Centro de Documentación e Investigación Judío de México

Marcos Moshinsky, físico mexicano

Cuando la familia Moshinsky se instaló en la ciudad de México, Marcos Moshinsky comenzó a estudiar en el Colegio Israelita de México, iniciando así lo que sería una educación exitosa.

 Francisco Javier Acosta Martínez

Debido a la persecución de los judíos durante la época de la Rusia Imperial, el pequeño Marcos Moshinsky y su familia salieron de Kiev y, luego de residir por un tiempo en países europeos, eligieron México para continuar con su vida de forma definitiva. Esta es la historia de uno de los físicos más importantes de nuestro país en el siglo XX, misma que él contó en una entrevista de historia oral.

La familia Moshinsky salió de Rusia en 1924 y su primera parada fue Inglaterra, país en el que sólo permanecieron durante un par de meses. Posteriormente emigraron a Tel Aviv, ciudad que le dejó a Moshinsky uno de los recuerdos más amargos e importantes de su vida: un temblor que sacudió a la ciudad, algo nuevo para él, pues nunca había experimentado un movimiento telúrico.

Poco después, debido a la difícil situación económica que vivía la familia, decidieron instalarse en México. Sin embargo, su viaje resultó un poco complicado, debido a que el barco en el que viajaban se incendió y tuvieron que hacer una parada en Marsella, donde adquirieron nuevamente pases para México y finalmente llegaron al puerto de Veracruz, a bordo de un barco de la Compagnie General Trasatlantique. Posteriormente, viajaron a la Ciudad de México en tren.

Ya instalado en la capital del país, Marcos Moshinsky comenzó a estudiar en el Colegio Israelita de México, iniciando así lo que sería una educación exitosa. Moshinsky recuerda, además de los acontecimientos cotidianos de su familia, cómo fueron algunas de situaciones que se volvieron parte de la historia de nuestra nación, como el asesinato de Álvaro Obregón:

“… lo recuerdo, inclusive, el hecho éste de cómo asesinaron a Obregón, entonces pues hubo una gran  preocupación en mi familia. En todos lados, y entonces me acuerdo  que eso se comentó  y que nos preocupó…”

Pero además, dejando de un lado su papel como físico, durante su entrevista, Marcos Moshinsky creó un panorama de la situación de los judíos cuando él era joven y en especial sobre el trabajo en las fábricas, la persecución y hostigamiento por parte de los Camisas Doradas, el grupo de extrema derecha que era caracterizado por su xenofobia y su paso por la Preparatoria Nacional.

En 1938 inició la carrera de Ingeniería en Química en la Facultad de Ciencias Químicas de la UNAM; pero decidió ir a trabajar a Nueva York como obrero durante seis meses. Finalmente, en 1939 regresó a nuestro país y comenzó la carrera de Física en la Facultad de Ciencias.

En su paso por la facultad, Moshinsky recuerda haber tenido grandes profesores originarios de distintos países como España, de donde venía el profesor Blas Cabrera, a quien describe como un “hombre brillante”.

A la par del desarrollo de la Segunda Guerra Mundial en Europa, Marcos Moshinsky se tituló como Físico en 1942, aunque esperó al término del conflicto bélico para continuar sus estudios y realizar estudios de posgrado en Princeton, donde llegó a conocer al gran Albert Einstein:

“Sí lo conocí (Einstein), pero lo traté muy superficialmente, yo era un estudiante graduado y Einstein era Einstein, pero conocí a muchos de los grandes físicos que, digamos, algunos de ellos comparables con Einstein y otros que fueron grandes físicos, y a esos sí los conocí personalmente, por ejemplo, fui amigo personal,  más adelante, ya cuando me recibí y todo, de Robert Openhelmer.”

Más tarde, y luego de visitar algunas universidades europeas para continuar con sus estudios de especialización, regresó a México para ser profesor de la UNAM y después, gracias a la trayectoria con la que ya contaba, fue electo como presidente de la Sociedad Mexicana de Física en 1967.

Por otra parte, el campo de las ciencias no fue el único en el que se desenvolvió, ya que también trabajó para la prensa mexicana cuando viajó a Líbano y fue corresponsal de guerra en 1982.

Obras.

En total, la contribución de Moshinsky al campo de la Física fue tal, que publicó en total 200 artículos para revistas y cuatro libros; fue invitado a más de 100 universidades a nivel mundial a dictar conferencias y asistió a más de 100 congresos nacionales e internacionales de la disciplina.

Entre los premios que recibió destacan:

  • El Premio de la Academia de la Investigación Científica (1961)
  • Premio Elías Sourasky (1966)
  • Premio Nacional de Ciencias (1968)
  • Premio Luis Elizondo (1971)
  • Premio Príncipe de Asturias (1988)
  • Premio Houssay de la Organización de Estados Americanos (1991)

Estos son sólo algunos de los datos y anécdotas que Marcos Moshinsky relató en su entrevista de historia oral, misma que forma parte del archivo del Centro de Documentación e Investigación Judío de México y que puede consultarse en nuestras instalaciones. ¡Visítanos!

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