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Anna Seghers, defensora de la cultura judeo-alemana

Por José Carlos Guerrero García

El legado literario de Anna Seghers, una de las escritoras germanas más prominentes del siglo XX, es símbolo de la resistencia cultural judeo-alemana frente a la amenaza que representaba el antisemitismo de la Alemania nazi.

Anna Seghers nació el 19 de noviembre de 1900, en el seno de una familia judía, en Magnucia, Alemania. Su nombre real era Netty Reiling y su padre fue un comerciante y anticuario. Durante su juventud estudió en Colonia, donde se especializó sobretodo en historia universal, historia del arte y en sinología (disciplina que estudia el desarrollo de la lengua y la literatura china).

En 1924, obtuvo el doctorado en filosofía gracias a un trabajo de investigación sobre los judíos en las obras de Rembrandt, titulada Juden und Judentum im Werke Rembrandts. Al siguiente año contrajo nupcias con Laszlo Radványi, refugiado político, con quien tuvo dos hijos.

En 1928 publicó su libro La insurrección de los pescadores de Santa Bárbara (Der Aufstand der Fischer von St. Barbara), obra que fue reconocida como pionera dentro del género narrativo post-expresionista y por la que ganó el Premio Kleist.

Sin embargo, su carrera literaria y su vida fueron bruscamente frenadas durante la década  de los treinta debido al ascenso al poder del partido nazi. Hitler lanzó una política lacerante y totalmente antisemita que, desde luego, afectó también a escritores e intelectuales pacifistas judíos.

En ese sentido, el aporte cultural de Anna Seghers, junto a escritores y pensadores como Carl Marx, Freud, Einstein, Félix Salten o Franz Kafka fueron terriblemente condenados al rechazo y destrucción. Por lo tanto, ella forma parte del legado judío que estuvo a punto de desaparecer en la hecatombe cultural judía.

Exilio en Francia

Las agresiones en contra de los judíos como las quemas de libros públicas fueron sólo el inicio de lo que posteriormente se convertiría en persecuciones sistemáticas y violentas, por lo que Anna Seghers tuvo que exiliarse en Francia en 1933.

Ya instalada en París, trabajó como redactora de la revista Neue Deutsche Blátter, que puede traducirse como Nueva Hojas Alemanas, publicada y distribuida en Praga. A la par, su producción literaria no cesó y a partir de su exilio comenzó a usarla como herramienta para mantener una lucha ideológica-cultural en contra del nazismo durante la Segunda Guerra mundial.

Es en Francia donde se publicó su libro Der Weg durch den februar o El camino hasta el mes de febrero en español, que aborda la sublevación de las industrias que tuvo lugar en Viena entre 1934 y 1935.

Llegada a México

En 1941, Anna Seghers y sus dos hijos llegaron a tierras mexicanas como refugiados, donde permanecieron durante 6 años. Su labor cultural en nuestro país fue significativa, ya que apenas en noviembre de dicho año fundó el Club Heinrich Heine, sitio que sirvió como refugio a los escritores exiliados que habían logrado escapar de Europa.

Este club estaba integrado por literatos alemanes, austriacos, checos o suizos que habían sido perseguidos por su postura política o ideológica y aunque desde luego la mayor parte del grupo estaba conformada por judíos, también había escritores comunistas, pacifistas o socialistas.

En este sitio se organizaron muchas tertulias, debates y conferencias en torno a la verdadera cultura alemana y su lucha contra el fascismo. Cabe mencionar que muchos de los escritores que formaron parte de este grupo querían inicialmente llegar a Estados Unidos, sin embargo, este país los rechazó y México los recibió finalmente.

La séptima cruz

Al mismo tiempo, Seghers escribió su obra más importante, titulada Das siebte Kreuz (1942) o La Séptima Cruz, inicialmente publicada en alemán y más adelante traducida al español.

En esta novela se describe de forma sensible el destino azaroso de siete hombres que huyen de un campo de concentración nazi, historia con la que intenta hacer conciencia del destino fatídico que produjo la Segunda Guerra Mundial y en especial, el Holocausto.

En el año de 1944, La Séptima Cruz fue llevada a la pantalla grande por el director austriaco de origen judío Fred Zinnemann, quien fue ganador de 4 premios Óscar durante su carrera.

Regreso a Alemania

Para 1947, Anna Seghers regresó a Berlín. En 1951, recibió el Premio Nacional de la República Democrática Alemana y el Premio Lenin de la Paz por su activismo cultural durante el periodo de guerra. Además, realizó un viaje a China.

Ya en su tierra natal, continuó escribiendo. Su producción literaria comprende más de 30 títulos en géneros como ensayos, cuentos y novelas.

Anna Seghers falleció el 1 de junio de 1983 en Berlín, sin embargo, dejó un legado poco más que importante en la literatura alemana de todos los tiempos.

El CDIJUM pone a disposición del público la edición original de su gran novela Das siebte Kreuz, roman aus Hitlerdeutschland (La Séptima Cruz, novela de la Alemania de Hitler), impreso en 1942 en alemán de la editorial El Libro Libre, así como la primera traducción al español de este libro, impreso en México por la Editorial Nuevo Mundo apenas un año después.

La obra de Anna Seghers es un ejemplo de lucha ideológica y resistencia cultural, legado que ofrece apertura para la reflexión sobre el Holocausto judío, mismo en el que sucumbieron millones de personas, sin duda alguna, una etapa de la Historia que jamás podrá ser olvidada.

 

Referencia.

Bibliografía:

Enciclopedia Judaica Castellana. (1946). Seguers, Anna. Enciclopedia Judaica Castellana (v.6, p.521). México.

Cibergrafía:

Biografías. (2019). Anna Seghers. (s.l.): Busca Biografías. Recuperado de https://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/7447/Anna%20Seghers

Biografías y vidas. (2019). Anna Seghers. Biografías y vidas, la enciclopedia biográfica en línea: (s.l.). Recuperado de  https://www.biografiasyvidas.com/biografia/s/seghers.htm

Contexto periodistas correteados. (2017). El Club Heinrich Heine: los refugiados del fascismo en México. México: Contexto periodistas correteados. Recuperado de  https://contexto.mx/el-club-heinrich-heine-los-refugiados-del-fascismo-en-mexico/

Mayo 2019

Selección de imágenes por Diana Sánchez Orozco, Francisco Javier Acosta Martínez y José Carlos Guerrero García.

El Día Internacional de los Trabajadores, que se celebra el 1 de mayo, es un día festivo que tiene su origen de 1986, cuando tuvo lugar una manifestación obrera en Chicago que terminó en represión.

En México, dicha fecha se comenzó a conmemorar en 1913; sin embargo, no fue sino hasta 1923 cuando el Día del Trabajo fue retomado por el Gobierno Federal al ser declarado como un día de descanso obligatorio.

Este mes, Diana Orozco, integrante del área de archivo del CDIJUM; José Carlos Guerrero García, encargado del área de biblioteca y Francisco Javier Acosta Martínez, encargado de hemeroteca, prepararon una galería sobre distintos archivos que resguarda la casa de la memoria judía en México para conmemorar esta celebración tan importante a nivel mundial.

Marcos Moshinsky, físico mexicano

 Francisco Javier Acosta Martínez

Debido a la persecución de los judíos durante la época de la Rusia Imperial, el pequeño Marcos Moshinsky y su familia salieron de Kiev y, luego de residir por un tiempo en países europeos, eligieron México para continuar con su vida de forma definitiva. Esta es la historia de uno de los físicos más importantes de nuestro país en el siglo XX, misma que él contó en una entrevista de historia oral.

La familia Moshinsky salió de Rusia en 1924 y su primera parada fue Inglaterra, país en el que sólo permanecieron durante un par de meses. Posteriormente emigraron a Tel Aviv, ciudad que le dejó a Moshinsky uno de los recuerdos más amargos e importantes de su vida: un temblor que sacudió a la ciudad, algo nuevo para él, pues nunca había experimentado un movimiento telúrico.

Poco después, debido a la difícil situación económica que vivía la familia, decidieron instalarse en México. Sin embargo, su viaje resultó un poco complicado, debido a que el barco en el que viajaban se incendió y tuvieron que hacer una parada en Marsella, donde adquirieron nuevamente pases para México y finalmente llegaron al puerto de Veracruz, a bordo de un barco de la Compagnie General Trasatlantique. Posteriormente, viajaron a la Ciudad de México en tren.

Ya instalado en la capital del país, Marcos Moshinsky comenzó a estudiar en el Colegio Israelita de México, iniciando así lo que sería una educación exitosa. Moshinsky recuerda, además de los acontecimientos cotidianos de su familia, cómo fueron algunas de situaciones que se volvieron parte de la historia de nuestra nación, como el asesinato de Álvaro Obregón:

“… lo recuerdo, inclusive, el hecho éste de cómo asesinaron a Obregón, entonces pues hubo una gran  preocupación en mi familia. En todos lados, y entonces me acuerdo  que eso se comentó  y que nos preocupó…”

Pero además, dejando de un lado su papel como físico, durante su entrevista, Marcos Moshinsky creó un panorama de la situación de los judíos cuando él era joven y en especial sobre el trabajo en las fábricas, la persecución y hostigamiento por parte de los Camisas Doradas, el grupo de extrema derecha que era caracterizado por su xenofobia y su paso por la Preparatoria Nacional.

En 1938 inició la carrera de Ingeniería en Química en la Facultad de Ciencias Químicas de la UNAM; pero decidió ir a trabajar a Nueva York como obrero durante seis meses. Finalmente, en 1939 regresó a nuestro país y comenzó la carrera de Física en la Facultad de Ciencias.

En su paso por la facultad, Moshinsky recuerda haber tenido grandes profesores originarios de distintos países como España, de donde venía el profesor Blas Cabrera, a quien describe como un “hombre brillante”.

A la par del desarrollo de la Segunda Guerra Mundial en Europa, Marcos Moshinsky se tituló como Físico en 1942, aunque esperó al término del conflicto bélico para continuar sus estudios y realizar estudios de posgrado en Princeton, donde llegó a conocer al gran Albert Einstein:

“Sí lo conocí (Einstein), pero lo traté muy superficialmente, yo era un estudiante graduado y Einstein era Einstein, pero conocí a muchos de los grandes físicos que, digamos, algunos de ellos comparables con Einstein y otros que fueron grandes físicos, y a esos sí los conocí personalmente, por ejemplo, fui amigo personal,  más adelante, ya cuando me recibí y todo, de Robert Openhelmer.”

Más tarde, y luego de visitar algunas universidades europeas para continuar con sus estudios de especialización, regresó a México para ser profesor de la UNAM y después, gracias a la trayectoria con la que ya contaba, fue electo como presidente de la Sociedad Mexicana de Física en 1967.

Por otra parte, el campo de las ciencias no fue el único en el que se desenvolvió, ya que también trabajó para la prensa mexicana cuando viajó a Líbano y fue corresponsal de guerra en 1982.

Obras.

En total, la contribución de Moshinsky al campo de la Física fue tal, que publicó en total 200 artículos para revistas y cuatro libros; fue invitado a más de 100 universidades a nivel mundial a dictar conferencias y asistió a más de 100 congresos nacionales e internacionales de la disciplina.

Entre los premios que recibió destacan:

  • El Premio de la Academia de la Investigación Científica (1961)
  • Premio Elías Sourasky (1966)
  • Premio Nacional de Ciencias (1968)
  • Premio Luis Elizondo (1971)
  • Premio Príncipe de Asturias (1988)
  • Premio Houssay de la Organización de Estados Americanos (1991)

Estos son sólo algunos de los datos y anécdotas que Marcos Moshinsky relató en su entrevista de historia oral, misma que forma parte del archivo del Centro de Documentación e Investigación Judío de México y que puede consultarse en nuestras instalaciones. ¡Visítanos!

Abril 2019

Selección de documentos: Arturo Agustín Díaz-Barriga Gutiérrez

Parte importante del acervo documental que resguarda el Centro de Documentación e Investigación Judío de México A. C. son los pasaportes. Actualmente, son 460 los documentos de este tipo. En nuestra galería del mes de abril, te mostramos algunos de nuestros pasaportes.

La situación de los judíos de Irak hace 50 años

Por Francisco Javier Acosta Martínez

 El pasado 27 de enero se cumplió medio siglo de la ejecución de 14 personas en la plaza de Bagdad, Irak, de las cuales nueve eran judías y las cinco restantes iraquíes. Estas personas fueron acusadas de actividades sionistas -en específico, de espionaje para Israel-.

Sin embargo, se sabe que el acoso en contra de judíos en dicho país no era reciente, ya que el gobierno presionaba de distintas formas a los casi 5000 judíos que no emigraron hacia Israel luego de su fundación en 1948.

En México, dicha situación fue dada a conocer en el periódico Prensa Israelita en su publicación del 1 de febrero de 1969:

 

Abraham Darom, embajador de Israel en México durante esa época, condenó los actos cometidos por el gobierno de Bagdad, rechazó la política que tomó el gobierno norteamericano y criticó la nula condena por parte de otros gobiernos en torno a las 14 ejecuciones.

Asimismo, Darom mencionó que desde la creación de Israel, los judíos que radicaban en zonas árabes habían sufrido persecuciones y actos represivos, situación que se agravó luego de la Guerra de los Seis Días (1967). Finalmente, agregó que el silencio había causado que se cometieran actos de violencia y persecuciones en el mundo, haciendo mención al Holocausto.

Por su parte, la comunidad Judía de México, a través del Comité Central Israelita de México, se manifestó al respecto de dicha situación y convocó a mítines en contra de los actos sucedidos en Irak. Entre los organizadores se encontraban Gregorio Shapiro e I. Z. Berebichez, respectivamente presidente y secretario del Comité Central. Tal como se puede ver en este recorte de periódico, se convocaba a la reunión el 2 de febrero en el Centro Deportivo Israelita a las 12:00 horas. El mensaje del anuncio dice:

 

“El Comité Central Israelita de México, en representación del judaísmo mexicano, desea a través de usted hacer llegar a la Organización de Naciones Unidas su más profunda y enérgica protesta por los crímenes cometidos por el gobierno de Irak, ajusticiando a 14 personas inocentes bajo la burda acusación de ser espías.”

 

El columnista Manuel Levinsky se sumó a esta serie de protestas con un artículo titulado: Un circo repugnante y macabro. En su texto acusó al General Ahmed Hassan el-Bakr como responsable de los 14 asesinatos; señaló que los niños que se encontraban en la plaza fueron obligados a presenciar las ejecuciones, violando sus derechos; agregó que el Papa se sumó a la protesta y declaró que las prácticas del gobierno iraquí no tenían nada que ver con los espionajes, sino con actos antisemitas.

La editorial de Prensa Israelita también comentó los actos y los calificó como una «quema de brujas» en Irak, argumentando que se veía como culpables a los judíos por las derrotas de los países árabes ante Israel, dejando entrevisto que una vez más las minorías son ‘el chivo expiatorio’ de los fracasos militares, como fue el caso de Alemania después de la Primera Guerra Mundial.

Posterior al 27 de enero de 1969, el Estado de Israel comenzó a llevar a cabo una serie de acciones para rescatar a las comunidades judías que se encontraban en el resto de Medio Oriente debido al miedo de que corrieran la misma suerte que los nueve judíos asesinados en manos del gobierno de Bagdad.

Enero 2019

Selección de imágenes: Luis Fernando Meneses

La inauguración de nuestra nueva sede Charles y Alegra El-Mann fue maravillosa. Este mes, te compartimos las mejores imágenes de lo sucedido.

Recuerda que puedes visitarnos en Córdoba 238 en la Colonia Roma Norte, C.P. 06700 en la Ciudad de México.

 

El antes y el después de Israel: Golda Meir

Por Francisco Acosta Martínez

El pasado 8 de diciembre se cumplieron 40 años de la muerte de Golda Meir, la primera mujer en ser Primer Ministro en Israel y la segunda en todo el mundo hasta 1969, dejando cimientos importantes rumbo a la equidad de género.

Los periódicos judíos de circulación nacional dedicaron la primera plana para escribir la semblanza de vida de una de las mujeres más memorables en la historia de Israel, como fue el caso del Di Shtime, (La Voz Israelita de México). Asimismo, los sectores e instituciones de la comunidad judía nacional se manifestaron en torno a al deceso de Golda Meir, como la Federación Sionista de México, Poale Zion, el Comité Central Israelita de México, Kerem Kayemet Leisrael, Kehila Nidjei Israel, Damas Pioneras, Kerem Hayesod, entre otros.

Entre los mejores textos de la prensa judía mexicana, podemos encontrar el artículo de Itzjak Korn, titulado Golda, en el cual realizaba un homenaje acompañado de fotografías y caricaturas de la ex Primera Ministra, mismo que terminaba con la pregunta ¿Qué va a hacer el pueblo judío sin ti?

 

Eduardo Luis Feher, de Tribuna Israelita, realizó lo propio redactando una breve biografía de Meir, en la que narra su vida en Kiev, su aliyá (migración a Palestina) y su experiencia en torno a la Independencia de Israel. Además, en el desarrollo del textoresaltaba las cualidades de Golda:

Mujer de lucha y coraje permanentes, orientó su acción a la más difícil posición que fue en diversas etapas, la lucha por las causas obreras y los veleidosos vientos de la diplomacia internacional.

Golda Meir estará siempre en el recuerdo de los israelíes; pero no sólo ahí: también forma parte de la memoria colectiva gracias al sello que le imprimió a su mandato: resistencia, persistencia y lucha en contra del terrorismo.

 

4 de diciembre de 1860: se ratifica la libertad de cultos en México

Por Luis Fernando Meneses

Un día como hoy, pero de 1860, el presidente Benito Juárez ratificó la Ley sobre la Libertad de Cultos en México, en la cual se establecían 24 artículos principales.

Entre los puntos más importantes que contenía dicha ley se encuentran aquellos que se refieren a garantizar el ejercicio de culto de las distintas religiones que se establecieran en el país, como una muestra de expresión y efecto de la libertad religiosa, viendo la práctica de éstas como un derecho del hombre.

Además, se estableció que no habría límites para llevar la vida religiosa, excepto por el derecho de terceros y las exigencias de orden público, así como establecer la independencia entre el Estado y las creencias y prácticas religiosas en dos ámbitos distintos.

Asimismo, se definió como una sociedad religiosa a la que estuviera conformada por aquellas personas que hayan decidido de forma voluntaria, o por medio de sus padre o tutores, profesar los cultos de alguna de las religiones.

Por otro lado, a partir de aquella fecha, la única forma en la que aplicara la autoridad hacia los hombres por parte de los líderes de la religión sería de forma espiritual y no existirían más las faltas o delitos religiosos en el orden civil; y también se estableció que en los sitios donde se realizaran los cultos o ceremonias de carácter religiosas (iglesias, sinagogas o templos) debían de tener los mismos derechos y obligaciones que cualquier otra asociación ante la ley.

De esta forma, recordamos que un día como hoy, hace 158 años, se estableció una de las leyes más importantes de la historia de México.

Wolf Ruvinskis, de las llaves a las pantallas

Por Francisco Javier Acosta Martínez

Dentro de la época de oro del cine mexicano, son varios los personajes que son recordados con cariño por el público, algunos de los cuales son los luchadores que bajaron del cuadrilátero para estar en la pantalla grande. De esta forma, no hay quien a la fecha no haya visto una película de ‘El Santo’, ‘Blue Demon’ o Wolf Ruvinskis, quien nació un día como hoy pero de 1921.

El luchador de origen judío nació en Letonia y a una edad temprana se vio obligado a emigrar hacia América, llegando a Argentina y posteriormente a México en 1946 y años más tarde se naturalizó mexicano.

En el programa ‘Contrapunto’, de Televisa, el 25 de enero de 1984 que conducía Jacobo Zabludovsky, confesó que desde niño quería ser como los luchadores «mastodonte» -refiriéndose a los de peso completo-, para poder defenderse de los chicos que lo molestaban. Tiempo después, Wolf ingresó  a la Asociación Cristiana de Jóvenes, donde practicó lucha Greco-Romana durante mucho tiempo y a los 11 años, quedó tercer lugar en un campeonato de dicha disciplina.

El obtener este reconocimiento hizo que se esforzara más en sus entrenamientos. Su talento creció tanto, que los patrocinadores y caza talentos le ofrecieron un lugar en la lucha libre argentina, situación que le dio la oportunidad de realizar giras por América Latina. Sin embargo, en busca de más trascendencia, Wolf Ruvinskis decidió viajar a México, ya que había escuchado que era un buen lugar para desarrollarse como luchador.

Ya en nuestro país, ‘el león lituano’ buscó un lugar en la lucha libre mexicana y el 28 de junio de 1946, participó en una función en la Arena Coliseo junto a su amigo ‘Blue Demon’, en la que le ganó a Bobby Bonales. También llegó a enfrentarse a «El Santo» a quien masacró. De hecho, hay quienes aseguran que esta fue la lucha que hizo que la industria del cine se fijara en él, además de su anatomía y sus ojos azules.

También es sabido que sentía gran respeto por el público mexicano, ya que en el mismo programa de Jacobo Zabludovsky,  el luchador declaró que «el mexicano sufría con el luchador, se entrega completamente al espectáculo y a la lucha, algo que no había percibido antes».

Pese a que Wolf Ruvinskis amaba la lucha libre, mencionó que era un trabajo difícil, duro y sufrido a consecuencia de que el dolor es real y que jamás dejaría que sus hijos realizara lucha libre por el peligro al que estarían expuestos. Estas palabras fueron recuperadas por Sara Kronglold en la Revista Foro, en un homenaje que realizó al luchador pocos días después de su muerte.

Wolf Ruvinskis participó en 150 películas aproximadamente. De hecho, uno de los actores más reconocidos con los que tuvo oportunidad actuar fue Germán Valdés ‘Tin Tan’, en películas como Simbad el mareado, El bello durmiente o El vagabundo, entre otras.

También participó a lado de Pedro Infante en Oveja Negra, con Jorge Negrete en Los tres compadres y con María Félix en La estrella vacía, por mencionar algo de lo más sobresaliente.

 

Pero no sólo eso, sino que además, Wolf actuó en teatro, donde llegó a compartir escenario con Silvia Pinal o Dolores del Río.

Pero Wolf Ruvinskis no sólo fue actor y luchador, sino que también creó una cadena de restaurantes Kosher, mismos que eran anunciados por el periódico Prensa Israelita. Dentro de la comunidad judía, también colaboró con instituciones de beneficencia y otros proyectos intercomunitarios, dejando así un legado único, debido a su gran activismo en beneficio de la sociedad.

Falleció el 9 de noviembre de 1999 debido a un infarto. Sin embargo, será siempre un ícono de la identidad mexicana gracias a las películas que filmó y a su gran carrera dentro de la lucha libre.

Mexicano por convicción: Vladimir Kaspé

Luis Fernando Meneses 

El periodo de guerras de la primera mitad del siglo XX en Europa obligó a una gran cantidad de personas a refugiarse en el continente americano y, entre ellas, muchas fueron arquitectos. Por ejemplo, Antoni Boneti Castellana migró hacia Argentina tras estallar la Guerra Civil Española, mientras que Walter Gropius (considerado el padre de la arquitectura modernista), llegó a los Estados Unidos tras el avance de la ocupación Nazi en Alemania. 

Desde luego, México no fue la excepción y recibió un gran número de refugiados; entre ellos, Vladimir Kaspé, uno de los arquitectos más sobresalientes en el país durante el siglo XX, y quien llegó al país en 1942 gracias a la amistad que tenía con su colega mexicano Mario Pani. 

Originario de Harbin, Manchuria (ahora China), Vladimir Kaspé nació el 3 de mayo de 1910 en el seno de una familia rusa. Sin embargo, en 1946 decidió adquirir la nacionalidad de México, país al que aportó mucho en el campo de la arquitectura, desempeñándose además como profesor y escritor. 

Su formación académica comenzó cuando tenía 16 años, edad a la que junto a su hermano viajó a Francia, donde estudió en la Escuela de Bellas Artes de París de 1929 a 1935. En una entrevista realizada por el canal 22, aseguró que no fue fácil entrar a estudiar a dicha escuela, ya que “la admisión era por concurso y sólo se quedaba el 10% de los aspirantes por intento, de hecho, yo logré entrar en mi tercera prueba”. 

Ahí, en la Escuela de Bellas Artes de París, conoció a Mario Pani, quien años más tarde lo invitó a trabajar como redactor de su revista Arquitectura México, para que además saliera de Europa que estaba en medio de la Segunda Guerra Mundial. En sus primeros años en nuestro país, Kaspé comenzó con varias construcciones de carácter privado. Desde estos primeros trabajos, se sintió más cómodo en México que en Francia, ya que “en México encontré mucha libertad, clientes muy entusiastas, audaces”. 

Posteriormente, trabajó en edificios más grandes, entre los cuales destacan la Escuela Secundaria Albert Einstein (1949), el Liceo Franco-Mexicano (1950), la Facultad de Economía de Ciudad Universitaria (en colaboración con José Hanhausen), el Súper Servicio Lomas (que en 2011 fue demolido de forma parcial para construir la Torre Bicentenario) y el Centro Deportivo Israelita (1955-1958). 

La obra de Kaspé siempre se caracterizó por ser austera y sencilla pero elegante, ya que en el periodo que se desempeñó no había una gran disponibilidad de materiales de construcción; sin embargo, siempre puso valor en lo esencial y realizó construcciones importantes. Además, de acuerdo con él mismo, la peculiaridad su trabajo era “la búsqueda de líneas grades”. 

Entre 1943 y 1973 Kaspé fue profesor en la Facultad de Arquitectura de la UNAM, la Universidad  Anáhuac, la Universidad Iberoamericana y Universidad La Salle, siendo fundador de estas dos últimas. 

Entre los reconocimientos que recibió se encuentran: La Gran Medalla de la Sociedad de Arquitectos, por parte del gobierno francés, en 1939; las Palmas Académicas del gobierno de Francia en 1957, y en 1980 fue elegido como socio emérito de la Sociedad de Arquitectos Mexicanos, institución de la cual formó parte desde 1954. 

Además, como reconocimiento a su gran trayectoria, Alejandro Aguilera González y José Alejandro Avilón Ortiz publicaron el libro Vladimir Kaspé, Arquitecto Racionalista, obra que muestra la obra y pensamiento del arquitecto; y también se creó el Centro Cultural Vladimir Kaspé, ubicado en la Colonia Condesa de la Ciudad de México. 

Sin embargo, su legado no termina ahí, ya que también escribió un libro titulado Arquitectura como un todo. Aspectos teóricos-prácticos, el cual está escrito para todos aquellos que se sientan atraídos por la arquitectura. 

Además de la arquitectura, una de sus pasiones era la música, y en especial el piano (instrumento que tocaba de forma semiprofesional). De hecho, sobre estas artes, él opinaba que “La arquitectura y la música son las únicas manifestaciones de carácter plástico que son inventadas por el hombre”. 

Vladimir Kaspé falleció el 7 de octubre de 1996 en la Ciudad de México; pero, sin lugar a dudas, será recordado como uno de los mejores arquitectos mexicanos, cuyo legado perdurará como parte importante de la arquitectura en el país.