La primera sinagoga sefaradí de la Ciudad de México

Raquel Castro

Desde 1924, año en que se creó una organización llamada “La Fraternidad”, y hasta 1942, año en que se inauguró su primer templo, los judíos sefaradíes de la Ciudad de México carecieron de una sinagoga a pesar de estar constituidos como una comunidad unida, integrada sobre todo por emigrados de Turquía, Grecia y los Balcanes. En las festividades, las familias sefardíes asistían a las sinagogas de las otras comunidades, a pesar de las diferencias en los ritos de oración, y en algún momento incluso recurrieron a la renta de un edificio: nada menos que el templo protestante “La Santísima Trinidad”, ubicado en Gante no. 5, que seguía en funcionamiento para la Iglesia Metodista (de hecho, fue el primer templo metodista en nuestro país). Conforme la comunidad sefardí fue creciendo, ambas alternativas resultaron inviables, por lo que en 1940 se decidió construir una sinagoga propia.

En 1941 se compró un terreno en la calle de Monterrey, colonia Roma (donde vivían muchas familias de la comunidad) y se comenzó la construcción, inspirada en la sinagoga de Vidin (la segunda más grande de Bulgaria, construida al estilo neogótico en 1894). En 1942 se terminó la obra y se inauguró el templo Rabino Yehuda Halevi.

Esta fotografía, que se encuentra en la serie “Sefardí” de la colección “Comunidades” del Centro de Documentación e Investigación Judío de México,  fue tomada, precisamente, el día de la inauguración del templo.