Centro de Documentación e Investigación Judío de México

El otro Rollo de Esther

La Meguilá o Rollo de Esther es uno de los libros que forman parte de los Ketuvim del Tanaj, y tiene la peculiaridad de ser el único en el que no se menciona a D’os en ninguna parte del texto.

Por Arturo Díaz Barriga

Purim, una festividad alegre en la que se celebra la salvación del pueblo judío del exterminio, se celebra en estos días. Una parte importante de la fiesta es reunirse a escuchar esta historia contenida en la Meguilá de Esther.

La Meguilá o Rollo de Esther es uno de los libros que forman parte de los Ketuvim del Tanaj, y tiene la peculiaridad de ser el único en el que no se menciona a D’os en ninguna parte del texto. No obstante, esta versión que se lee año con año en las comunidades judías de todo el mundo no es la única existente, pues la historia contenida en las Biblias católicas es un tanto distinta.

Para entender mejor las diferencias entre una versión y otra es importante mencionar el entorno en el cual fue escrita cada una de ellas: por un lado, la versión canónica en el judaísmo fue compuesta en hebreo y se estima que fue escrita entre los siglos IV-III a.e.c, probablemente en alguna comunidad de la diáspora babilónica. Por otra parte, tenemos la traducción griega del libro aceptada por la iglesia católica y ortodoxa, que fue desarrollada hacia el siglo II a.e.c en Egipto para alguna comunidad de judíos greco-parlantes.

La diferencia entre ambas versiones radica en una serie de fragmentos añadidos en la traducción griega. Los especialistas sugieren que algunos de ellos fueron escritos directamente en hebreo y otros ya habían sido añadidos al texto.

Entre las adiciones que se consideran traducidas originalmente en griego se encuentran las supuestas transcripciones de los decretos reales del rey Ajashverosh: en el primero se acusa a los judíos de tener costumbres y leyes extrañas y desafiantes a la autoridad real y hay un segundo en el cual reconoce el engaño de Hamán y acepta la inocencia del pueblo judío reconociendo, además, a D’os como Señor de todas las cosas.

El segundo grupo de adiciones se cree que pudo ser agregado al texto hebreo antes de ser traducido. La primera de ellas narra un sueño premonitorio que tiene Mordejai en el que es testigo de la lucha entre dos dragones, enmarcada por fenómenos naturales. Además, es testigo de cómo los pueblos de la Tierra se preparan para luchar contra el pueblo judío, mismo que suplica la ayuda de D’os, de tal suerte que hace surgir un pequeño manantial que se convierte en un caudaloso río. Asimismo, encontramos las oraciones que Mordejai y Esther dirigen a D’os pidiendo su ayuda para salvar a su pueblo y remarcando el seguimiento de ciertos preceptos judíos como el rechazo a la idolatría y el cumplimiento de las normas alimentarias.

La finalidad de estos añadidos era, por un lado, dotar al escrito de cierta autenticidad histórica y, por el otro, remarcar la participación directa de D’os en los eventos que se sucedieron, dejando patente que fue gracias a las súplicas de Mordejai, Esther y todo el pueblo judío que actuó cambiando la actitud de Ajashverosh para salvarlos.

Conocer y estudiar estas variantes de los textos religiosos nos ayuda a comprender la importancia que éstos tenían entre las comunidades de la diáspora y cómo fueron reinterpretados y modificados de manera que representaran mejor sus realidades.

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