Por Luis Fernando Meneses
Para diciembre de 1942, distintas fuentes documentales señalan que el mundo conocía sobre las atrocidades realizadas por los nazis en contra de los judíos. Esto, mantenía en preocupación máxima a las comunidades judías en la Diáspora, debido a que muchos familiares, amigos o conocidos se encontraban en grave peligro.
Por ello, diversas personas, familias, instituciones y comunidades judías enfocaron su energía en intentar todo lo que estuvo a su alcance para ayudar a tantas personas como fuera posible y librarlos del horror, a través de financiamiento de rescate, envío de ayuda humanitaria y realizando esfuerzos políticos, sociales y diplomáticos. Esto último tenía como objetivo que grandes personalidades, gobiernos o autoridades que pudieran generar presión mediática, política o social con el fin de que las hostilidades y el horror se detuvieran.
Un ejemplo de estos esfuerzos fue hallado recientemente por Marisol Orozco, integrante del equipo del archivo histórico del CDIJUM. Dicho hallazgo es un expediente que reúne correspondencia que el Comité Central Israelita de México (CCIM), hoy Comité Central de la Comunidad Judía de México, sostuvo con las autoridades católicas de México durante y posterior al Holocausto. Específicamente, estas cartas fueron enviadas al arzobispo Luis María Martínez y Rodríguez. En concreto, el expediente está formado por cinco cartas.
La comunicación durante el Holocausto
La primera carta fue enviada por el CCIM y tiene fecha del 3 de diciembre de 1942. El documento contiene una gran carga emocional, ya que los directivos del CCIM externaron su preocupación ante las amenazas que había realizado recientemente el gobierno nazi respecto a que Hitler hubiera ordenado la ejecución total de todos los judíos en Europa, poniendo como plazo el 31 de diciembre de ese mismo año para llevar a cabo los asesinatos.
También detalla que se conocían los distintos métodos que se habían realizado para el exterminio hasta ese momento:
“[muchos judíos fueron] ametrallados y un número enorme por medio de gases asfixiantes después de ser encerrados en ‘cámaras tóxicas’”.


La única respuesta por parte del arzobispado que se encuentra en el expediente está fechada el 12 de diciembre de 1942. El documento está firmado por Ramón García Plaza, el secretario particular del Arzobispo. En ella se informó al CCIM que Luis María Martínez se dirigió al Papa (Pio XII) para pedirle “su benéfica intervención para evitar el exterminio de los judíos de Europa.”
Te invitamos a revisar este artículo publicado por Yad Vashem: Pio XII y el Holocausto
Asimismo, el texto daba cuenta de que la máxima autoridad católica en México había ordenado que en todas las iglesias en las que se hiciera oración con motivo de la Navidad, se incluyera una oración especial “en favor de las víctimas de la conflagración mundial”.

Desde luego, no puede saberse con exactitud si el llamado del arzobispo mexicano tuvo alguna influencia sobre Pío XII. Sin embargo, llama la atención que, de acuerdo con un artículo publicado por la BBC, la única vez que el Papa hizo menciones públicas, durante el Holocausto, sobre lo que ocurría en Europa, fue precisamente en diciembre de aquel año durante la víspera de Navidad. El artículo establece que la mención decía que “este voto (a favor de un mundo más justo) la humanidad lo debe a los cientos de millares de personas que, sin culpa propia alguna, a veces sólo por razones de nacionalidad o de raza, se ven destinados a la muerte o a un progresivo aniquilamiento”.
En junio de 1943, el CCIM envió una nueva carta al arzobispado. Esta vez como agradecimiento de haber recibido a una comitiva integrada por el Sr. León Behar (presidente), así como al Sr. Víctor Mitrani y al Dr. Makris, Cónsul de Grecia en México. En el documento se establece que el motivo de la reunión fue “tratar lo relativo a la situación trágica de nuestros correligionarios en Bulgaria”. Esto último, podría sugerir que sí hubo más comunicaciones entre ambas partes, sin embargo, estas no forman parte del expediente.

Fin de la guerra, no del odio
En 1946, tuvo lugar la última comunicación que comprende este expediente, particularmente el 16 de enero. En ella, el entones Presidente del CCIM, Gregorio Shapiro, le compartía al Arzobispo la preocupación de toda la colectividad judeo-mexicana por las recientes muestras de antisemitismo que habían en la Ciudad de México, buscando que se uniera a la causa de defender el derecho y la dignidad humana de todas y todos.
Entre las líneas, se puede leer lo siguiente: “Séame permitido llamar la fina atención de Usted Excelentísimo Señor Arzobispo, sobre los panfletos que han aparecido hace dos meses aproximadamente en los muros de la capital. Dichos volantes llevan imputaciones falsas y bochornosas hacia nosotros desde el punto de vista religioso.”
Desde luego, la razón de resguardar este tipo de documentos es que nos permiten conocer que incluso en tiempos oscuros, la paz y el deseo de que el bien triunfe sobre el mar permite que exista unión entre aquellos que anhelan la paz y es prueba de que siempre podrá existir quien tienda una mano a quien lo necesita.
Referencia.
Alonso J., (2023), Pío XII: ¿El “Papa de Hitler” o “Salvador de los judíos”: quién fue Pio XII y por qué su papel en la Segunda Guerra Mundial sigue generando controversia, BBC, consultado el 02 de abril de 2026, recuperado de: https://www.bbc.com/mundo/articles/cjk2k14evv3o.




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