Diana:

[es una] cristalización verbal por amalgama de insomnio pasional y lucidez meridiana en una disolución de realidad sometida a las más altas temperaturas. El producto no contiene una sola partícula de mentira.

  • Julio Cortázar, por su parte, le escribe en una carta a su gran amiga:

El poder poético es tuyo, lo sabés, lo sabemos todos los que te leemos…”

Alejandra Pizarnik murió el 25 de septiembre de 1972 a los 36 años de edad. Hoy la recordamos con una pequeña selección de poemas de su autoría, en los que podemos ver presentes temas como el miedo, la vida, la soledad o el dolor, y que son capaces de atraparte en una atmósfera de melancolía y tristeza.

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La enamorada

esta lúgubre manía de vivir
esta recóndita humorada de vivir
te arrastra alejandra no lo niegues

hoy te miraste en el espejo
y te fue triste estabas sola
la luz rugía el aire cantaba
pero tu amado no volvió

enviarás mensajes sonreirás
tremolarás tus manos así volverá
tu amado tan amado

oyes la demente sirena que lo robó
el barco con barbas de espuma
donde murieron las risas
recuerdas el último abrazo
oh nada de angustias
ríe en el pañuelo llora a carcajadas
pero cierra las puertas de tu rostro
para que no digan luego
que aquella mujer enamorada fuiste tú

te remuerden los días
te culpan las noches
te duele la vida tanto tanto
desesperada ¿adónde vas?
desesperada ¡nada más!

Signos

Todo hace el amor con el silencio.
Me habían prometido un silencio como un fuego, una casa de silencio.
De pronto el templo es un circo y la luz un tambor.

Noche

Quol, taujours? Entre mol sans cesse et le bonheur!
G. de Nerval

Tal vez esta noche no es noche,
debe ser un sol horrendo, o
lo otro, o cualquier cosa…
¡Qué sé yo! ¡Faltan palabras,
falta candor, falta poesía
cuando la sangre llora y llora!

¡Pudiera ser tan feliz esta noche!
Si sólo me fuera dado palpar
las sombras, oír pasos,
decir “buenas noches” a cualquiera
que pasease a su perro, miraría la luna, dijera su
extraña lactescencia, tropezaría
con piedras al azar, como se hace.

Pero hay algo que rompe la piel,
una ciega furia
que corre por mis venas.
¡Quiero salir! Cancerbero del alma:
¡Deja, déjame traspasar tu sonrisa!

¡Pudiera ser tan feliz esta noche!
Aún quedan ensueños rezagados.
¡Y tantos libros! ¡Y tantas luces!
¡Y mis pocos años! ¿Por qué no?
La muerte está lejana. No me mira.
¡Tanta vida Señor!
¿Para qué tanta vida?

Ojos primitivos

En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no
forma figuras de terror y de gloria.
Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.
Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a
cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia
mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.
Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras
que se aloja en mi respiración.

 Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta
(y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión,
el silencio del mero estar, en esto se van los
años, en esto se fue la bella alegría animal.

El ausente
 I

La sangre quiere sentarse
Le han robado su razón de amor.
Ausencia desnuda.
Me deliro, me desplumo.
¿Qué diría el mundo si Dios
lo hubiera abandonado así?

 II

Sin ti
el sol cae como un muerto abandonado

Sin ti
me tomo en mis brazos
y me llevo a la vida
a mendigar fervor.

Referencia.

Flores, A., (2010), Alejandra Pizarnik: antología poética, Universidad Nacional Autónoma de México, México, link de consulta: http://www.materialdelectura.unam.mx/images/stories/pdf5/alejandra-pizarnik.pdf

(2013) Carta de Julio Cortázar a Alejandra Pizarnik, Andar y ver: el blog de Jesús Silva-Herzog Márquez, link de consulta: https://www.andaryver.mx/arte/poesia/carta-de-julio-cortazar-a-alejandra-pizarnik/

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